27 feb. 2009

Protesta frente a la guarida de las hienas

Lo mejor que se puede hacer este domingo. Al menos sin involucrar a los órganos reproductores... o precisamente involucrándolos.

Detalles aquí.

¡Si no los podéis degollar, por lo menos dadles un buen susto!
Atamán Panchjuk
(en su arenga a la caballería cosaca frente a la enorme infantería bolchevique, Bajo Don, agosto de 1920)

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 14

Foto: Achesino busca aché chino

Mayo 6 de 1967
[…]
Estando otra vez sobre terreno conocido podemos movernos con mayor velocidad. Sin embargo, el trayecto hasta la casita del arroyo nos llevó el doble del tiempo necesario. La gente no quiere caminar. Hay mucho desgano. Se repartió el penúltimo uñazo de comer de la última lata de carne. No la dejé circular, y cada cual tuvo que sacar su ración enfrente de mí.

Mayo 7 de 1967
[…]
El Campamento del Oso ha sido vandalizado por el ejército, eso es evidente. Por suerte no descubrieron las cuevas, ni tampoco un escondite menor con 8 latas de leche. Ha sido una gran alegría para la tropa. Menos para el Ñato, que está vomitando desde hace cuatro días. Sacamos un tanque de manteca de una cueva. Los 5 hombres que mandé a explorar la finquita y a buscar más comida sólo vieron soldados. Volvieron con las manos vacías.

Hicimos una sopa de agua y manteca para conmemorar el inicio de la guerrilla hace 6 meses con mi llegada a Bolivia. Comparando la experiencia boliviana con la cubana en esta fase inicial, la más difícil, está claro que hay ventajas y desventajas. Tenemos muchas menos bajas, pero también menos incorporaciones. Tanto el clima como el campesinado aquí son más hostiles. Espero que al cumplir el primer aniversario podamos decir otra cosa.

Mayo 8 de 1967
[…]
Pacho estaba muy nervioso explicándome lo sucedido. Al igual que a otros, la sopa de grasa le ha descompuesto el vientre. Dejó la posta para evacuar un poco en el río, y de repente ya tenía a los soldados encima. Por eso disparó en pánico sin avisar. Los dos soldados venían desarmados por el Ñancahuazú. Uno fue herido en una pierna y el otro, en el vientre. Sobrevivirán. A no ser que tomen de la sopa de manteca. Se les indicó que la próxima vez deben prestar más atención para escuchar el alto de la guerrilla. Esos soldados traían cargas de maíz tostado y crudo, 4 latas de cebollas, azúcar y café. Declararon que estaban estacionados en el Iquiri, y que, como no había llegado el helicóptero de abastecimiento, salieron a aprovisionarse en la zona.

Llamé a nuestros exploradores: Benigno, Urbano, León, Aniceto y Pocholo; les mostré la carga de los soldados heridos; y les grité que aún tenían mucho que aprender del enemigo. Unicamente Benigno dio señales de sentir vergüenza. Lloró un poco. Luego percibí que los zapatos de Pocholo se habían vuelto a romper. Le ordené que se los cambiara por las botas a un soldado. El soldado entregó su calzado, pero rechazó ponerse el de Pocholo.

Al mediodía pasaron otros dos soldados, aunque en sentido contrario. Fueron capturados, esta vez sin disparar. Dijeron que salieron de caza, pero que no encontraron a su compañía en el Iquiri a la vuelta, y por eso corrían a buscarla ahora. Mienten. Reconozco a una legua a un escapado sin permiso, no importa el color del uniforme ni la ideología.

La segunda emboscada al atardecer funcionó correctamente. Venía un subteniente con 27 soldados novatos. Matamos al suboficial y a dos reclutas, y agarramos a 6 prisioneros y 12 latas de frijoles blancos Heinz. El resto de los soldados huyó con las demás latas. Freímos los frijoles con las cebollas en abundante manteca. Los soldados ayunaron, ya que serían liberados a la mañana siguiente.

La noche fue difícil. Yo era el único con asma, pero nadie podía respirar.

[…]

26 feb. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 13

Sueño de una noche boliviana

Mayo 1 de 1967
[…]
No veo posibilidad de reajustar más las cuotas. Tenemos comida para tres días.

Mayo 2 de 1967
[…]
Pese a todo, logramos el nuevo reajuste alimenticio. Queda comida para 5 días. La actual ración es algo espartana, y se sirve en la uña del pulgar.

Radio Habana no da tregua con la propaganda sobre nuestros éxitos en Bolivia. Hoy estuvimos escuchando con atención los reportajes. Desde Cuba informan que ya tenemos 3 frentes y casi 2000 guerrilleros, que nos hemos visto incluso obligados a rechazar a numerosos voluntarios campesinos por falta de espacio en los campamentos, que varias unidades del ejército se han negado a combatirnos alegando simpatía por nuestra causa, que los comedores de nuestros campamentos nutren con los sobrantes del rancho a las familias pobres de las zonas liberadas. Ahí tuve que parar porque me entró una fuerte jaqueca. Pero me vi obligado a sobreponerme para llamarle la atención al Ñato por denominar "hijos de la grandísima puta" a los periodistas cubanos. Ningún cubano me apoyó.

Mayo 3 de 1967
[…]
Es irritante la manía que han adquirido todos de andar oliéndose la uña del pulgar. Sin embargo, estimo que prohibirlo podría conducir a un motín.

Avanzamos en lento descenso, abriendo la maleza a machete. En la punta de la columna dos hombres se rotan cortando.

Queda comida para apenas dos días. Al parecer, algunos han metido las uñas más veces.

Mayo 4 de 1967
[…]
Cazamos un pajarito. Se lo reservamos a los macheteros, pues ellos hacen el mayor esfuerzo. Por primera vez tenemos voluntarios para machetero.

Se acabó el agua.

La radio informa de la captura del Loro. Es lo que sospechábamos. Intentó escapar y lo hirieron. Parece que no se ha aflojado.

Mayo 5 de 1967
[…]
Tras otras cinco horas de marcha llegamos de sorpresa a un escondite de reserva preparado por Inti y Benigno tiempo atrás con agua y algunas galletas. Eso quiere decir que estamos mucho más al norte de lo pensado. Y prácticamente confirma que Benigno y Aniceto fueron sorprendidos por los hombres de Joaquín, a los que debían recoger y que ahora hemos perdido de vista quien sabe por cuánto tiempo. El asma volvió. Junto con el dolor de cabeza. Tuve que aislarme de los combatientes por un buen rato. Hasta que me trajeron una posta de unos pájaros que cazaron.

