14 oct 2015
La Desgracia Bielorrusa
Al mundo no le importa, pero hace 3 días Alexander Lukashenko volvió a ganar las elecciones en Bielorrusia. Y con la friolera de 83,5% de los votos. Ya van 21 años de autoritarismo, y seguiremos contando, pues el vialiki mujik parece más fuerte que nunca.
Europa lo desprecia, occidente no le habla, pero los bielorrusos lo obedecen.
¿Por qué?
Posiblemente porque su frontera occidental une un fanguero bielorruso con un charquero polaco.
Probablemente porque a lo largo de 5 siglos demasiados bielorrusos bravos huyeron hacia el sur, a Ucrania, para unirse a los cosacos de Zaporozhia.
Seguramente porque los alemanes aniquilaron a 800.000 judíos bielorrusos y provocaron la huida de los 80.000 restantes, o sea, de facto la totalidad de los bielorrusos inteligentes.
6 nov 2014
El Calibre Real del Oso
Según la revista Forbes, Volodia Putin es el hombre más poderoso del mundo.
Eso no es cierto, por más que el líder de la estepa eslava tenga cien veces más densidad testicular que su colega, la cotorra negra de la jaula blanca.
El sistema económico putinesco se montó esencialmente sobre la recuperación del control estatal del petróleo ruso. Para financiar su improductivo estado Putin necesita cobrar $ 100 por cada barril de petróleo. Hoy ese precio oscila entre $ 77 y $ 84, gracias a que los ingenieros norteamericanos han conseguido perfeccionar el fracking para aumentar casi seis veces la producción estadounidense desde 2008. Como consecuencia directa, ahora mismo Putin ha tenido que intervenir para salvar de apuros financieros a Rosneft, su consorcio energético, y para ello no tiene otra opción que imprimir rublos. Rusia no es USA e inundar el mercado de dinero conducirá sin embotellamientos a la inflación. Una recesión en 2015 prácticamente ya no hay quien se la quite a Rusia de encima. En esas condiciones, si el precio del petróleo no sube por una decisión política saudí-americana, las reservas rusas de divisas se habrán volatilizado a mitad del próximo año. Para final del año el oso puede estar desesperado, con la piel llena de llagas y lanzando zarpazos.
No se puede ignorar que la verdadera daga en el corazón soviético no fue Afganistán ni los dislates de la perestroika, sino los 20.000 millones de dólares que perdían cada año desde finales de los 70 por la manipulación del precio petrolero acordada entre saudíes y gringos. De ahí viene, por cierto, la agradecida vista gorda de los segundos hacia las maldades islámicas de los primeros.
19 ago 2013
Destino de Soplapito (Whistleblower's Fate)
9 mar 2013
Momias Rojas
La primera momia revolucionaria fue también la más importante. Vladímir Lenin, el líder tártaro de los bolcheviques judíos en Rusia, fue fetiche mortuorio para millones de comunistas del mundo entero. Especialmente en la desaparecida Unión Soviética. Durante casi 70 años para el ciudadano soviético hacer la larga fila y ver el cadáver embalsamado una vez en la vida era tan importante como para un musulmán ir a dar siete vueltas alrededor de La Kaaba en La Meca. Al menos se trataba de la única fila soviética en la que nunca se formaban tumultos. La momia de Lenin continua expuesta al público hasta hoy, si bien el morbo ruso por verla ha disminuido considerablemente desde que el mercado mediático ha sido colmado de B-movies americanas de zombies.
La siguiente momia la aportó Georgi Dimitrov. El hábil comunista búlgaro se había ganado la admiración mundial cuando en 1933, desde el banquillo de los acusados en el proceso del Reichstag, puso en evidencia a Göring y Goebbels, resultando absuelto al final. Ya como dictador de Bulgaria en 1946 Georgi le montó una farsa jurídica similar al líder opositor de los campesinos búlgaros, que fue ejecutado al final. Sin embargo, en 1948 a Dimitrov se le ocurrió la descabellada idea de unir Bulgaria con Yugoslavia en una Unión de Repúblicas Socialistas Balcánicas. Elaboró un plan con Josef Broz Tito e incluso invitó a incorporarse a Rumanía. Cuando Stalin se enteró tuvo un ataque de furia. Dimitrov fue llamado a contar al Kremlin y acto seguido enviado a relajarse en un balneario soviético. Pese a su excelente salud, el turista búlgaro murió a los pocos días. Y en menos de una semana, haciendo alarde de cortesía revolucionaria, el KGB entregó el cuerpo ya embalsamado en Sofía junto con los planos para un mausoleo. En los años 90 los búlgaros enterraron la momia y demolieron el mausoleo.
Iosif Stalin tuvo menos suerte con el culto post mortem. Al fallecer en 1953 era obvio que el paranoico déspota estaba predestinado a compartir mausoleo con su predecesor. La momia del georgiano fue exhibida unos pocos años junto al colega Lenin, mas luego defenestrada por los infieles sucesores. Seguramente debido a la prudencia del KGB, no se conocen trascripciones de los diálogos entre ambos líderes en las escasas horas de asueto en que quedaban a solas.
La próxima momia roja se preparó en Checoslovaquia. Nada más lógico si se tiene en cuenta que el líder comunista Klement Gottwald falleció pocos días después que Stalin, también pertenecía a una minoría étnica en el país que gobernaba –era alemán– y además compartía sendas afiliaciones adicionales con las dos momias del Kremlin: era sifilítico como Lenin y alcohólico como Stalin. Infelizmente los camaradas checos no eran tan diestros como los antiguos egipcios, y la momia de Praga se descompuso rápidamente, pese a un par de desesperados remakes. En 1962 los restos de Gottwald estaban tan pútridos que se desechó la idea de enterrarlos por temor a contaminar el Cementerio de Olšany y arruinar sus bonitos monumentos de art nouveau. Así que se optó por cremar la momia con su urna de cristal y declarar una cuarentena de 2 años para el mausoleo. Fue la última momia socialista en Europa.
