27 nov. 2009

Chanson Exotique


La chanson resulta la expresión musical esencial del pueblo galo, tanto como la canzone para los italianos, y muchísimo más que el bolero para los cubanos y mexicanos. Sin embargo, como ningún otro género nacional, la chanson française se ha nutrido básicamente de sangre ajena. Probablemente esa es la explicación de su formidable calidad.

Habría que empezar por la madre de todos los chansonniers, Edith Giovanna Gassion, la Piaf, cuya abuela materna respondía al bonito nombre de Aïcha Saïd ben Mohammed y era una berebere marroquí. También lo de Giovanna vino de una bisabuela italiana.


Sigamos con las damas. La bella Dalida se llamaba en realidad Iolanda Cristina Gigliotti y nació en El Cairo, Egipto, de padres italianos.


Por su parte, la también desaparecida Frida Boccara nació en Casablanca, Marruecos, de padres judíos sefardíes.


La dulce Marie Laforêt es portadora del nombre real Maïténa Doumenach, como le pusieron sus padres armenios.


La conexión armenia podemos continuarla con la chica ye-ye más exitosa de Francia, Sylvie Vartan, o sea, Sylvia Vartanian. Pero sólo a medias, pues la madre era húngara. Como era de suponer, Sylvie nació en… Bulgaria.


También la encantadora Hélène Ségara es medio armenia, mas a la inversa: por parte de madre. Su padre es italiano y su nombre real, Hélène Rizzo.


Medio italiana es igualmente la talentosa Nicoletta, en realidad Nicole Grisoni. La madre también era diferente: loca. A ella se refería su éxito Mamy Blue.


Italiana completa es la actual primera dama y cantante, o viceversa, nacida Carla Gilberta Bruni Tedeschi en Turín en el seno de una conocida familia.


Tampoco podían faltar las anglosajonas. Por ejemplo, Jane Birkin nació en Londres.

El caballero que acompaña a Jane en esta famosa pieza, Serge Gainsbourg, fue registrado al nacer como Lucien Ginsburg por sus padres judíos rusos.

Similar ancestro por el lado paterno posee el ex-fugitivo Michel Polnareff.


Otro progenitor de origen judío ruso avalaba a Joe Dassin, nacido como Joseph Ira Dassin en New York, USA. La madre era húngara. Elegante hasta el final, Joe pereció ahogado en Tahití.


Judío completo y americano era el fallecido Mort Shuman, un gran admirador de Jacques Brel nacido en… Brooklyn, claro.


El popular Jean-Jacques Goldman es otro cantante francés de padres judíos, polacos en este caso.


Dejemos atrás a los askenazíes. El judío mizrají Richard Anthony llegó a Francia desde Egipto, había visto la luz en la comunidad hebrea de El Cairo como Richard Btesh. Las malas lenguas decían que su afición a la poligamia delataba, en cierta medida, el entorno de su infancia.


Otro judío egipcio, si bien sefardí -de rama otomana y sub-rama tesalonicense-, es el métèque Georges Moustaki, nacido en Alejandría como Yussef Mustacchi.


El extravagante Darío Moreno fue otro sefardí de rama otomana, su nombre real era David Arugete y nació en Esmirna, Turquía.


También sefardí es Enrico Macias, nacido como Gaston Ghrenassia en Constantina, Argelia.


Lógicamente, después de tantos judíos a alguien le tenía que tocar la podrida en cuestión de ascendencia. Ese es Gérard Lenorman, hijo de un desconocido soldado de la Wehrmacht alemana. Oui, madame la maman fue colaboratrice


Junto a los judíos, los italianos forman el otro pulmón de la chanson. Empezando por el más francés de todos los galanes: Yves Montand, bautizado como Ivo Livi en un pueblo de la Toscana.


Serge Regianni, otro gran actor francés, era apenas un año menor que Yves y vino al mundo algo más al norte, en Reggio Emilia.


Nino Ferrer se llamaba en realidad Nino Agostino Ferrari y nació en Génova.


El popular Christophe nació en la banlieue parisina de padres italianos. Su nombre original: Daniel Bevilacqua.


Francis Cabrel, en cambio, tuvo padres franceses, pero los cuatro abuelos italianos.


Claude François agradecía su existencia a un padre francés y una mamá italiana. Por cierto, nació en Ismailia, Egipto.


