16 nov 2009
KSM to NY
Este expresivo espécimen islámico se llama Khalid Sheikh Mohammed y pronto se mudará de Guantánamo Bay para New York City. La mudanza es cortesía de cierto Barack Hussein.
Podría pensarse que el asunto no tiene nada de particular. Es muy común que un creyente ayude a otro. Además, New York se parece cada vez más a Europa, donde ya son habituales tales ejemplares. Pues no, no es tan simple la cosa. Este caballero era conocido por sus asociados como Al-Mukh –en cristiano: el cerebro– debido a sus originales ideas y a su habilidad para ponerlas en práctica. La sociedad de marras es Al-Qaeda. Y la idea más extraordinaria de Khalid fue implementada el 11 de septiembre de 2001. En Nueva York, precisamente.
Khalid vive en Guantánamo desde 2003. Por cierto, cuando llegó allí, aunque no lucía bien, su apariencia era algo diferente.
Supongo que estaba mejor así. Incluso podía haber sido útil para ensayos clínicos o pruebas de calidad con ceras depilatorias. Sin embargo, sus anfitriones americanos no quisieron hacer con él nada de eso. Se limitaron a jugar con agua. Era un juego conocido como waterboarding que suele tener un efecto parecido al karaoké. Y pese a que Khalid cantó en Guantánamo el mismo repertorio que en 2002 frente a los micrófonos de Al-Jazeera, ahora mismo hay peleas entre abogados neoyorkinos por representar a semejante cliente.
Welcome to NY!
15 nov 2009
En el zoológico abierto de París
14 nov 2009
Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 61
Octubre 5 de 1967
[…]
Otro día de sed. Recorrimos el camino del ganado durante más de 2 horas. Luego, al clarear el día, nos metimos en unos matorrales para no ser vistos. Benigno y Pacho registraron toda la zona sin hallar agua. Había una casita con un pozo grande, pero también 6 soldados enormes.
Esta vez prohibí beber orine. No podemos arriesgarnos a dejar un rastro de vómito que guíe al enemigo hasta nosotros. A Chapaco se le decomisó una botella llena. Alegó que era para lavar la loza.
Partimos al caer la noche. La falta de agua hacía estragos. A Eustaquio le dio un ataque de histeria por la sed. No cesaba de llorar y quejarse. Hubo que parar varias veces para hacerlo callar. Daba ganas de asfixiarlo con una almohada. Por fortuna para él, no había ninguna.
Nos detuvimos al amanecer. Benigno se sentía bien, mas su herida estaba supurando un poco. Le hice una cura. A Muganga, que estaba desesperado, le puse otra inyección. En esta ocasión el Moro tuvo una buena reacción. Aunque el lumbago siguió igual, las piernas no se le entumecieron. A Benigno, en cambio, se le desató un violento dolor.
La radio dice que los dos desertores serán usados para inculpar a Debray. A tal efecto los llevaron para Camiri. Definitivamente, Santa Cruz es mejor. Vamos a necesitar mucho material para preparar la defensa. En ningún caso se deberá emular el estilo diletante de Fidel. Ese fatalismo del Munich de los años 20 no es apropiado para nosotros. Necesitamos un concepto enérgico y coherente, compatible con nuestra demanda intelectual. La elocuencia del Berlín de los años 30 estaría bien. ¿Cómo se llamaba aquel camarada búlgaro? ¿Dimítrov? “¡General Ovando, Ud. me teme!” Eso.