Debray será juzgado en Caimirí, dice la radio, acusado de ser el jefe y organizador de la guerrilla. Me indignó semejante patraña. Esas son nuestras funciones, no las del francés.

[…]

23 feb. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 12

Fotos: Pequeños malentidos

Abril 26 de 1967
[…]
Los exploradores no han encontrado ninguna vía de escape. Al menos trajeron un pichón de urina. El cervatillo es aún muy pequeño. Mientras crece, será nuestra mascota. Lo nombramos Lolo.

Abril 27 de 1967
[…]
El frío nocturno se ha convertido en otro problema serio, aparte de la comida y del ejército. El último parte radial del enemigo consigna las bajas que le hicimos: un guía civil y un perro llamado Rayo. Al ELN nos asignan dos muertos: un cubano apodado Rubio y un boliviano. Es obvio que exhumaron los cadáveres, tarea mucho más fácil que lo contrario; y que a Rolando, dada su estatura, lo tomaron por un nativo. Tal vez no sería así si no le hubiéramos quitado las botas, pero a Chingolo le servían de repuesto.

La radio confirma que Dantón está preso en Caimirí. Tengo mis dudas de si sabrá guardar silencio.

Abril 28 de 1967
[…]
Apenas queda comida para cuatro días.

Abril 29 de 1967
[…]
El mensaje N° 35 llegó. Fidel no dice nada de los refuerzos. Solicita mi consentimiento para colocar mi firma en una carta pidiendo paz para Vietnam, cuyo iniciador ha sido Bertrand Russell. He autorizado que pongan mi firma, siempre y cuando se plasme en el llamado la esencial demanda de la salida inmediata de las tropas extranjeras del territorio vietnamita.

Apenas queda comida para cuatro días (gracias al reajuste de las cuotas.)

Abril 30 de 1967
[…]
Por fin logramos la escalada. El rellano cerca de la cumbre proporciona buena cobertura contra el frío.

La muerte de Lolo, por el golpe que le propinó Urbano en la cabeza con la culata del fusil, fue bastante dramática. El venadillo sólo tenía hambre y buscaba la ubre materna. Ayer Chapaco reaccionó muy relajado en iguales circunstancias. Sin embargo, Urbano es de Brazo Chiquito y se acompleja fácilmente. El pobre animalito cayó al suelo y pereció entre convulsiones. Lo asamos.

Mientras cenábamos, Radio Habana Cuba anunció que la guerrilla tiene en jaque a varias ciudades bolivianas, y que hace poco le arrebató al ejército dos camiones llenos de latas de carne y de leche. Nos alegramos mucho. Espero que Joaquín y los suyos no se las coman todas antes de reunirnos nuevamente. Por suerte, Tania está con él. Mas creo que no debí dejarla con la retaguardia.

Resumen del mes
[…]
Ya son 6 bajas: Rubio y Rolando muertos en combate, Benjamín y Carlos (el boliviano) ahogados, Salustio y Loro (sin confirmar) prisioneros del ejército. También el francés está preso por su apresurado afán de irse. Yo tenía que haber sido más enérgico y no atender a sus lloros. Al igual que el periodista inglés, Carlos (el argentino) debe estar detenido junto con el francés. No creo que sus vidas corran peligro, porque a los europeos los respetan, pero perdimos el contacto directo con Cuba (Dantón) y con Argentina (Carlos.)

Le había dicho a Joaquín que regresaríamos en tres días y que esperara en la zona en cualquier caso. Pero no contábamos con el rápido cerco del ejército. Esta es la única desventaja de un subalterno disciplinado como Joaquín. En su lugar, Marcos habría abandonado su posición para buscarnos. Un último y minucioso interrogatorio de Benigno y Aniceto me ha hecho sospechar que el encontronazo que los hizo huir el día 25 probablemente haya sido con gente de Joaquín. Esa conclusión me causó otro ataque de asma.

El lado bélico de la guerrilla marcha bien. En las cuatro emboscadas vencimos nosotros. Aunque en la última ganamos apenas con un perro de ventaja, y perdiendo a Rolando, que era nuestro mejor hombre y estaba destinado a ser el jefe del segundo frente. Así que técnicamente puede hablarse de tres victorias y un empate.

El resto del panorama resulta normal. Aún tenemos comida para cuatro días (nuevo reajuste de las raciones.) Hay algunos compañeros enfermos. A pesar de que decretamos la media porción de nutrientes para los indispuestos. Nuevas incorporaciones: ninguna, lo cual al menos nos da un respiro con la comida. El campesinado boliviano todavía no reacciona a favor nuestro. Por fortuna, el terror planificado surte efecto y el miedo mantiene a muchos en la neutralidad. Es como en el matrimonio, el cariño viene después.

[…]

21 feb. 2009

Hoy me ubico entre Obama y Lula

Viviane Castro, Carnaval de Sao Paulo 2009

Esta vez, pero sólo por esta vez, me encantaría meterme entre Obama y Lula.

Hace exactamente un año Viviane me inspiró un profundo autoanálisis profesional. Aún no he conseguido la profesión de mis sueños, pero no he perdido las esperanzas e, incluso, me siento más cerca.


20 feb. 2009

Foto exclusiva: Huguito Chávez con 18 meses de edad

Hugo no ha perdido la costumbre, sólo flexibilidad.

Como todos sabemos, las malas personas también tuvieron infancia. Esa etapa llena de inociencia, o no tanto, que suele explicar en muchas ocasiones la conducta posterior. Ese parece ser el caso de Hugo Rafael precisamente.

El amigo que me envía la imagen afirma que es auténtica. Personalmente, aunque los restantes detalles son muy convincentes, sí me parece demasiado clara la piel de este parvulito. Mas resulta conocido que la epidermis mestiza se oscurece con la edad. Juzguen Uds. mismos.

19 feb. 2009

Eurabian Worst Case Scenario

Foto: Eurulmanes

2106
La mansa masa de blancos europeos se enerva y organiza en el Nuevo Orden Continental, de carácter fascista. (Los débiles siempre se arropan con fascismo o se acolchan con socialismo.) “¡Me cansé de chapotear en el semen moro!” -el grito de la pequeña Famke van Bruijn tras asesinar y castrar post mortem a un violador marroquí ha sido el último detonante. Manifestantes armados atacan a los musulmanes que piden la aplicación de la Sharia frente al Gerechtshof (Tribunal Superior) de Rotterdam, donde es juzgada Famke. La policía dispara sobre los agresores en defensa de los islamistas.