Con Richard Cocciante la cosa es al contrario: papá italiano y madre francesa. Y, claro, vino al mundo en Saigón, Vietnam.


El caso de Antoine es realmente inusual. Sus padres italianos lo llamaron Pierre Antoine Muraccioli cuando nació en… Madagascar.


La tanda franco-magrebina tiene mucho de italiana también, pues inmigrantes italianos conformaban la gran masa de colonos franceses en las posesiones del norte de Africa.

Alain Souchon nació en la mundana Casablanca, Marruecos. Su nombre real es Alain Kienast.


Pierre Groscolas salió de Lourmel, Algeria.


Étienne Daho nació en Orán, Algeria.


Entre tanto magrebino falso viene bien uno genuino: Guy Mardel se llama en verdad Mardochée Elkoubi y también es oriundo de Orán.


Por supuesto, la conexión armenia también está presente en el género masculino. Con nadie menos que el gran Charles Aznavour, de lejos le meilleur chansonnier de todos. Su papá y su mamá eran inmigrantes armenios y lo bautizaron como Shahnour Vaghenag Aznavourian.


Danyel Gérard tiene por nombre real Gérard Daniel Kherlakian, su padre era armenio.


Daniel Guichard proviene de padre francés y madre rusa.


Con Sacha Distel era exactamente al revés.


Hay muchos más. Estos son apenas, de los que conozco, los que aprecio. No he querido contar a los suizos, a los belgas, al monegasco Léo Ferré, ni a los quebecos. Y mucho menos a los griegos políglotas Nana Mouskouri, Melina Mercouri y Demis Roussos, viciosos a cantar en francés.

Lo que no hay es un chansonnier cubano. Lástima que mes amis Zoé y Javier tuvieran vocación de escritora y pastelero, respectivamente. Si hubieran llegado a París cantando, lo habrían tenido más fácil.

Y para finalizar un sorbeto:

¿Alguien recuerda el “Abelachao” del cancionero verdeolivo?

He aquí el original:

23 nov. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 62



Octubre 6 de 1967
[…]
La noticia de que había agua en una cabaña más adelante nos condujo a la imprudencia. En pleno día nos desplazamos hacia allá. Resultó ser un cobertizo en el fondo de una quebrada, aunque con su propia aguada. Había alguna comida y cocinamos durante horas. Opté por pernoctar aquí. Mañana temprano saldremos bordeando el arroyito.

Hubo una bronca de Chapaco con Olo y Urbano. El boliviano les reclamaba a los dos cubanos por servirse una porción mayor de arroz con calabaza. Olo y Urbano primero lo insultaron, mas luego arguyeron que ellos tenían mayor apetito. Chapaco ripostó que aquí todos somos iguales, sufrimos lo mismo, comemos lo mismo y vestimos lo mismo, hasta el punto de que no se nos puede distinguir al uno del otro. No había pensado en eso. Con nuestro aspecto se nos podría tomar por uno cualquiera de la guerrilla. Sería irresponsable olvidarlo.

Benigno y Pombo vinieron a sugerirme una táctica bielorrusa de dispersión guerrillera para salir de aquí y reagruparnos más tarde. No los dejé acabar. Contesté que, como demostraba nuestra propia experiencia en el Congo, las condiciones objetivas de la insurgencia contemporánea presuponían el desplazamiento integral de la guerrilla incluso en las situaciones más adversas. Sé que no entendieron. Tampoco yo entiendo como un cursito soviético pudo despertar tanta arrogancia en un par de guajiros cubanos. Cuando pase esta etapa tendré que leerles la cartilla sobre la modestia revolucionaria.

Los desertores dieron una entrevista a la prensa. Salió por la radio local. Camba se mostró bastante huraño, como de costumbre. León es un colaborador nato. La radio chilena reportó que el ejército nos ha rodeado con 1.800 efectivos. No especificaron de cuál división.

Octubre 7 de 1967
[…]
Dentro de un mes justo se cumple el año guerrillero en Bolivia. Aún es temprano para hacer un balance, pero no ha sido poca cosa. Hemos evolucionado bastante. Al principio, por ejemplo, me sacaba las garrapatas y hasta las contaba. Hoy la revolución nos impone otras prioridades. Ante todo, salvarnos.

