20 jul. 2011

El Cubano Más Valiente

¿Quién es el cubano más valiente y más patriota del último medio siglo?

 No lo son, ni de broma, los disidentes socialdemócratas o ese faquir con su suero nutritivo intravenoso o intrarrectal. 

No lo son, desde luego, esos temerarios neopolinesios que cruzan en inauditas balsas el Estrecho de la Florida.

No lo son los escasos indoblegables del exilio, únicamente vencidos por un enemigo más implacable que Fidel Castro o Gengis Kan: la edad.

No lo son los innumerables presos políticos que han humedecido por días o décadas las mazmorras castristas, ni aun aquellos que perecieron en ellas.

No lo son ni siquiera Porfirio Ramírez, Tomás San Gil, Plinio Prieto, Cheíto León, ni los demás fieros alzados del Escambray que enfrentaron los peines de millares de milicianos tarados, empeñados con éxito en asegurar un futuro hecho de ruinas y picadillo de soya. 

No, no es ninguno de los anteriores.

El cubano más bravo, el patriota más grande que ha tenido la isla en 50 años, ese hombre con las pelotas de granito y forradas de titanio es el tipo que le destrozó las entrañas al dictador sin más arma que un bisturí. 

No sé cómo se llama, pero ese médico heroico llegó más lejos, y sobre todo más profundo, que todos los paisanos y amigos que deseamos ver a Cuba liberada del tirano comunista. Cuando la Antilla mayor sea libre habrá que hacerle un monumento al intrépido doctor que tasajeó salvajemente las tripas del caudillo. ¡Casi lo logra ese valiente de bata blanca! Tan cerca estuvo del merecido final la Bestia de Birán que sólo una infame intervención española pudo salvarlo. (Por supuesto, a cambio de la vida del dictador habrá más muertes, como esa que llegó hace poco a Barajas en un tren de aterrizaje.)

En fin, es cierto que tampoco él consiguió la libertad de Cuba, pero ese bravo patriota -todavía desconocido- dio una carga al escalpelo formidable. La más hermosa desde Peralejo.

17 jul. 2011

Argentina: Talentessi & Fracasévez

Anoche se escribió otro capítulo de la saga-farsa argentina. Utilizando por enésima vez el mismo esquema de cómo hacer lo peor con lo mejor, la selección albiceleste fracasó ante un limitado y aguerrido Uruguay en cuartos de final de la Copa América.

Y es que desde los años 90 el fútbol nacional es el barómetro general de la argentinidad. 

Cuesta abajo, che.

14 jul. 2011

Nada que temer...

...el pobre animalito es manco!

13 jul. 2011

Pamplona 2011

Ya casi acaba el San Fermín. Es una pena, porque este año ha estado muy bien, como se puede apreciar a continuación.

Como siempre, la Kaaba de Pamplona no tiene nada que envidiarle a La Meca. Incluso creo que unos novillos en la mezquita de Al-Haram ciertamente podrían agilizar un poco las circunvalaciones litúrgicas.

Del deleite de los parroquianos del San Fermín no hace falta hablar, desde luego.

En cambio, se debe mencionar que, tras decenas de muertos y cientos de heridos a lo largo de la historia moderna de la encerrona, este año por primera vez se ha dado el caso de una agresión sexual. Un crudo ejemplo de zoofilia violenta.

Por lo demás, se ha visto alguna suciedad y mucho placer. Aunque hay que reconocer que los vascos follan diferente.

Y tampoco ha faltado, por último, la proverbial sobriedad de los turistas británicos.



12 jul. 2011

Cuatro conciertos y tres noches (en la vida de un pianista)


Soy un caminante enamorado del polvo en el camino... 
-Facundo Cabral
I

En la noche del 19 de diciembre de 1924 el pianista italiano Marcello Boasso dio su cuarto concierto en el Teatro Campoamor de La Habana. Sólo al finalizar la segunda pieza de su brillante repertorio, Nocturne No. 2 en ré majeur de Frédéric Chopin, consiguió descubrir el rostro que buscaba en el repleto auditorio. Estaba en la tercera fila de la platea, cerca del extremo derecho.