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11 nov 2009
Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 60
Está todo ahí… Manila, Fidel, Tania, La Paz, Ciro, Buenos Aires, mis veteranos cubanos, el radio, mis medicinas, las minas, Los Andes, la selva, mi mate, el chino de China, el chino peruano, Masetti, Perón, la agenda alemana, los voluntarios del PCB, las armas, la finca, el tabaco, la boina, el mosquitero y mi genio… ¡No puede salir mal!Octubre 3 de 1967
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Dado el fracaso en el cruce del cañón, ordené el retroceso hasta nuestra posición anterior. Envié a Urbano a explorar por delante. Regresó cuando estábamos a medio camino para informar que había espiado a dos campesinos conversando en un trillo. Uno comentaba que había escuchado voces por la noche, incluyendo un grito de “¡Ñato, pedazo de cretino!” Eso me recordó que me enojé al extraviarnos anoche y que era el Ñato quien iba de guía. El otro lugareño contó que su perro pastor se comportó muy raro cuando regresó con las cabras ayer. El animal dio una vuelta alrededor de la letrina y amagó de correr en dirección al cañón como indicando que lo siguieran. Lo repitió varias veces.
Cuando Urbano concluyó su reporte sobre tan absurda plática rural, decidí que era mejor replegarnos otra vez a lo alto del cañón. Eustaquio preguntó si no podíamos buscar agua primero. Denegué el pedido y critiqué la imprudencia. Durante todo el día pasamos una sed horrible. No hubo señales del ejército.
Al caer la noche descendimos procurando agua. Encontramos un charco un poco turbio. Se hizo café en la lata de manteca. Quedó delicioso. Se cocinó harina en la misma lata. Aniceto vino a dar la queja de que Chapaco lava la lata con urea natural. Contesté que un revolucionario no puede ser tan aprensivo, y que la idea era mía para ahorrar agua y matar las bacterias de una vez.
A las 3 de la mañana se inició el movimiento. Saliendo el sol llegamos a una cañada desconocida. Está seca y llena de pisadas de botas militares.
La radio confirmó la captura de los 2 guerrilleros desaparecidos. León declaró que había desertado para acogerse a la amnistía. Menudo héroe nos salió el dibujante. Inopinadamente, Camba mostró alguna entereza y reconoció ser un combatiente subversivo. Ambos revelaron información sobre mi presencia, mis enfermedades y las diversas calamidades de la guerrilla. Camba hasta dio testimonio sobre supuestas deficiencias mías como dentista.
Octubre 4 de 1967
[…]
Bajamos por la cañada hacia otra convergente e igual de seca, la cual recorrimos un buen rato hasta que el sol se volvió demasiado intenso. Era casi mediodía. Dispuse un descanso de 3 horas, y mandé a Inti, Ñato y Urbano a explorar el curso superior. Me disponía a conversar con Willy como medida preventiva, pero no lo encontré. Decidí no alarmar a la gente. Ya se verá luego si ha desertado o no.
Arrancamos a las 3 y antes de las 4 habíamos alcanzado a los exploradores, que ya venían de regreso. Eran Inti, Ñato, Urbano y Willy. Al último no recuerdo haberlo enviado. Tendré que observarlo de cerca. El resultado de la exploración fue negativo. No había agua en toda la quebrada. Salimos por un camino para reses. Nos detuvimos por culpa de la oscuridad antes de las 8. Ordené una pausa hasta las 3 AM.
La radio trajo hoy una interesante información. Se conjetura que si me captura la 4ta división del ejército, acantonada en Lagunillas, se me juzgará en Camiri. En cambio, si me atrapa la 8va división, se me hará el proceso en Santa Cruz.
Obviamente que Santa Cruz es una opción superior. Allí se dispone de mejor acceso para prensa y simpatizantes. También hay cierta infraestructura, así como los medios necesarios para la comunicación internacional.
Lo cierto es que el libro de la revolución suele tener un prólogo penitenciario, o al menos judicial. Es casi un axioma. Si bien, como ya demostró Mao, es posible saltar etapas, una estrategia que no debemos perder de vista. No obstante, ahora tenemos la prioridad táctica de eludir Lagunillas.
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8 nov 2009
Urgencia

La llovizna no mostraba intenciones de tomarse un descanso a medianoche.
- Hace frío –murmuró.