Debemos preparar un comunicado para el 7 de noviembre. Hay que resaltar nuestros logros durante el año y plantear los objetivos para el siguiente. O sea, encontrar algunos logros y resaltar los objetivos. Es decir, definir algún objetivo. En realidad no necesitamos un comunicado. Más bien precisamos comunicación. De cualquier tipo.

Al mediodía llegó una vieja con varias cabras. No fue tan hostil como aquellos perros pastores, mas tampoco inspiraba confianza. Cuando la detuvimos dijo que ella no sabía nada y pidió clemencia para las chivas. Por la tarde Aniceto y Pablo visitaron la choza de la vieja. Tiene una hija paralítica y otra enana. Lógico que quiera tanto a las cabras. Le dimos 50 pesos para que se olvide de nosotros. La vieja agarró el dinero y juró que no nos había visto en toda su vida. No creo que cumpla. Tal vez debimos tomar una chiva de rehén.

La partida fue a las 5 PM. El camino resultó muy difícil y agotador. Dejamos huellas por doquier. A las 2 AM el Chino anunció que no veía absolutamente nada. Tuvimos que detenernos. Mandé a Benigno a contar la gente. Hubo una pequeña alarma, pues sobraba uno. El recuento dio que, por el contrario, faltaba uno. Desistí, estamos extenuados y está demasiado oscuro.

16 nov. 2009

KSM to NY

Foto: KSM 2009

Este expresivo espécimen islámico se llama Khalid Sheikh Mohammed y pronto se mudará de Guantánamo Bay para New York City. La mudanza es cortesía de cierto Barack Hussein.

Podría pensarse que el asunto no tiene nada de particular. Es muy común que un creyente ayude a otro. Además, New York se parece cada vez más a Europa, donde ya son habituales tales ejemplares. Pues no, no es tan simple la cosa. Este caballero era conocido por sus asociados como Al-Mukh –en cristiano: el cerebro– debido a sus originales ideas y a su habilidad para ponerlas en práctica. La sociedad de marras es Al-Qaeda. Y la idea más extraordinaria de Khalid fue implementada el 11 de septiembre de 2001. En Nueva York, precisamente.

Khalid vive en Guantánamo desde 2003. Por cierto, cuando llegó allí, aunque no lucía bien, su apariencia era algo diferente.

Foto: KSM 2003

Supongo que estaba mejor así. Incluso podía haber sido útil para ensayos clínicos o pruebas de calidad con ceras depilatorias. Sin embargo, sus anfitriones americanos no quisieron hacer con él nada de eso. Se limitaron a jugar con agua. Era un juego conocido como waterboarding que suele tener un efecto parecido al karaoké. Y pese a que Khalid cantó en Guantánamo el mismo repertorio que en 2002 frente a los micrófonos de Al-Jazeera, ahora mismo hay peleas entre abogados neoyorkinos por representar a semejante cliente.

Welcome to NY!

15 nov. 2009

En el zoológico abierto de París

Alain-Bôlon Mofoso, Bâton Noir para sus amigos en la Banlieue, de niño soñaba con chutar el balón en la selección de Mali. De grande Alain-Bôlon ya no sueña, pero patea más fuerte.

[Pinchar en la imagen para agrandarla.]

14 nov. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 61

¿Y si a partir de ahora me porto bien...?

Octubre 5 de 1967
[…]
Otro día de sed. Recorrimos el camino del ganado durante más de 2 horas. Luego, al clarear el día, nos metimos en unos matorrales para no ser vistos. Benigno y Pacho registraron toda la zona sin hallar agua. Había una casita con un pozo grande, pero también 6 soldados enormes.

Esta vez prohibí beber orine. No podemos arriesgarnos a dejar un rastro de vómito que guíe al enemigo hasta nosotros. A Chapaco se le decomisó una botella llena. Alegó que era para lavar la loza.

Partimos al caer la noche. La falta de agua hacía estragos. A Eustaquio le dio un ataque de histeria por la sed. No cesaba de llorar y quejarse. Hubo que parar varias veces para hacerlo callar. Daba ganas de asfixiarlo con una almohada. Por fortuna para él, no había ninguna.

Nos detuvimos al amanecer. Benigno se sentía bien, mas su herida estaba supurando un poco. Le hice una cura. A Muganga, que estaba desesperado, le puse otra inyección. En esta ocasión el Moro tuvo una buena reacción. Aunque el lumbago siguió igual, las piernas no se le entumecieron. A Benigno, en cambio, se le desató un violento dolor.