La joven desconocida tampoco había faltado al último concierto y lucía aún más bella que las noches anteriores. Al verla el corazón del artista se llenó de un cálido regocijo. A continuación se halló de forma inexplicable –y no sin cierto desconcierto del público– tocando un tema que no estaba en el programa, L’Isle Joyeuse de Claude Debussy. Tras los moderados aplausos el músico retornó al programa original interpretando Six Gnossiènnes IV Lent de Erik Satie. El manifiesto entusiasmo de los espectadores le permitió incorporarse para saludar y, de paso, buscar los ojos de su admiradora habanera. Otra vez obtuvo por premio la más hermosa de las sonrisas. Fue secretamente para ella que volvió a alterar el programa tocando un fragmento de Dichterliebe de Robert Schumann, con un pequeño arreglo personal a contrapunto. Estruendosos aplausos premiaron su osadía. A partir de ese momento el concierto siguió la inspirada impronta del joven maestro: Chopin, Liszt, Debussy, Satie, y hasta un arriesgado Bach sin soporte de cuerdas, otra vez con un iluminado arreglo propio. Entre pieza y pieza, en medio del derroche criollo de aplausos, las miradas de Marcello Boasso y su dama intercambiaban afecto.


Para concluir Boasso tocó una pieza que tres días atrás desconocía y apenas había podido ensayar dos veces, Adiós a Cuba de Ignacio Cervantes. Lo hizo de oído y -algo inevitable para un contrapuntista- le añadió notas secundarias a la línea melódica original. El efecto en el público cubano fue una deslumbrante locura. Todo el teatro se desbordó emocionado hacia el escenario. En tal vorágine su ego la olvidó apenas por un instante, mas fue suficiente para no poder encontrarla después.

II


El debut de Marcello Boasso como concertista había tenido lugar en 1921 en Berlín, luego de pasar un año en el Conservatorio Prusiano siguiendo al maestro Ferruccio Busoni, que había conocido en 1916 en Turín. Con sus escasos 19 años el pianista se lanzó entonces a una larga serie de conciertos en Alemania y Francia, aún bajo las secuelas del reciente conflicto bélico. Al cabo de un año descubrió que lo único que había acumulado eran deudas. En Londres un fabricante de pianos le contó que desde hacía un lustro exportaba a Sudamérica la mayoría de los instrumentos que producía, y que los hacendados ganaderos argentinos y los magnates azucareros cubanos pagaban verdaderas fortunas a los concertistas europeos. Boasso llegó a Buenos Aires dos meses más tarde, y pasados otros doce había olvidado las dificultades financieras. Decidió entonces regresar a Europa, pasando por La Habana y Nueva York.


III


En la tarde del 27 de diciembre de 1924 el vapor Monserrat II de la Compañía Trasatlántica zarpó del puerto de La Habana rumbo a Nueva York. Boasso esperó en el muelle todo lo posible antes de abordar, y luego en cubierta hasta que el buque partió. Tenía la esperanza de volver a ver a su bella admiradora del Teatro Campoamor entre la gente que fue a despedirlo. Vinieron muchos de los asistentes a la cena que don Jesús Artigas dio en su honor en el Casino Español, algunos melómanos y curiosos en general. Ella, no.


La mitad de los camarotes de primera clase estaban vacíos. Ya en el suyo, que daba a estribor, el pianista se supuso un animal deportado desde la libre selva hacia un frío zoológico. Y de inmediato se dirigió con paso raudo al puente superior, exclusivo para la primera clase. Estaba casi desierto. Una solitaria silueta se apoyaba en la barandilla de acero gris contemplando las últimas luces del crepúsculo. Al escuchar los pasos sobre la madera, la figura se volteó e interpeló a Boasso.


- Ay, es Usted, maestro…


No conocía aquella voz voluttuosa, pero la mirada, los rizos negros, la sonrisa… era ella.


- Signorina, la he buscado día y noche, y también la he esperado toda esta tarde… -balbuceó mientras se acercaba.