2107
Con su superior sentido para la disciplina y la tecnología, las milicias de blancos fascistas dominan rápidamente a los piquetes de resistencia islámica. Ubica & Erradica (al musulmán y a su familia) es el lema dictado por el Consejo Supremo de Salvación de Europa (CSSE). No hay campos de concentración.

2108
Se destacan por su sistemática eficiencia (crueldad -según los últimos y escasos defensores de los antiguos derechos humanos) las brigadas de turcos conversos (al neofascismo.) Son los únicos que también violan a las musulmanas antes de ejecutarlas. Los europeos ancestrales no lo hacen, dada la masiva dificultad eréctil de las últimas generaciones. Si bien, en la medida que avanza la matanza, hay un progresivo regreso parcial de dichas funciones.

2109
Un incipiente culto a La Paja Santa entre los milicianos blancos es prohibido por el Consejo Supremo, cuyos miembros (los de los miembros del consejo) no se reaniman al no tener contacto directo con las emociones de las cacerías de mahometanos. Grupos de voluntarios rusos se incorporan a las milicias. Hacen algunas cosas que los turcos no se sabían. Un personero español del CSSE pide la retirada de los creativos brigadistas eslavos. Y es separado de su cargo, acusado de dar "nuevas señales de viejas debilidades."

2114
Tras las súplicas humanitarias de la Liga Islámica, la llamada Tregua Higiénica decretada por el CSSE ha permitido a casi dos millones de musulmanes sobrevivientes pasar en dantescos transbordadores a numerosos campamentos de refugiados instalados por la Liga en Marruecos, Argelia y Libia. Se entiende que es una solución provisional, aunque los fugitivos parecen resignados a una larga estadía. “Los magrebinos son casi tan malos como los malditos turcos” –dice Zulema (13), oriunda de Manchester, mientras se limpia la comisura de la boca de una sustancia viscosa–. “Pero algo hay que hacer para comer.”


17 feb. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 11

Del pensamiento guevariano: ¿Papá? ¿Quién, yo? Ni se me parece, nooooo...

Abril 23 de 1967
[…]
Seguimos sin noticias de la retaguardia. Los hombres de Joaquín ya deberían haberse incorporado al centro. Mandé a Benigno con Aniceto a buscarlos. Tampoco hay noticias del francés y del periodista inglés.

Abril 24 de 1967
[…]
Pacho desapareció sin dejar rastro. Si ha desertado, será castigado severamente. Luego del triunfo revolucionario, por supuesto. Descansamos en la finca del cura de la zona. Esperábamos recoger algún maíz, pero está toda sembrada de marihuana. Prohibí estrictamente cosecharla. Aunque no estoy seguro de que todos me escucharon.

Abril 25 de 1967
[…]
Fatal momento para la guerrilla. Nos mataron a Rolando. Era el mejor hombre. O sea, el segundo mejor hombre. Se llamaba Eliseo Reyes. Sí, era de hecho el mejor entre los compañeros no argentinos. Todo salió mal, a pesar de que yo mismo planeé la emboscada. El comienzo del combate fue muy prometedor, tal como había previsto. Sorprendimos a la vanguardia del ejército, que estaba compuesta por un guía campesino con dos perros. Le hicimos dos bajas al enemigo: el guía y un perro. De pronto llegó el resto de la tropa adversaria, abriendo fuego contra nosotros. No teníamos visibilidad. Es decir, no sabíamos de dónde nos disparaban. Igual así, intentamos responder a las descargas. Yo no pude participar en ningún momento, porque se me trabó el M-2. Me urge cambiar el M-2 por un M-3.

Tras unos minutos ordené la retirada, dada la imposibilidad de ver al enemigo. Fue entonces cuando trajeron a Rolando. Estaba herido en una pierna y había perdido mucha sangre. Perdió más cuando intenté pasarle plasma, y murió. Me acompañaba desde la Sierra Maestra. Era casi un niño al incorporarse al Ejército Rebelde. Venía del pueblo de San Luis. Yo mismo lo puse de mensajero de la Columna #4. Durante la invasión se ganó sus galones. Capitán San Luis. No me falló nunca. Hasta hoy. Nos retiramos tristes, llevando su cuerpo como testigo del combate. Regañé a Pan Divino y a Pocholo porque lo iban arrastrando. La actitud de los bolivianos hacia los cubanos sigue sin gustarme.

Apareció Pacho, dijo que se había extraviado. No compensa la pérdida de este día aciago. A las 3 de la tarde fue el sepelio de Rolando. Tampoco pudimos enterrarlo muy profundo. Colocamos algunas piedras para evitar que los animales lo desentierren con facilidad. Compuse y declamé unos versos como despedida:

Tu cadáver pequeño de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma.
Nadie diga en la gloria, futura y fehaciente,
que tú, gigante Eliseo, no cumpliste la norma.

A las 4 llegaron Benigno y Aniceto. No hallaron a Joaquín. En cambio, se dieron de bruces con el ejército. Perdieron sus mochilas en la fuga. La noticia de la muerte de Rolando los afectó bastante. Benigno lloró y Aniceto se quejó. Este último porque –según él– Rolando le debía una lata de leche. Lo reprendí con duras palabras. Primero, por no encontrar a Joaquín. Segundo, por perder su mochila. Y tercero, por reclamar la leche de un compañero muerto. Total, si a la lata de Rolando le quedaba tan sólo la mitad. Me alcanzó apenas para endulzar el mate.

Lo peor es que nuestra emboscada y el encuentro de Benigno confirman que estamos atrapados en este cañón andino. Por el lado del Ñancahuazú está el ejército, y la salida de Río Grande la bloquean los rangers. Tendremos que jugar montaña. Eso dificultará seriamente el reencuentro con Joaquín.

La aviación bombardeó nuestras antiguas posiciones del combate. Con seis horas de atraso. Por eso escogí a Bolivia. En Perú serían cuatro. En Argentina, sólo dos. En Chile las bombas nos hubieran alcanzado al momento. En Paraguay no hay aviones, pero tampoco hay montañas.