La radio dice que los dos desertores serán usados para inculpar a Debray. A tal efecto los llevaron para Camiri. Definitivamente, Santa Cruz es mejor. Vamos a necesitar mucho material para preparar la defensa. En ningún caso se deberá emular el estilo diletante de Fidel. Ese fatalismo del Munich de los años 20 no es apropiado para nosotros. Necesitamos un concepto enérgico y coherente, compatible con nuestra demanda intelectual. La elocuencia del Berlín de los años 30 estaría bien. ¿Cómo se llamaba aquel camarada búlgaro? ¿Dimítrov? “¡General Ovando, Ud. me teme!” Eso.

[…]

11 nov. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 60

Está todo ahí… Manila, Fidel, Tania, La Paz, Ciro, Buenos Aires, mis veteranos cubanos, el radio, mis medicinas, las minas, Los Andes, la selva, mi mate, el chino de China, el chino peruano, Masetti, Perón, la agenda alemana, los voluntarios del PCB, las armas, la finca, el tabaco, la boina, el mosquitero y mi genio ¡No puede salir mal!

Octubre 3 de 1967

[…]
Dado el fracaso en el cruce del cañón, ordené el retroceso hasta nuestra posición anterior. Envié a Urbano a explorar por delante. Regresó cuando estábamos a medio camino para informar que había espiado a dos campesinos conversando en un trillo. Uno comentaba que había escuchado voces por la noche, incluyendo un grito de “¡Ñato, pedazo de cretino!” Eso me recordó que me enojé al extraviarnos anoche y que era el Ñato quien iba de guía. El otro lugareño contó que su perro pastor se comportó muy raro cuando regresó con las cabras ayer. El animal dio una vuelta alrededor de la letrina y amagó de correr en dirección al cañón como indicando que lo siguieran. Lo repitió varias veces.

Cuando Urbano concluyó su reporte sobre tan absurda plática rural, decidí que era mejor replegarnos otra vez a lo alto del cañón. Eustaquio preguntó si no podíamos buscar agua primero. Denegué el pedido y critiqué la imprudencia. Durante todo el día pasamos una sed horrible. No hubo señales del ejército.

Al caer la noche descendimos procurando agua. Encontramos un charco un poco turbio. Se hizo café en la lata de manteca. Quedó delicioso. Se cocinó harina en la misma lata. Aniceto vino a dar la queja de que Chapaco lava la lata con urea natural. Contesté que un revolucionario no puede ser tan aprensivo, y que la idea era mía para ahorrar agua y matar las bacterias de una vez.

A las 3 de la mañana se inició el movimiento. Saliendo el sol llegamos a una cañada desconocida. Está seca y llena de pisadas de botas militares.

La radio confirmó la captura de los 2 guerrilleros desaparecidos. León declaró que había desertado para acogerse a la amnistía. Menudo héroe nos salió el dibujante. Inopinadamente, Camba mostró alguna entereza y reconoció ser un combatiente subversivo. Ambos revelaron información sobre mi presencia, mis enfermedades y las diversas calamidades de la guerrilla. Camba hasta dio testimonio sobre supuestas deficiencias mías como dentista.

Octubre 4 de 1967
[…]
Bajamos por la cañada hacia otra convergente e igual de seca, la cual recorrimos un buen rato hasta que el sol se volvió demasiado intenso. Era casi mediodía. Dispuse un descanso de 3 horas, y mandé a Inti, Ñato y Urbano a explorar el curso superior. Me disponía a conversar con Willy como medida preventiva, pero no lo encontré. Decidí no alarmar a la gente. Ya se verá luego si ha desertado o no.

Arrancamos a las 3 y antes de las 4 habíamos alcanzado a los exploradores, que ya venían de regreso. Eran Inti, Ñato, Urbano y Willy. Al último no recuerdo haberlo enviado. Tendré que observarlo de cerca. El resultado de la exploración fue negativo. No había agua en toda la quebrada. Salimos por un camino para reses. Nos detuvimos por culpa de la oscuridad antes de las 8. Ordené una pausa hasta las 3 AM.