Muy tarde en la noche Marcello Boasso interpretaba para Isabel Otamendi Für Elise, WoO 59 de Ludwig van Beethoven, usando por instrumento una marimba improvisada con botellas de vino vacías. El pianista todavía no lo tenía claro, pero durante aquel crucero sucedieron las tres noches más felices de su vida. Usaron cuatro camarotes diferentes. En la noche final, tras un ataque de lujuria y otro de risa, Isabel le contó a Marcello –quien por sugerencia de ella vestía tan sólo una toalla de turbante para imitar a Rodolfo Valentino– que su esposo la esperaba en Nueva York.


- Me acordaré de ti, bambina mia –contestó el músico con gentileza.


IV


Ciertamente Marcello Boasso nunca olvidó aquella aventura amorosa. Al reencontrarse en mayo de 1925 con su paisano escultor Alfredo Pina, que había sido un amigo mentor durante el otoño parisino cuatro años atrás, éste sentenció:


- Mio caro amico, uno dei tre: amor imposible, vejez prematura o ambas cosas.


Durante años Marcello le escribió a Isabel cartas que no envió, y se buscó amantes parecidas. Hizo dos giras por los Estados Unidos con la esperanza vana de verla entre el público. Por fin, en 1932 conoció en Turín a Amelia, una jovencita de 17 años con un aire semejante, y se casó con ella.


En vísperas de la 2da Guerra Mundial Boasso emigró a Argentina. Por dos décadas se dedicó a dar conciertos allí bajo el seudónimo de Príncipe Kalender, un personaje de Las Mil y Una Noches. Hasta que la muerte lo sorprendió de forma prematura al resbalar en el baño de su residencia sin otra vestidura que una toalla de turbante.



Créditos:  Las imágenes provienen de la Web del Príncipe Kalender. Las melodías son composiciones y grabaciones originales: Vals Para Una Noche De Invierno, Op. 43 de 1944 y Vals Patético, Op. 9 Nº 5 de 1952.

9 jul. 2011

South Sudan, 9th July 2011


Hoy, 9 de julio de 2011, Sudán del Sur ha proclamado en Yuba su independencia -de jure, pues de facto Jartum no gobierna el sur desde hace años. 

En tiempos modernos es apenas la segunda vez, tras Timor del Este en 2002, que una nación no adepta al islam (sino al cristianismo y la brujería en este caso) se independiza de una musulmana. También es la segunda secesión africana luego del fin del colonialismo, precedida sólo por Eritrea en 1993. 

Salir de las garras del mahdi costó 55 años de resistencia y 45 de insurgencia.

¡Enhorabuena!

7 jul. 2011

Indecisión

El venerable Rajaputra señaló aquello marrón flotando en el Ganges, y los pulcros ascetas titubearon a la hora de entrar en sus sagradas aguas.

5 jul. 2011

1 jul. 2011

Amy Rodríguez


Beijing 2008, último partido del torneo olímpico de fútbol femenino. Se repite la final de la olimpiada anterior, Atenas 2004, al enfrentarse el campeón USA y el vice campeón Brasil. También se han ido a tiempo extra esta vez. Brasil cree merecer mejor suerte en esta ocasión. Con Marta, la mejor jugadora del mundo en los 3 últimos años, y Cristiane, la máxima goleadora de los 2 últimos juegos olímpicos, las sudamericanas han dominado a los EE.UU. durante más de una hora, pero sin poder abrir el marcador. Solamente al final del tiempo regular las norteamericanas han conseguido recuperar terreno apoyadas en su mejor condición física. Incluso en el minuto 85 la novata californiana Amy Rodríguez quedó sola frente a la portera brasileña, mas no logró anotar. Ahora, en el minuto 6 de la prórroga, de espaldas a la portería brasileña Amy recibe un pase de taco de Carli Lloyd, bloquea la bola contra dos defensas y se la devuelve a Carli, que se desmarca de otras dos defensas y chuta cruzado. Gol. Estados Unidos gana por tercera vez en la cuarta edición olímpica del fútbol femenino.


Aquello es historia, pero en estos momentos tiene lugar el Campeonato Mundial de Fútbol Femenino en Alemania, y Amy Joy Rodríguez es uno de los pilares ofensivos del Team USA. Su padre es cubano; por tanto esta deportista es, como Eva Mendes o Cameron Díaz, uno de esos bellos regalos de Fidel Castro a los Estados Unidos.

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