Un helicóptero militar bajó dos veces en la finca del cura. Moro, Pombo y Arturo estaban fumando sonrientes. No sé que le verían de gracioso al helicóptero enemigo.

[…]

14 feb. 2009

El Padrino Cubano del Ska Jamaicano


Laurel Aitken es, después de Bob Marley, el artista jamaicano más importante. La relevancia del Padrino del Ska como cantante, compositor y productor musical es tal, que sin él no hubiera sido posible el fenómeno Marley. O, como dijera un crítico inglés del siglo pasado, Laurel Aitken asfaltó y pavimentó el camino para Bob Marley.

Lorenzo Aitken nació en La Habana el 22 de abril de 1927. Su padre jamaicano era uno de los 600.000 afroantillanos que inmigraron en Cuba entre 1910 y 1930. A finales de 1933 los revolucionarios se propusieron crear puestos de trabajo para el pueblo cubano y decretaron la expulsión de los braceros antillanos. El trabajo no apareció y el gobierno revolucionario duró cien días, pero las deportaciones siguieron hasta 1939. En ese período se expulsaron 38.000 haitianos y 253 jamaicanos. Lo cual nos induce sutilmente a creer que los cubanos apreciaban más el idioma inglés y la religión protestante que el patois y el vudú. Sin embargo, aunque era inmune a la deportación pues estaba casado y tenía hijos con una cubana, el padre de Lorenzo no se sentía a gusto con toda aquella xenofobia, por muy selectiva que fuera. Así que en 1938 recogió los matules y la familia y se fue para Kingston.

En aquellos días Jamaica era una colonia británica donde imperaban otras costumbres. Por ejemplo, un oficial blanco podía ser expulsado del ejército inglés por casarse con una negra, como le sucedió a cierto capitán Norval Marley. Dicho sea de paso que la negra tenía 18 años, 32 menos que el padre de Bob. Creo, pues, que para Norval valía la pena. Incluso si Bob saliese sordo. Eso fue en 1945, y por entonces Lorenzo ya llevaba tres años cantando Calypso en el puerto para turistas y marines americanos.

El cubanito adolescente había debutado ante el público jamaicano ganando un popular concurso de Calypso en 1942 con la pieza “Pennies From Heaven.” Pero los pennies en realidad venían del mar, en los cruceros americanos. Lógicamente, al terminar la guerra aumentó el número de turistas, y disminuyó el número de marines. Lo que trajo consigo el incremento de las propinas, y de la delincuencia, en el puerto. Por lo que Lorenzo aceptó un puesto de cantante en un cercano local nocturno. En dicho local trabajaban principalmente mujeres jóvenes. Los únicos hombres eran el cantante, el pianista, el bartender y el portero. Esos también eran los únicos que nunca tenían que desnudarse. Fue aquí donde Lorenzo decidió adoptar el nombre artístico de Laurel. Por discreción, como se sobrentiende. Además, tampoco le gustaba como lo llamaba la ebria clientela americana: Lonso.

Hacia 1950 Laurel Aitken ya no cantaba apenas Calypso, un género foráneo, por cierto. El Calypso venía de Trinidad & Tobago, mientras que la música autóctona se denominaba Mento y era menos atractiva para los turistas, si bien muy del gusto local. Mas ya en ese tiempo la música afroamericana descollaba y cautivaba a todo aquel que no fuera un estadounidense blanco. Este seguiría siendo un imbécil musical por casi veinte años más. Los nuevos discos de Blues y R&B causaron enorme impacto en Jamaica, influenciando claramente el estilo de tocar y cantar en la isla. También a Laurel Aitken, que se convirtió durante los años 50 en el más popular intérprete de la colonia.

En 1957 empezaron a producirse discos en Jamaica, y Laurel debutó con el sencillo de R&B y Calypso "Roll Jordan Roll." No obstante, verdaderamente importante fue un single grabado el año siguiente: "Little Sheila"/"Boogie in My Bones." Resulta no sólo el primer disco absoluto de la luego legendaria Island Records (Bob Marley, Jimmy Cliff, Traffic, Cat Stevens, Jethro Tull, Emerson Lake & Palmer, Roxy Music, U2, etc.), sino también la primera grabación de un nuevo género musical: el Ska. Ese disco alcanzó rápidamente la punta de las listas en Jamaica, una posición que mantuvo por tres meses, y acabó siendo el primer disco de un artista colonial editado en la propia Gran Bretaña.

Antecesor directo del Rocksteady y del Reggae, el Ska nació de la necesidad. Sí, fue por pura escasez. Lo explico. A partir de 1955, con el desarrollo del Rock&Roll en los EE.UU., empezaron a escasear nuevos discos de R&B. Los blanquillos americanos habían comenzado a imitar y plagiar lo que hacían sus colegas negros, ignorados por el gran público blanco, añadiéndole algunas tonadas de su propia musiquilla simplona, llamada Country. El resultado tenía un efecto extraordinario en las blanquillas: les mojaba las braguillas. Ni cortas ni perezosas las disqueras dejaron de lado a los poco comercializables artistas negrillos para producir la nueva maravilla blanquilla. Tal prodigio tuvo eco en casi todas partes, pero no en Jamaica. Los afroantillanos no conseguían contagiarse de la euforia rubia. Algo similar pasó apenas en Tibet, en Kashmir y en las posesiones francesas del Africa occidental y central. (La primera región estaba traumatizada por la represión de los ocupantes chinos maoístas. La segunda, envuelta en el conflicto indo-pakistaní. Y las últimas, enviciadas con el Cha Cha Cha.)

Lo cierto es que los jamaicanos no sentían nada con el Rock&Roll, y menos aún se les ocurría bailar aquella saltadera estúpida de blancos, tan ajena a cualquier cadencia sexual. (Obviamente muy pocos jamaicanos de entonces habían tenido encuentros carnales con blancos, de lo contrario habrían sabido más sobre la cadencia sexual en el norte.) Esta crisis de suministro de R&B dejó a los músicos jamaicanos sin patrones referenciales. En esa época las discotecas de la isla eran tan tropicales como el clima caribeño, o sea, al aire libre. Habían unas camionetas, o cualquier cosa mayor que una bicicleta, dotadas de altavoces y sistema de audio que se contrataban para poner música en un patio, parque o calle. Las denominaban Sound Systems, y al Disc Jockey dentro de la camioneta, Sound System Operator. Uno de esos, llamado Clement Dodd, experimentó mezclado Mento, R&B, Jazz y Boogie hasta crear el nuevo ritmo, una música rápida con percusión de R&B. Sus primeros y máximos intérpretes fueron, junto a Laurel Aitken, Desmond Dekker, The Skatalites y Prince Buster, el boxeador que fungía de guardaespaldas de Dodd (las fiestas jamaicanas solían acabar bastante mal.) También surgió el correspondiente estilo de baile, el Skanking.