La radio trajo hoy una interesante información. Se conjetura que si me captura la 4ta división del ejército, acantonada en Lagunillas, se me juzgará en Camiri. En cambio, si me atrapa la 8va división, se me hará el proceso en Santa Cruz.

Obviamente que Santa Cruz es una opción superior. Allí se dispone de mejor acceso para prensa y simpatizantes. También hay cierta infraestructura, así como los medios necesarios para la comunicación internacional.

Lo cierto es que el libro de la revolución suele tener un prólogo penitenciario, o al menos judicial. Es casi un axioma. Si bien, como ya demostró Mao, es posible saltar etapas, una estrategia que no debemos perder de vista. No obstante, ahora tenemos la prioridad táctica de eludir Lagunillas.

[…]

8 nov. 2009

Urgencia




La llovizna no mostraba intenciones de tomarse un descanso a medianoche.

- Hace frío –murmuró.

Saqué la mano del bolsillo del gabán y la atraje hacia mí. Palpé la carne trémula sobre la frágil armazón de su hombro. Seguimos andando por la calle estrecha y vacía, procurando evadir los charcos. La escasa luz no cooperaba.

- ¿Falta mucho? –indagó.

- No –contesté acercando el rostro al más próximo mechón de su cabello húmedo.

Olía bien. Toda ella. Y la sentía bien. Empezando por la premura en el ritmo de sus pasos.

- Realmente tengo ganas –balbuceó.

- Ya estamos llegando –afirmé, y reprimí el instinto de pasarle la lengua por todo el borde del mentón, habría sido una obra de arte lograrlo sin detenernos.

- No me lo parece… -masculló.

- ¿Acaso no sabes dónde estamos?- indagué a mi vez.

- Claro que no, nunca me has traído por aquí…

Miré a los lados. Ciertamente en la oscuridad no se distinguían ni los rótulos de los negocios. Los edificios eran apenas siluetas delimitando el asfalto.

- Sí has pasado por aquí –insistí por reflejo.

- Soy mujer… ¿lo notaste?

- Sería imposible no notarlo –contesté sonriendo.

Me observó de reojo y amagó otra sonrisa que no cuajó por completo.


Avanzamos en silencio un minuto, o dos, o tres. Ella apretando sus manos y yo apretando su cuerpo.

Doblamos la esquina.

- Es aquí… -comencé.

- No –dijo, y se detuvo en seco.

Mi brazo aferrado a su torso me obligó a frenar.

- Claro que sí… -intenté explicar, pretendía señalar el cercano portal de la casa de apartamentos.

- No… -me interrumpió contraída-. No puedo más…

Intuí como fluía el líquido tibio por el tejido de su jean. Llegó a unir las sombras de sus botines.

- Qué pena… -susurró-, nunca me había sucedido algo así…

- No es nada –respondí, y decidí de un golpe que no iba a reir, ni a contar o inventar peripecias solidarias, y que sería mejor así.

La tomé de la mano.

- Ven –añadí.

Fuimos hacia la casa acompañados por el chasqueo del cuero inundado de sus zapatos. La levanté en brazos al salir del elevador para no dejar huellas. Me metí en la ducha con ella. La bañé toda. Pero no la dejé secarse.

El Sacrificio de Yoani


Vamos a imaginar algo muy trágico pero perfectamente posible: A los sicarios castristas que forzaron a Yoani Sánchez a entrar en su automóvil se les fue la mano y le partieron el cuello o la asfixiaron. Dada la enorme superioridad física, el torpe entrenamiento y el escaso cerebro, la probabilidad no debe bajar de un peligroso 15%, aún si la orden es de que no muera. Entonces, supongamos que sucedió lo peor y Yoani falleció en el incidente.

¿Y ahora qué?

En Cuba no pasaría nada. El DSE armaría un grupo de monitoreo del sepelio con plenos recursos. A Reinaldo, Claudia, Ciro, Orlando y demás correligionarios les caería todo el aparato represivo en alarma total y con el repertorio completo: coerción, amenaza, reclusión e incluso persuasión.

En Miami la TV tendría material de trabajo para rato. Habría por lo menos una misa en su memoria.

En la blogosfera del exilio cundiría genuina indignación. Se colgarían muchas decenas de posts de protesta. Hasta algún impedido envidioso, que antes la vilipendiaba, escribiría que Yoani fue una mujer valiente, brava y cojonuda.

