31 ago. 2015

La Marcha Hacia Europa


El flujo de sirios sigue su cauce balcánico hacia la UE. Como siempre, para entender qué pasa, cuándo y por qué, hay que buscar cabos sueltos que los medios nunca atan. 

La guerra civil siria no empezó la semana pasada, no, los moros levantinos ya llevan más de 4 años en plena faena de masacrarse entre sí. Obviamente que de manera individual fugitivos sirios han ido llegando poco a poco a Europa, incluso por la inusitada ruta de atravesar el Cáucaso y Rusia para entrar a Noruega por Kirkenes, su único puesto fronterizo polar, un trayecto de más de 5,000 km. 




Ahora bien, la gran masa nunca es suficientemente audaz e inteligente para propósitos de mayor envergadura. Entonces, ¿por qué justo ahora la inmigración masiva?

Pues por obra y voluntad de IS y del sultán presidente islamista turco Recep Tayyip Erdoğan. Para entender esto hay que saber que la mente islámica es muy jodida compleja. Veamos.

Durante 4 años Erdoğan acorraló a los fugitivos sirios en el sur de Anatolia. Varios millones de sirios subsisten hasta hoy en campamentos de refugiados, no sólo en Turquía, sino también en Jordania y el Líbano. Mas resulta que el pasado 20 de julio IS colocó a un hombre-bomba en un acto público en
Suruç, una ciudad del sureste turco. Hubo más de un centenar de heridos y más de 3 decenas de muertos, todos ellos kurdos comunistas, cuyas milicias en Siria e Irak son una paja grande y peluda en el ojo terrorista. Los kurdos -minoría irredenta e insurgente en Turquía, así como en Irak y Siria- habían pactado un cese al fuego con los turcos y dedicaban toda su energía revolucionaria a combatir a IS, el mal mayor.

El cálculo de los estrategas de IS puede haber sido exacto o diferente, pero lo cierto es que en Levante toda puñalada se multiplica siempre aleatoriamente. Y es lo que sucedió: Erdoğan ordenó bombardear a IS en Siria y, de paso, al PKK kurdo. Los kurdos cancelaron entonces el armisticio con Turquía y comenzaron a asesinar policías turcos nuevamente. Fue ahí que Europa se indignó y criticó abiertamente a Erdoğan, pues la UE había sido el paciente artífice de la ahora malograda tregua, conseguida tras décadas rojas de terrorismo y guerrillas.

Y he aquí que el orgulloso turco decidió darles su merecido a los europeos y ordenó abrir el dique migratorio sirio en Anatolia para inundarles el continente. 


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