En 1959 Laurel tuvo otro hit con "Judgement Day," y repitió el éxito en 1960 con "Boogie Rock." Entonces decidió aprovechar la popularidad que gozaban sus discos en la metrópoli y se mudó a Londres. Sobre todo porque en Jamaica pagaban una miseria a los artistas. Casi todo el dinero se lo repartían los Sound Systems y las disqueras.

En Inglaterra Laurel se convirtió en una figura venerada por la numerosa West Indian Community. Grabó para Blue Beat Records, Rio Records, Pama Records, Trojan Records, y otros. Sólo entre 1960 y 1963 sacó 16 singles. Viajó ese año a Jamaica para grabar con The Skatalites varias piezas, hoy consideradas clásicas del Ska. Retornó a Londres con su hermano Roberto, guitarrista y cantante, y tuvo un hit con su propio label, Rio Records, al lanzar "Bad Minded Woman." Fue el primer músico inmigrante en UK que logró producir sus propias grabaciones. Sus discos de esta fase solían tener a Laurel Aitken en la cara A y a Bobby Aitken en la cara B. En 1966 firmó con Pama Records y encadenó 36 singles de Ska, Rocksteady y Reggae hasta 1972, con una serie de éxitos de su propia autoría como "Fire In My Wire," "Pussy Price," "Landlord and Tenants," "It's Too Late," "Jesse James," "Rise & Fall," o "Woppi King," de gran acogida en la escena de las subculturas de Bootboys y Hard Mods.

Aquellos chicos británicos de origen obrero y lumpen, vagos de convicción y sin perspectiva, no disponían de las libras necesarias para entrar en los decadentes clubes mods y despreciaban la mansedumbre de los hippies. Vestían las botas y los tirantes emblemáticos del peón ingles, y se afeitaban el cráneo. Como convivían con los inmigrantes caribeños en los barrios marginales del sur de Londres, adoptaron fácilmente la actitud indolente y violenta de los Rudeboys jamaicanos, y también su música. De pronto, los conciertos de Ska se llenaron de chicos blancos con la cabeza rapada y botas. Laurel los denominó Skinheads, y el apelativo se quedó. También les hizo un Reggae llamado "Skinhead Train," que se convertiría en un himno.

Aquella escena Skinhead original, que tuvo a Laurel Aitken como principal ídolo musical, se caracterizaba por el antirracismo y la vagancia. Más tarde los neonazis, los vagos racistas, crearían una escena paralela con el mismo nombre. Una adulteración nominativa equivalente a la de los liberals americanos.

Laurel continuó grabando y actuando hasta el mismo año de su muerte. Falleció de un infarto en su casa de Leicester el 17 de julio de 2005. Su longevidad artística es comparable a la de sus paisanos del Buena Vista Social Club, pero Laurel siempre arriesgó mucho más que los virtuosos y tímidos artistas cubanos de aquel improvisado combo. Aitken tuvo la suerte de ser un ícono vivo cuando llegaron las dos posteriores oleadas de Ska: el 2-Tone-Ska de finales de los 70 y el Third-Wave-Ska de mediados de los 80.

A Laurel Aitken lo vi cantar dos veces, una vez en 2000 y otra en 2002. Era un personaje en el escenario, con una chispa sumamente ágil. Nunca perdió su lengua materna, pese a que abandonó Cuba definitivamente a los 11 años de edad rumbo al mundo angloparlante. Siempre presto para cualquier fechoría, digo, proyecto, Laurel jamás rechazó una oportunidad: ya fuera un disco con una de las numerosas bandas de Ska contemporáneo o una hembra ansiosa de la bendición del bien llamado Godfather of Ska, High Priest of Reggae, o Boss of the Skinheads.

Su lírica siempre fue directo a lo que vale y merece en esta vida:
Rise & Fall
You feel it,
you touch it up,
you play with it,
you love it,
it fit you,
you push it up, you push it up, you push it up, you push it up.
Suck it to me! Suck it to me! Suck it to me!
You push it up, you push it up, you push it up, you push it up,
you love it,
you kill yourself for it,
you fill it up,
you squeeze it,
you smell it.
Don’t bite it! Don’t bite it! Don’t bite it!


En fin, su vida se resume en aquellas palabras con las que él mismo se presentaba: Good evening, Ladies and Gentlemen, Laurel Aitken rides again. Suck it to me!


Nota: El género Ska se expandió por todo el mundo. Hoy lo tocan bandas argentinas como Los Fabulosos Cadillacs, alemanas como The Busters, o turcas como Athena. Uno de los proyectos contemporáneos de Ska más interesantes es el anglocubano Ska Cubano, que tiene un cantante santiaguero con una voz que recuerda mucho al tono del Benny.


13 feb. 2009

El Protector De Los Cerdos XXVI

La dicha india Marina

Una semana después de la batalla de Centla los nativos habían regresado a Potonchán y atendían debidamente a sus huéspedes hispanos. El caudillo había dispuesto que la Santa Compañía descansara algunas semanas en la ciudad hasta que los heridos se recuperasen.

- Fue una sabia decisión de vuestra merced –convino fray Cabezuela-. De esa manera las noticias de vuestras victorias y de vuestro poderío se adelantan por toda la costa y tierra adentro para vuestro favor.

Hernán Cortés sonrío. No había pensado en eso, pero le pareció excelente. Alrededor de la rústica mesa en el patio de la residencia de Tabasco se reunían oficiales y frailes. Dos grandes pavos asados y abundantes tortillas de maíz acompañaban al vino de Jerez.

- Padre Simón, de momento no tengo más indias para daros una –declaró con cierta pena el caudillo-. Mas os aseguro que estáis en mi lista de acreedores.

- No es necesario, vuesencia…

- Por cierto, don Hernando –intervino Portocarrero–, aquella india que me habéis entregado es un verdadero portento.

- ¿Por sus fueros o por sus fuegos? –preguntó uno de los hermanos Alvarado, que se parecían más entre sí cuando bebían.