Saqué la mano del bolsillo del gabán y la atraje hacia mí. Palpé la carne trémula sobre la frágil armazón de su hombro. Seguimos andando por la calle estrecha y vacía, procurando evadir los charcos. La escasa luz no cooperaba.
- ¿Falta mucho? –indagó.
- No –contesté acercando el rostro al más próximo mechón de su cabello húmedo.
Olía bien. Toda ella. Y la sentía bien. Empezando por la premura en el ritmo de sus pasos.
- Realmente tengo ganas –balbuceó.
- Ya estamos llegando –afirmé, y reprimí el instinto de pasarle la lengua por todo el borde del mentón, habría sido una obra de arte lograrlo sin detenernos.
- No me lo parece… -masculló.
- ¿Acaso no sabes dónde estamos?- indagué a mi vez.
- Claro que no, nunca me has traído por aquí…
Miré a los lados. Ciertamente en la oscuridad no se distinguían ni los rótulos de los negocios. Los edificios eran apenas siluetas delimitando el asfalto.
- Sí has pasado por aquí –insistí por reflejo.
- Soy mujer… ¿lo notaste?
- Sería imposible no notarlo –contesté sonriendo.
Me observó de reojo y amagó otra sonrisa que no cuajó por completo.
Avanzamos en silencio un minuto, o dos, o tres. Ella apretando sus manos y yo apretando su cuerpo.
Doblamos la esquina.
- Es aquí… -comencé.
- No –dijo, y se detuvo en seco.
Mi brazo aferrado a su torso me obligó a frenar.
- Claro que sí… -intenté explicar, pretendía señalar el cercano portal de la casa de apartamentos.
- No… -me interrumpió contraída-. No puedo más…
Intuí como fluía el líquido tibio por el tejido de su jean. Llegó a unir las sombras de sus botines.
- Qué pena… -susurró-, nunca me había sucedido algo así…
- No es nada –respondí, y decidí de un golpe que no iba a reir, ni a contar o inventar peripecias solidarias, y que sería mejor así.
La tomé de la mano.
- Ven –añadí.
Fuimos hacia la casa acompañados por el chasqueo del cuero inundado de sus zapatos. La levanté en brazos al salir del elevador para no dejar huellas. Me metí en la ducha con ella. La bañé toda. Pero no la dejé secarse.
El Sacrificio de Yoani

Vamos a imaginar algo muy trágico pero perfectamente posible: A los sicarios castristas que forzaron a Yoani Sánchez a entrar en su automóvil se les fue la mano y le partieron el cuello o la asfixiaron. Dada la enorme superioridad física, el torpe entrenamiento y el escaso cerebro, la probabilidad no debe bajar de un peligroso 15%, aún si la orden es de que no muera. Entonces, supongamos que sucedió lo peor y Yoani falleció en el incidente.
¿Y ahora qué?
En Cuba no pasaría nada. El DSE armaría un grupo de monitoreo del sepelio con plenos recursos. A Reinaldo, Claudia, Ciro, Orlando y demás correligionarios les caería todo el aparato represivo en alarma total y con el repertorio completo: coerción, amenaza, reclusión e incluso persuasión.
En Miami la TV tendría material de trabajo para rato. Habría por lo menos una misa en su memoria.
En la blogosfera del exilio cundiría genuina indignación. Se colgarían muchas decenas de posts de protesta. Hasta algún impedido envidioso, que antes la vilipendiaba, escribiría que Yoani fue una mujer valiente, brava y cojonuda.
La blogosfera internacional se haría eco del asunto. Por iniciativa de Huffington Post se crearía el Yoani Sánchez Civil Rights Award para blogueros defensores de la justicia y los derechos humanos. Primer premiado: un bloguero iraní condenado a la amputación de ambas manos por difamar al ayatola Jomeini (la zurda) y al profeta (la diestra.)