La blogosfera internacional se haría eco del asunto. Por iniciativa de Huffington Post se crearía el Yoani Sánchez Civil Rights Award para blogueros defensores de la justicia y los derechos humanos. Primer premiado: un bloguero iraní condenado a la amputación de ambas manos por difamar al ayatola Jomeini (la zurda) y al profeta (la diestra.)

En Washington el vocero de la Secretaría de Estado brindaría un corto statement, afirmando que esa no era la señal que el presidente Obama esperaba de Raúl Castro y que, por tanto, la suspensión del embargo sería suspendida, al menos mientras no mejore la situación de los derechos humanos y la libertad de expresión.

En Madrid el ministro Moratinos declararía que no hay que generalizar, que no todos los policías cubanos son asesinos y que el gobierno cubano le ha prometido esclarecer el asunto. En cambio, el Zapatero, o sea, el presidente del gobierno, frente a toda la prensa acreditada daría el pésame a la familia de Yoani y prometería que, ahora más que nunca, su gobierno seguirá insistiendo en la cooperación crítica con las autoridades cubanas en aras de la mejoría de las condiciones sociales y económicas del pueblo cubano. Luego Esperanza Aguirre lo llamaría maricón en público por primera vez.

El sector bolivariano no se daría por enterado, pero los más conocedores y mejor ubicados descorcharían un buen Dom Pérignon.

José Saramago afirmaría indignado que “¡ahora sí que hasta aquí llegué, de aquí sí que no paso!”, para luego retractarse. El resto de los premios Nobel de literatura, menos Herta Müller, firmarían otra carta de apoyo a Fidel y a la revolución cubana titulada “Ella se lo buscó, él no tiene la culpa.”

Al final, una nueva reflexión del compañero Fidel explicaría que él no sabía quién era Yoani hasta hoy, que lo sucedido fue un accidente y que se analizarían las responsabilidades, puesto que él no había dado orden de matar a nadie esta semana. Como resultado, los agentes Edelmiro y Usnavys serían sancionados a cumplir servicio en su región natal, Jiguaní y Caimanera, respectivamente.

Ha sido apenas una abstracción. Pero me luce plausible. Y también me parece un desastre.

6 nov. 2009

El Retrasado Zapatero y su lugarteniente Moratinos


En octubre de 1523, tras el fracaso y la muerte del Adelantado don Hernán Cortés, arribó el Retrasado don Rodrigo Zapatero a las playas de México para salvaguardar los intereses de la corona de Castilla. Decidido a reparar las cosas y convencido de tener mejor suerte que su intransigente predecesor, don Rodrigo avanzó con sus hombres hacia Tenochtitlán en son de paz y armonía. Antes de llegar a Texcoco fueron rodeados por las huestes aztecas. Zapatero envió entonces a su lugarteniente don Miguel Moratinos a negociar. Tras unas horas de parlamento, don Miguel regresó con un acuerdo. Los españoles podrían quedarse a cambio de la rendición.

Al día siguiente Zapatero y Moratinos son conducidos hasta Tenochtitlán y arrojados a los pies de Moctezuma.

- Excelencia, por favor, os ruego que penséis en el diálogo de nuestras dos civilizaciones -balbucea don Rodrigo.

- Por favor, sus señorías -añade el lugarteniente, dirigiéndose a los demás príncipes mexicas en el salón-, si es que nosotros ni siquiera hemos hablado una sola palabra con los tlaxcaltecas…

- Los sacrificaremos mañana en el templo de Huitzilopochtli -bosteza el emperador sin dedicarles una mirada.

- Perdonad mi osadía, querido tío y vocero de los dioses -interviene Cuauhtémoc-, mas tal vez sería bueno dedicarle el de la cara de bobo al dios Tezcatlipoca para que no se ponga furioso.

- Me confundes, sobrino…

- Bueno, tío, es que Tezcatlipoca siente muchos celos de Huitzilopochtli…

Los sacerdotes aztecas presentes palidecen al oir al joven noble aleccionando al emperador en temas teológicos. Pero Moctezuma sonríe plácidamente.

- Eso lo sé, muchacho –contesta su alteza-. Me refería a otra cosa: los dos tienen cara de bobo.