- Esta india Marina tiene una cualidad muy especial… -continuó don Alonso sin apuro.

El interés se hizo general. Una suave brisa vespertina acariciaba las barbas castellanas, y las no menos hispanas tonsuras.

- Como os digo, no he visto nada igual…

- Joder, don Alonso, ya estoy medio cachondo, ¿qué tiene la dicha india Marina? –exclamó Gonzalo Sandoval.

- Pues resulta algo muy gratificante… -prosiguió el aludido.

- Don Alonso, sois un retablo de atajos. ¡Soltad la lengua de una vez! –ordenó el caudillo.

- Precisamente, vuestra merced, esta india Marina, cuando la tomo a lo cristiano, gime en una lengua; y cuando la asalto por atrás a lo pagano, chilla en otro idioma –explicó don Alonso.

- ¡Hostias! –soltó Sandoval frotándose la barbilla.

- ¡Válgame la virgen! –clamó fray Díaz persignándose.

- ¡Qué ri…ri…ri…cura! –articuló el gago capitán Velázquez de León.

Otras frases de simpatía se sumaron a éstas.

- ¿Mas cómo sabéis, don Alonso, que se trata de dos lenguajes diferentes? –inquirió fray Cabezuela repentinamente.

- Cierto, hasta ahora no os habéis destacado como un entendido en lenguas indianas –apuntó mordaz Sandoval.

La atención de todos seguía sobre Portocarrero.

- Hombre, pues, lo que es entender, no entiendo a ninguna –replicó Portocarrero-; pero sé muy bien si la india que grita es maya o taína.

Un murmullo de aprobación se escuchó en la ronda de comensales.

- Pues yo también… -murmuró Francisco de Montejo.

- ¡Y yo! -añadió otro.

- ¿Recordáis alguna frase, caballero? –indagó gentil el traductor fray Aguilar.

- Algo así como… ten hueli tepolle -propuso Portocarrero.

- ¿Cómo? Te huele… ¡Joder, si la india habla castellano! -declaró Sandoval, provocando risas en el auditorio.

- ¡No, no, esperad! –rectificó don Alonso-. Es más bien: tlein huelic tepolli.[52]

- No, eso no es maya –admitió el fraile-. ¿Tenéis otra?

- Este… aaauh, kex beyó

El gemido inicial produjo algunas risas.

- ¿Qué bello? –insistió Sandoval-. ¡Hostia, pero esa india es ciega!

Pedro de Alvarado tuvo que escupir el sorbo de vino que tenía en la boca. El estado mayor reía en pleno.

- ¿Y…? –preguntó algo molesto don Alonso, dirigiéndose al traductor.

- Eso sí es maya –sentenció el fraile.

- ¿Y qué significa? ¡Traducid! ¿Qué quiere decir? –salió de un coro de voces.

El antiguo náufrago se sonrojó, pero cedió ante la insistencia de los presentes.

- Quiere decir… “¡Ay, qué rico!”

Risas y aplausos hicieron eco en la pared del fondo de la casa. Don Gonzalo Sandoval se puso en pie alzando su copa.

- ¡Brindemos, vuesas señorías! ¡Por nuestro amigo don Alonso, el benefactor de las indias!

- ¡Por don Alonso, el benefactor de las indias! –respondieron los restantes castellanos, tras erguirse en medio de carcajadas.

Tomaron asiento nuevamente. Y entonces el noble Gutiérrez Escalante levantó el dedo índice.

- Una pregunta tengo para vuestra merced, don Alonso –dijo afable- ¿Por dónde cogéis a la india cuando gime así en maya?

- Don Juan –contestó Portocarrero con marcada gravedad-, yo no comento intimidades en público.

Más risas, y otro brindis de Sandoval:

- ¡Por don Alonso, el honorable benefactor de las indias!

Por la noche Cortés mandó a buscar a doña Marina. En presencia de don Alonso, don Pedro, don Gonzalo Sandoval, fray Simón y el imprescindible intérprete don Gerónimo, la india Malinali le contó su historia al caudillo.

Era hija del tlatoani[53] de Painala, una localidad de la periferia del imperio azteca. Su madre era Cimatl, la única hija del cacique de la vecina aldea de Xatlipan. La heredera de dos cacicazgos aún no había cumplido 8 años cuando sucedió una tragedia. Aquel día el padre de Malinali había salido a cazar en compañía de su amigo Totlimoc, el tlatoani del cercano Xulipan. Hubo un lamentable accidente y el venablo de Totlimoc se clavó en la nuca del cacique de Painala mientras se agachaba para estudiar las huellas de otro venado.

Ya durante las festividades por la boda entre Cimatl y Totlimoc no se vio a Malinali. Se dijo que estaba muy enferma. Meses más tarde nació su medio hermano Citlimoc. Ese día el sacerdote mayor de Xatlipan hizo dos anuncios, uno triste y otro alegre. El primero informaba sobre el fallecimiento de Malinali producto de su penosa enfermedad. El segundo declaraba a Citlimoc heredero de Xulipan, Xatlipan y Painala.

Entretanto, unos comerciantes mayas putunes de Xicallanco, que habían adquirido a Malinali de su madre por muy favorable precio, la revendían en Soconusco con buena ganancia. Luego los mercaderes de Soconusco la llevaron al mercado de Potonchán, donde Tabasco la compró como parte de un lote de seis niñas. Sirviendo al halach uinik maya la hija del tlatoani azteca aprendió el dialecto chontal. A los 12 años le dio un hijo ilegítimo a Tabasco. Aunque tal vez el bebé era sólo nieto del cacique. La criatura pereció aún de meses. A los 14 años, sin embargo, la vida de Malinali acababa de tomar un nuevo rumbo. Gracias a la inesperada llegada de los conquistadores, cuya valentía en Centla había cambiado el destino de la joven azteca. Ahora se llamaba doña Marina y tenía un Dios mejor. A sus escasos años ya había pasado por todo en esta vida. No le temía a nada. Mas era mejor estar del lado triunfador. Y estaba decidida a aprovecharlo.

No era demasiado hermosa, pero la inmediatez de su franca elocuencia impresionó profundamente a Cortés. Y no solamente a él.

- Doña Marina, por gentileza os pido, quedaos esta noche –solicitó el caudillo.

Y ante el ceño fruncido de su amigo, agregó:

- Apenas una noche, don Alonso, sólo esta noche.