En Washington el vocero de la Secretaría de Estado brindaría un corto statement, afirmando que esa no era la señal que el presidente Obama esperaba de Raúl Castro y que, por tanto, la suspensión del embargo sería suspendida, al menos mientras no mejore la situación de los derechos humanos y la libertad de expresión.
En Madrid el ministro Moratinos declararía que no hay que generalizar, que no todos los policías cubanos son asesinos y que el gobierno cubano le ha prometido esclarecer el asunto. En cambio, el Zapatero, o sea, el presidente del gobierno, frente a toda la prensa acreditada daría el pésame a la familia de Yoani y prometería que, ahora más que nunca, su gobierno seguirá insistiendo en la cooperación crítica con las autoridades cubanas en aras de la mejoría de las condiciones sociales y económicas del pueblo cubano. Luego Esperanza Aguirre lo llamaría maricón en público por primera vez.
El sector bolivariano no se daría por enterado, pero los más conocedores y mejor ubicados descorcharían un buen Dom Pérignon.
José Saramago afirmaría indignado que “¡ahora sí que hasta aquí llegué, de aquí sí que no paso!”, para luego retractarse. El resto de los premios Nobel de literatura, menos Herta Müller, firmarían otra carta de apoyo a Fidel y a la revolución cubana titulada “Ella se lo buscó, él no tiene la culpa.”
Al final, una nueva reflexión del compañero Fidel explicaría que él no sabía quién era Yoani hasta hoy, que lo sucedido fue un accidente y que se analizarían las responsabilidades, puesto que él no había dado orden de matar a nadie esta semana. Como resultado, los agentes Edelmiro y Usnavys serían sancionados a cumplir servicio en su región natal, Jiguaní y Caimanera, respectivamente.
Ha sido apenas una abstracción. Pero me luce plausible. Y también me parece un desastre.
6 nov 2009
El Retrasado Zapatero y su lugarteniente Moratinos

En octubre de 1523, tras el fracaso y la muerte del Adelantado don Hernán Cortés, arribó el Retrasado don Rodrigo Zapatero a las playas de México para salvaguardar los intereses de la corona de Castilla. Decidido a reparar las cosas y convencido de tener mejor suerte que su intransigente predecesor, don Rodrigo avanzó con sus hombres hacia Tenochtitlán en son de paz y armonía. Antes de llegar a Texcoco fueron rodeados por las huestes aztecas. Zapatero envió entonces a su lugarteniente don Miguel Moratinos a negociar. Tras unas horas de parlamento, don Miguel regresó con un acuerdo. Los españoles podrían quedarse a cambio de la rendición.
Al día siguiente Zapatero y Moratinos son conducidos hasta Tenochtitlán y arrojados a los pies de Moctezuma.
- Excelencia, por favor, os ruego que penséis en el diálogo de nuestras dos civilizaciones -balbucea don Rodrigo.
- Por favor, sus señorías -añade el lugarteniente, dirigiéndose a los demás príncipes mexicas en el salón-, si es que nosotros ni siquiera hemos hablado una sola palabra con los tlaxcaltecas…
- Los sacrificaremos mañana en el templo de Huitzilopochtli -bosteza el emperador sin dedicarles una mirada.
- Perdonad mi osadía, querido tío y vocero de los dioses -interviene Cuauhtémoc-, mas tal vez sería bueno dedicarle el de la cara de bobo al dios Tezcatlipoca para que no se ponga furioso.
- Me confundes, sobrino…
- Bueno, tío, es que Tezcatlipoca siente muchos celos de Huitzilopochtli…
Los sacerdotes aztecas presentes palidecen al oir al joven noble aleccionando al emperador en temas teológicos. Pero Moctezuma sonríe plácidamente.
- Eso lo sé, muchacho –contesta su alteza-. Me refería a otra cosa: los dos tienen cara de bobo.