Los mexicas ríen asintiendo, pero sin levantar la vista hacia el trono. Moctezuma hace un ademán hacia el sacerdote mayor y le dice:

- Decidid vos, Xingatémoc.

El enorme sacerdote sonríe con su prótesis de puro jade y sentencia con voz ronca:

- El viejo gordo será sacrificado para Tezcatlipoca. El más joven será sacrificado para Huitzilopochtli, pero primero me lo voy a coger en honor a Quetzalcóatl.

2 nov. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 59

La infinita capacidad guevariana para gravitar sobre el excremento o en su inmediata vecindad.

Octubre 1 de 1967

[…]
Día de paz. Permanecimos ocultos desde el amanecer. La larga marcha no nos llevó muy lejos. Desde el nuevo escondite aún se divisaba la casita. Los 40 soldados abandonaron el sitio sin notar nuestra presencia. Para tal caso les tenía preparada una buena sorpresa: nuestra retirada intempestiva por un trillo que había detrás. Al irse, la soldadesca se entretuvo disparando a diestra y siniestra. Willy estuvo a punto de rendirse. Chapaco, en cambio, apenas escarbó un rato con las uñas.

Las cabañas de arriba lucían abandonadas. Por la tarde mandé a Urbano a revisarlas en busca de comida. En la primera encontró un poco de harina de maíz. En la segunda había media lata de manteca. En la tercera 5 soldados dormían la siesta. Urbano se apartó con discreción. Tuvo suerte, a los pocos minutos despertaron los guardias. Luego partieron sin rumbo preciso.

Chapaco se encargó de hacer frituritas de maíz. Benigno ablandó la carne seca de reserva. Las frituras tenían un sabor terroso, pero llenaron nuestras barrigas perfectamente. La carne nos dio fuerza para continuar la huida. No obstante, de momento nos quedaremos aquí, es más seguro.

El Chino vino a plantearme su situación con miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia prematura, queratocono, daltonismo, catarata y ceguera parcial de un ojo. Explicó que, además, sus gafas tenían un cristal rajado y el otro rayado. Al final pidió permiso para visitar una óptica en la primera oportunidad. Lo autoricé, aunque más bien necesita un trasplante doble. Después la conversación se extendió hacia otros temas. Me alteré un tanto cuando el Chino preguntó sobre las opciones del ELN como partido político si se amplía la amnistía del gobierno. Para demostrarle el destino de la revolución social si nos amoldamos al juego electoral de la burguesía, partí en dos el gajo que tenía en la mano y arrojé las mitades con un gesto brusco. Entonces el Chino comenzó a llorar con mucho sentimiento. Me alegró haber sido tan convincente. Tras unos minutos le dije que parara, que no era para tanto, que seguiríamos nuestra lucha guerrillera. El peruano me contestó que no lloraba por la revolución, sino porque le acababa de quebrar los lentes. Tuve que ayudarlo a buscar por el suelo, pues el hombre no veía nada.

La radio sigue en porcentaje 0 + 100: 0 de noticias, 100 de huayño.

Octubre 2 de 1967
[…]
El incidente con los chivos y los perros pastores fue bastante engorroso. Al mediodía un rebaño de cabras atravesó nuestra área guiado sólo por 4 perros. De inmediato se levantó una comisión para asegurar el chilindrón. Sin embargo, los 4 canes se comportaron agresivos, ladrando, mostrando los colmillos y cerrando filas entre los chivitos y nuestra gente. Chapaco, que está de cocinero esta semana, fue el primero en retroceder. Olo, por el contrario, dio otro paso al frente, pero el perro jefe le lanzó una dentellada de inmediato. Olo, Pombo y Urbano querían disparar. Benigno los contuvo con la advertencia de que los tiros nos delatarían al ejército. Hubo que dejar pasar a los chivos con sus perros guardianes. El último perro, el gruñón que amenazó a Olo, levantó la pata y orinó en mitad de la vereda antes de largarse.

No dije nada. Sé que, aquí y ahora, si hubiera gallinas, nos negarían los huevos. En vista de eso, y sin vista del ejército, a las 6 de la tarde ordené descender en forma diagonal para cruzar el cañón. Nos perdimos. Pasamos la noche en lo más alto del cañón, a pesar de que el trayecto fue todo el tiempo bajando. De no ser por el frío, el hambre y la sed, habría imperado el desconcierto.

[…]
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