Desde luego, sabía que estaba mintiendo.



[52] Tlein huelic tepolli, textualmente “qué buena verga” en náhuatl.

[53] Tlatoani: cacique o gobernador en náhuatl.



5 feb. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 10

Foto: Che gigoló

Abril 20 de 1967
[…]
Me cayó mal la calabaza que comí en casa de Nemesio Caraballo. Por algo me la vendieron. Tarea futura: revisar las calabazas antes de comprarlas. Es mejor la blanda tipo zapallo que la dura llamada joco. Todavía tengo cólicos. Tania no quiso quedarse, dijo que le avisara cuando se me pasen los gases, y que se iba a cebarle un mate a Walter.

El subprefecto, el médico y el cura alemán de Muyupampa insisten en pedirnos paz para su aldea. Sin embargo, oscureció sin que nos trajesen el tributo en especies que exigimos a cambio. Aclaré muy bien que dos cartones de cigarrillos no son ni remotamente suficiente. Sin la carne, el maíz y las latas de leche no hay acuerdo. Les extendí el plazo hasta las 22:00, aceptando carne de cerdo en lugar de res. Mayor transigencia va contra nuestros principios y resulta absolutamente inadmisible.

Los delegados de Muyupampa nos confirmaron que el ejército está completamente desmoralizado y no quiere salir a combatirnos.

Nos replegamos hacia Tikucha a las 22:30 sin recibir las mercancías. Decidimos evitar sorpresas, no fueran a regresar con soldados en lugar de la comida.

Abril 21 de 1967
[…]
La radio anunció la muerte de tres mercenarios invasores extranjeros: un francés, un inglés y un argentino. La radio miente de una forma bochornosa. El inglés es periodista y yo estoy vivo.

Si se confirma la noticia, daremos un duro escarmiento. Ya tenemos ubicados a varios campesinos sospechosos de colaborar con el ejército.

Abril 22 de 1967
[…]
Un día pésimo con un final caótico. Por estar esperando el pan, que demoró demasiado en el horno, nos agarró la noche en el pueblo. Semejante desbandada total al sonar los disparos no debió ocurrir. Una curtida columna guerrillera no se deja sorprender por una pequeña patrulla del ejército. Y mucho menos se da a la fuga como puede en seis caballos, una camioneta, y el resto corriendo. Fue humillante escuchar a los soldados conminándonos a rendirnos. Al Loro lo perdimos en el escape. Espero que no haya caído prisionero. Además, se abandonaron las provisiones que ya habíamos pagado. Le haré un consejo disciplinario a Moisés, Pan Divino y Loro. Ellos tenían la misión de subir las mercancías a la camioneta, y no lo habían hecho. La sanción del Loro será sólo si aparece. También se perdió un fajo de seis mil dólares envuelto en nylon. Se cayó de la mochila de Pombo mientras éste corría a subirse en la camioneta. Dice que no se percató. Probablemente no quiso dar la vuelta.

Más tarde pude hablar con Ricardo, que fue quien descubrió a la patrulla enemiga intentando rodearnos. Según Ricardo, pudo herir al guía, un campesino con cara de indio. Me molesté por esa descripción, pues prefería saber si el guía era de Muyupampa o de Tikucha.

Haciendo un resumen, los puntos negativos son: imprevisión (sorpresa enemiga), indisciplina (mercancía perdida), desorden (retirada intempestiva), pánico (dinero perdido), una baja (el Loro) y hambre (ahora.) El punto positivo: la moral sigue intacta.

[…]

4 feb. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 9

Mi matecito en La Sierrita, y mi matecito en Los Andesitos.

Abril 15 de 1967
[…]
Tras el primer bombardeo de la tarde volví a advertir con severidad que las latas de leche tienen que aparecer. Continué con mi severa advertencia al comenzar el segundo bombardeo. No acepté ningún permiso para retirarse. Parece que algunos no me escucharon por culpa de las explosiones. Cuando me limpié la tierra de los ojos, vi que los únicos que quedaban en la reunión eran Benigno y Joaquín.

Abril 16 de 1967
[…]
Alcanzando el río Ikira fue que notamos que Tania y Alejandro se habían retrasado. La otra vez Tania se atrasó con Dantón. Fuimos a buscarlos temiendo lo peor. Por suerte los encontramos. Muy sudados y sofocados. Le dije a Alejandro que se arreglara la chaqueta, se la había puesto al revés. Al parecer, Tania se lastimó un poco el cuello con la maleza.

A los cuatro campesinos que encontramos en Bella Vista les aseguré que la revolución les daría tierra para criar otro chancho en lugar del que nos comimos. Dijeron que ya tenían tierra, y que mejor les vendría otro chancho. Les prometí una vaca.

Abril 17 de 1967
[…]
Fuimos hasta Tikucha. Pero, por si acaso llegaban tropas de Lagunillas, seguimos hasta Muyupampa. Allí sospechamos que los campesinos habían enviado a un muchacho para avisar al ejército, así que regresamos a Tikucha por la madrugada. No lucía seguro cuando llegamos, y estaba pensando en volver a Muyupampa, mas el sueño y el frío me hicieron cambiar de táctica. Mi concepto de la guerra revolucionaria está muy claro, sólo tengo que reducir mi inseguridad. No, mi vacilación. No, es inseguridad. Aunque creo que es vacilación.

Abril 18 de 1967
[…]
En la casa de los indios guaraníes no conseguimos ninguna información. No hablan español. Inti probó en quechua inutilmente. Pocholo también fracasó con un poco de aymará. El niñito guaraní estaba parado junto a Pocholo y se tapó la nariz. Les tomamos unas gallinas como contribución revolucionaria.

Abril 19 de 1967
[…]
Nos pasamos el día agarrando a todos los campesinos que pasaban en ambas direcciones. Conseguimos casi 30 prisioneros. Le decomisamos el caballo al hermano de un informante del ejército. Se lo hicimos saber a los demás detenidos como escarmiento ante futuras delaciones. Sólo uno reaccionó, dijo que él no tenía caballo. Cuando Loro le preguntó si tenía mujer, se calló.

El periodista inglés que trajeron dos niños desde Lagunillas no me inspiró confianza alguna. No obstante, el francés le pidió que lo ayudase a regresar a la civilización. Como colega y como europeo, le dijo. Yo me lavé las manos, pero después que no venga. Dice el inglés que los soldados le mostraron el diario de Braulio con todo tipo de informaciones, nombres y datos. Braulio será sancionado por indiscreción (anotar en el diario) e irresponsabilidad (perder dicho diario.)