Los mexicas ríen asintiendo, pero sin levantar la vista hacia el trono. Moctezuma hace un ademán hacia el sacerdote mayor y le dice:
- Decidid vos, Xingatémoc.
El enorme sacerdote sonríe con su prótesis de puro jade y sentencia con voz ronca:
- El viejo gordo será sacrificado para Tezcatlipoca. El más joven será sacrificado para Huitzilopochtli, pero primero me lo voy a coger en honor a Quetzalcóatl.
2 nov 2009
Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 59
Octubre 1 de 1967
[…]
Día de paz. Permanecimos ocultos desde el amanecer. La larga marcha no nos llevó muy lejos. Desde el nuevo escondite aún se divisaba la casita. Los 40 soldados abandonaron el sitio sin notar nuestra presencia. Para tal caso les tenía preparada una buena sorpresa: nuestra retirada intempestiva por un trillo que había detrás. Al irse, la soldadesca se entretuvo disparando a diestra y siniestra. Willy estuvo a punto de rendirse. Chapaco, en cambio, apenas escarbó un rato con las uñas.
Las cabañas de arriba lucían abandonadas. Por la tarde mandé a Urbano a revisarlas en busca de comida. En la primera encontró un poco de harina de maíz. En la segunda había media lata de manteca. En la tercera 5 soldados dormían la siesta. Urbano se apartó con discreción. Tuvo suerte, a los pocos minutos despertaron los guardias. Luego partieron sin rumbo preciso.
Chapaco se encargó de hacer frituritas de maíz. Benigno ablandó la carne seca de reserva. Las frituras tenían un sabor terroso, pero llenaron nuestras barrigas perfectamente. La carne nos dio fuerza para continuar la huida. No obstante, de momento nos quedaremos aquí, es más seguro.
El Chino vino a plantearme su situación con miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia prematura, queratocono, daltonismo, catarata y ceguera parcial de un ojo. Explicó que, además, sus gafas tenían un cristal rajado y el otro rayado. Al final pidió permiso para visitar una óptica en la primera oportunidad. Lo autoricé, aunque más bien necesita un trasplante doble. Después la conversación se extendió hacia otros temas. Me alteré un tanto cuando el Chino preguntó sobre las opciones del ELN como partido político si se amplía la amnistía del gobierno. Para demostrarle el destino de la revolución social si nos amoldamos al juego electoral de la burguesía, partí en dos el gajo que tenía en la mano y arrojé las mitades con un gesto brusco. Entonces el Chino comenzó a llorar con mucho sentimiento. Me alegró haber sido tan convincente. Tras unos minutos le dije que parara, que no era para tanto, que seguiríamos nuestra lucha guerrillera. El peruano me contestó que no lloraba por la revolución, sino porque le acababa de quebrar los lentes. Tuve que ayudarlo a buscar por el suelo, pues el hombre no veía nada.
La radio sigue en porcentaje 0 + 100: 0 de noticias, 100 de huayño.
Octubre 2 de 1967
[…]
El incidente con los chivos y los perros pastores fue bastante engorroso. Al mediodía un rebaño de cabras atravesó nuestra área guiado sólo por 4 perros. De inmediato se levantó una comisión para asegurar el chilindrón. Sin embargo, los 4 canes se comportaron agresivos, ladrando, mostrando los colmillos y cerrando filas entre los chivitos y nuestra gente. Chapaco, que está de cocinero esta semana, fue el primero en retroceder. Olo, por el contrario, dio otro paso al frente, pero el perro jefe le lanzó una dentellada de inmediato. Olo, Pombo y Urbano querían disparar. Benigno los contuvo con la advertencia de que los tiros nos delatarían al ejército. Hubo que dejar pasar a los chivos con sus perros guardianes. El último perro, el gruñón que amenazó a Olo, levantó la pata y orinó en mitad de la vereda antes de largarse.