A medianoche Carlos y el francés se fueron con el inglés para Lagunillas. Mandé el grueso de los hombres con ellos para tomar el pueblo. No pudo ser, dada la presencia de soldados y milicias de autodefensa. Nos retiramos antes de esclarecer. De mala gana, el francés se quedó con el inglés. Y yo, con la alemana.

[…]

2 feb. 2009

Eduardo Davidson y su Pachanga


Por estos días en La Habana de 1959 estaba de moda… Sí, comer mierda con Bolechurre y sus barbudos secuaces, pero no voy a referirme a eso, sino a una pieza musical extraordinaria: La Pachanga. Ella inspiró a Che Guevara, ese anticristo de la rumba, a decir: "¡Esta será una revolución con pachanga!" Tal poder de atracción tenía entonces esa melodía.

Era una innovadora fusión que derivó en todo un género rítmico entre los antillanos de New York a comienzo de los años 60. Hoy bastante olvidada -únicamente viva en el Jerusalem de la Salsa: Santiago de Cali, Colombia-, la pachanga fue en su día un género tan prolífico como prestigioso. Hasta el punto de que el propio Johnny Pacheco en algunos momentos de embriaguez ha llegado a autoatribuirse la paternidad. No es correcto, el Máximo Gómez de la música tiene otros, pero no ese derecho. No obstante, tampoco es para guardarle rencor, como p.ej. al fucking gringo Pete Seeger, quien, aparte de ser un socialistoide, quiso mafiarse a la mismísima Guantanamera.

El mérito pachanguero corresponde únicamente al escritor, compositor, bailarín, coreógrafo y cantante cubano Eduardo Davidson.

Bautizado en Baracoa en 1929 bajo el cristiano –que no judío– nombre de Claudio Cuza, Davidson se fue para La Habana antes de cumplir los 20 años. Allá en su Oriente natal un sensible jovencito que escribía novelitas de amor y cantaba y bailaba musiquitas pegajosas era cadidato al poco codiciado título de maricón. En La Habana también, pero con más oportunidades. O sea, que en la capital Eduardito no fue menos exquisito, sino más exitoso. La Habana de entonces era para todos los cubanos, y acogía con provecho lo mismo a un Felix B. Caignet que a un Guillermo Cabrera Infante. Si bien con Fidel H.(P.) Castro la utilidad se minimizó completamente, hasta invertirse en forma exponencial.

Hacia 1957 Eduardo Davidson era compositor de nómina en la disquera Panart. Algunos de los títulos que compuso allí fueron los cha cha chas: Yo siempre arriba, Sobando el son y Azúcar salá, o la pieza afro Elegguá Inkó.

Al mismo tiempo Davidson escribía los libretos para dos telenovelas que salieron al aire con muy buena acogida: Ayúdame Dios mío y El batey de las pasiones.

Con el tema Sabor de Cuba comenzó a componer para la Orquesta Sublime, uno de los potros mayores del establo Panart. Fue para esta agrupación, dirigida por el flautista Melquíades Fundora (sin parentesco con el senador Melquíades Martínez), que Eduardo compuso La Pachanga.

La Sublime era habitual en los Jardines de La Tropical, la meca del baile criollo por entonces, y allí se estrenó. Miguelito Cuní, otro habitual del local, presenció los ensayos y dio la primera valoración crítica del nuevo tema.

- ¡Cojone, utedes ‘tan locos! -dijo Miguelito.

Y se equivocó por muy poco el gran sonero, porque los que se volvieron locos fueron los bailadores esa noche con La Pachanga. Aquello era un cha cha cha con un injerto de son montuno, regado con merengue y con un toque de mambo por arribita. Realmente una locura.

El impacto de La Pachanga en la audiencia de La Tropical fue tan grande que al mediodía siguiente La Sublime la interpretó en la TV nacional con unos pasillos bailables, coreografía del mismo autor. Esa tarde fueron a tocar en el Salón Mamoncillo, y resultó que el arrebatado público ya se sabía la letra y los pasillos de Davidson. En fin, fue una bomba que inmediatamente arrasó en los salones de baile y la radio. La Orquesta Aragón y el flautista pinareño José Fajardo pronto llevaron La Pachanga a New York. La Aragón regresó, pero Fajardo y La Pachanga se quedaron en una temprana deserción contrarrevolucionaria. No sería la última, como todos sabemos.

El efecto de la pachanga en la metrópolis americana lo resume este artículo publicado por el crítico José Torres Cindrón en 1961:

"La pachanga ha llegado a esta ciudad para quedarse y volver locos a millares de personas que se han sentido atraídos por el ardiente ritmo. Lo que comenzó como un baile de locos hace menos de dos años se ha extendido por todos los centros nocturnos de la ciudad para contagiar a los amantes de la música brava. Ya no se oye decir: "Vamos a rumbear", o "a mambear se ha dicho". Ahora todo el mundo sale a la pachanguera.

Se baila en la fiesta familiar de El Barrio y Long Island. El Bronx y Manhattan, como también en los clubes nocturnos de la ciudad donde el mas humilde hasta el mas elegante van a gozar la pachanga."


Por su parte, Eduardo Davidson sacó otras pachangas como Lola Catula y La viuda del muerto, y en 1961 le vendió el cajetín a la antilla castrista rumbo a New York. Obvio que el fugitivo no tenía esposa ni hijos a quienes castigar por su escape, de manera que los comunistas se desquitaron con La Pachanga, que fue prohibida inmediatamente. El Che no lo dijo, pero aquello ya era, a toda vista, una revolución sin pachanga. Y con esa prohibición, incluso oficialmente.

La trayectoria de Davidson en la gran manzana no dejó demasiados rastros. En 1962 tuvo cierto éxito cantando su nuevo ritmo llamado Bimbí, una especie de afro-samba. En la segunda mitad de la década a Eduardo le dio fuerte con el francés y los perritos caniches. Lo intentó con otro género denominado Le Frisson y escasa suerte.

Eduardo Davidson falleció olvidado en New York en 1994.





Ninguno de sus discos ha sido re-editado en CD. Estas muestras son del LP Le Chien (El Perro) 1968, el único que tengo.

Aquí van en mp3 a 320kbit/s.
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