No dije nada. Sé que, aquí y ahora, si hubiera gallinas, nos negarían los huevos. En vista de eso, y sin vista del ejército, a las 6 de la tarde ordené descender en forma diagonal para cruzar el cañón. Nos perdimos. Pasamos la noche en lo más alto del cañón, a pesar de que el trayecto fue todo el tiempo bajando. De no ser por el frío, el hambre y la sed, habría imperado el desconcierto.
[…]
31 oct 2009
Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 58
En la repartición de trofeos el soldado Graciano Taypa Chikhi tuvo poca suerte. Le tocaron los calzoncillos del Che. Y no había tales, sino material orgánico seco.Septiembre 29 de 1967
[…]
Ya van 3 días de intenso nerviosismo. Lástima que no se pueda fumar. El hambre ni se siente. Menos mal, porque los mulos se llevaron casi todo. Sigo estreñido, lo cual resulta práctico en estas circunstancias. Es extraño, hasta ahora siempre había sido lo contrario. Durante el día pequeños grupos de soldados y campesinos pasaron llevando mulos con y sin carga. De noche no aparecen. No obstante, a los que roncan se les puso mordaza. La mía es doble por el asma.
Seguimos vigilando la casita. La tentación de escapar por ahí es muy grande. Si no fuera por los soldados, que salen y entran, ya lo habríamos intentado. De noche sería más fácil, sin duda, pero están los perros. Ya se ha visto en otras ocasiones que los canes acá reaccionan muy sensibles ante el olor fuerte.
Chapaco tiembla menos. Willy, en cambio, ha empezado a temblequear. Olo y Pombo no se hablan. Benigno está mejorando. Inti se ha recompuesto bastante. La radio enmudeció respecto al ELN. Da la impresión de que lo hacen a propósito, para crearnos aún más incertidumbre. Radio Santa Cruz no para de poner huayños. Quieren provocarnos para que delatemos nuestra posición gritando. Es la guerra sicológica en su versión más descarnada.
Septiembre 30 de 1967
[…]
Por fin hubo noticias. La radio chilena anunció hoy temprano que me encuentro agazapado en un rincón de la selva rodeado por el ejército boliviano. Son malas noticias.
Decidí desmentir a la radio, y ordené descender a gachas para salir por la vía de la cabaña. Empezamos a bajar a las 11 AM. Ibamos despacio. Es complicado moverse en cuclillas loma abajo. En especial para Muganga con su lumbago. Y peor fue subir de igual manera, luego de que a las 12 se apareciera el ejército con 40 efectivos en la casita. Después de ésta creo que el Moro ha quedado baldado de forma permanente. Una vez alcanzada nuestra ubicación original mandé a Inti y Willy cañón arriba en busca de la apremiante salida.
Al anochecer los exploradores regresaron con buenas nuevas. Hay un escape por arriba. Se puede llegar incluso hasta el Río Grande. Salimos antes de medianoche. Fue una caminata penosa, subiendo muy lentos por culpa del Chino, que tiene que ir a gatas de noche.
Resumen del mes
[…]
En total hubo 3 enfrentamientos con el ejército: El 2, Pombo y el Chino contra un soldado y un caballo cojo. El 6, Urbano, Miguel y otros 8 hombres contra una patrulla militar. El 26, la emboscada de La Higuera. Todo iba bien hasta que nos sorprendieron ese día. 5 bajas de una vez es mucho. O incluso 4, pues Camba era un verdadero desperdicio.
Los muertos del enemigo fueron menos: el caballo cojo y un soldado, éste sin confirmar.
Perdimos las mulas con el excedente de comida que acumulamos en Alto Seco. El que más lo ha sentido es Muganga. No pienso utilizar más animales de carga. A no ser que regrese el asma.
Por lo visto, el grupo de Joaquín ha sido golpeado con cierta severidad. La euforia del gobierno hay que tomarla con reserva. Lo más probable es que algunos hayan caído y que el resto esté escondido como nosotros.
Las únicas diferencias con el mes anterior son las siguientes: se han multiplicado nuestras bajas, se ha estrechado el asedio alrededor nuestro y el ejército se ha vuelto eficaz y contundente. El resto sigue igual: permanecemos aislados, el campesinado es hostil, la moral anda por el suelo y no hay contacto con Joaquín. Lo último va tomando carácter definitivo.
Los objetivos de octubre son: escondernos mejor, romper el cerco y emigrar a otra región de Bolivia o del continente.
La buena noticia del mes es la salida de Camba, aunque su inestable lugar ha sido ocupado por Willy. Tanto él como Chapaco podrían intentar huir o entregarse en los próximos días.
[…]
29 oct 2009
Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 57
Del pensamiento guevariano: A la pobre Aleidita la tuve que enseñar a fumar para congraciarme con Fidel... Necesito urgentemente mi propia revolución...Septiembre 28 de 1967
[…]
Estos momentos de ansiedad y zozobra marcan un hito en el desarrollo emocional de la guerrilla. Cada uno de nosotros ha visto temblar hoy a 16 de los 17 combatientes. Resultó un poco desalentador. Lo bueno es que acá no tenemos espejos. Podría ser desmoralizante.
El primer susto fue menos grave. Sólo se orinaron Chapaco y el Chino. Aunque creo que lo de Chapaco fue algo más. Eran como las 10 de la mañana cuando pasaron 46 soldados encima de nuestros escondites. Iban extremadamente despacio y escudriñando los matorrales. Era como si quisieran mortificarnos. Demoraron una eternidad en desaparecer. Todo ese tiempo a Chapaco hubo que sujetarle la mano, aferrada a la cuchara y queriendo cavar. Primero fue Olo, luego entre Olo y Pombo.
La segunda alarma culminó en franco terror. Al mediodía llegaron 77 guardias. Desfilaban con exacerbada lentitud a escasa distancia de nosotros, y el forcejeo por la cuchara de Chapaco se volvió patético. Se hizo evidente que, si no lo soltaban, Chapaco iba a gritar. Entonces Olo perdió en control. Desenfundó la pistola y se la colocó a Chapaco en la sien. Se nos heló la sangre en las venas. Por un segundo creí llegado el fin del ELN. Comprendí que tenía que hacer algo, y me arrastré como pude. Sin embargo, no logré alejarme lo suficiente. Pude así ver como Pombo mantenía la sangre fría para buscar una solución. Tras pedir calma por señas a Olo y Chapaco, Pombo se sacó una bota, se quitó la media y se la puso a la cuchara como silenciador. Luego, muy despacio, fue apartando el arma de Olo de la cabeza de Chapaco. Y ahí fue que se escapó el tiro.
El disparo tuvo un efecto pavoroso. Incluso Chapaco se paralizó, tras repetir la excreción. En lo alto los soldados entraron en zafarrancho y se desplegaron con el arma en ristre. El jefe dio la orden de descender la quebrada. Estábamos perdidos. Ante un ataque desde arriba no teníamos escape. Vi clara envidia tras el desespero de varios pares de ojos que fijaban la chuchara de Chapaco. Pero ya era inútil cavar. Encogerse era la única opción. Habría que considerar, una vez que pase esta fase, las ventajas de una guerrilla de enanos. ¿Será ese acaso el secreto del Vietcong? De súbito el soldado radista se acercó al oficial y le pasó los auriculares. Al parecer, un superior exigía que apurasen la marcha. Eso nos salvó.
Se le incautó la cuchara a Chapaco. La dejé con la media.
Por la noche la radio anunció mi muerte. Pensé que me irritaría, pero no fue así. Más bien lo contrario. Poco duró el alivio. Antes de medianoche corrigieron la noticia, diciendo que únicamente me tienen cercado. Eso sugiere que de momento el acoso no cesará.
[…]
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