Unos años más tarde los camaradas asiáticos asumieron el relevo de la antorcha embalsamadora. A los vietnamitas les tocó primero, pues en 1969 el tío Ho le ganó la emulación falleciente al presidente Mao. Ho Chi Minh representó un guiño de la fortuna para los mausoleos comunistas. El líder vietnamita había llevado una vida de asceta, lejos de las peligrosas vaginas comunales que tantos estragos causaron entre los comunistas europeos y latinoamericanos. Ho no bebía alcohol y sólo comía arroz y seis tipos de vegetales sin abusar de la soya. En otras palabras, embalsamar al tío Ho salió más barato que enterrarlo.
De Mao Zedong no se puede decir lo mismo. Mucho antes de morir en 1976 ya el Gran Timonel estaba podrido en vida. Tenía por costumbre no lavarse nunca la boca. Le gustaba nadar, pero al baño, lo que se dice baño, era tan alérgico como el Che Guevara. Una vez que estuvo lista, la momia de Mao se hinchaba descontroladamente mientras se le arrugaban las orejas. Tras un lento drenaje que duró más de medio año se consiguió estabilizar al presidente Mao, quien hoy es uno de los atractivos turísticos de Beijing.
En 1994 le tocó a Kim Il-sung en Corea del Norte. El Gran Líder había sido incorporado a la constitución de la República Popular Democrática de Corea como Presidente Eterno y lógicamente para ejercer sus funciones no podía desaparecer de la faz de la tierra. En este caso el gran reto para los embalsamadores era la gigantesca bola de cebo y calcio en la parte posterior del cuello del dictador. Ese tumor lo había acompañado por más de 20 años y no quería separarse del cráneo del difunto. Finalmente se decidió conservarlo también y usar una almohada especial con un orificio en el medio para exponer la momia.
Kim Jong-il siguió los pasos de su padre en 2011. El Querido Líder nunca logró entusiasmar a su amado pueblo como su progenitor, y condujo al país a una hambruna, desconocida en Asia Oriental desde el Gran Salto Adelante de Mao, en la que un millón de norcoreanos perecieron. Eso no impidió el profundo pesar del hambreado pueblo por su muerte, ni la consiguiente momia.
En estos momentos los entusiastas necrófilos revolucionarios en América Latina se frotan las manos con la muerte de Hugo Chávez. Suponen que por fin dispondrán de un ícono embalsamado en el continente y le conceden a Chávez los honores de ser el primero. Pero se equivocan. Hugo no será la primera momia redentora de los descamisados de América. Una vez más, como siempre, los argentinos superaron al resto de los latinoamericanos. Es triste, pero hay que asumirlo, Venezuela nunca ganará tantos mundiales de fútbol como Argentina. Jamás se venderán tantas camisetas bolivarianas como guevarianas. El general San Martín dirigió personalmente más batallas que Simón Bolívar, y como político fue mucho más decente también.
Y Evita Perón se lleva el mérito histórico de primera momia populista antes que Hugo Chávez. Evita fue embalsamada en 1952 cuando pereció de cáncer. Sin embargo, apenas dos años más tarde su viudo fue destronado por un golpe militar. Y sucedió lo típico de aquellos pagos, el cadáver opositor de Evita fue secuestrado y desaparecido por los milicos. Curiosamente, no se creó un movimiento de sepultureros en la Plaza de Mayo, así que no fue hasta 1971 que reapareció Evita. Como es natural, estaba en Milán, la ciudad de la moda.
21 feb 2013
Escarlatina
22 abr 2012
La Encrucijada de la Redención
26 mar 2012
Mezhdu Sobakoi i Volkom (Entre Perro y Lobo)
Dimka: Oye, Barry, dice Vova que te espera en el patio para que le des tu merienda.
Dimka: ¿Cuál espacio...?
15 feb 2012
9 nov 2011
Blumiseta
9 abr 2010
8 abr 2010
27 mar 2010
Reciprocidad
Tras las exitosas y cordiales maniobras conjuntas el SS-Standartenführer Wünsche y el Polkovnik General Dementiev coincidieron absolutamente respecto a la necesidad del implacable exterminio tanto de los enemigos del pueblo como de los enemigos del Reich. Ambos ignoraban que en poco menos de un año se esforzarían por eliminarse mutuamente.2 ago 2009
Un ejército flojo
El 11 de agosto de 2008 el pope Sosana, agitando la brocha, pidió un voluntario que le afeitase la barba. De todo el 8vo regimiento de infantería de Tiflis no se levantó nadie. Poco después el comandante Gogadze soltó la vasija con agua jabonosa y reclamó voluntarios para expulsar de su aldea natal Zemo Nikozi al comando checheno del Ejército de Vostok ruso. Tampoco hubo respuesta.
27 jul 2009
Adolf Hitlerinski
Foto: El general Piłsudski, al frente en el centro con su enorme mostacho, llega a Varsovia. A su derecha, su mano derecha -su otra mano derecha-, coronel Hitlerinski.Aprendió polaco con cierta rapidez, y su sentido del orden -junto con la nacionalidad austriaca- le permitió ascender por encima de cualquier perspectiva realista en la administración provincial. También fue oportuno su enlistamiento voluntario como oficial de enlace en la Legión Polaca, la milicia pro-austriaca local. Corría entonces el año 1913.
Cuando en la primavera de 1916 el general Józef Piłsudski, jefe de la Legión y de la Polska Organizacja Wojskowa, le confesó que planeaba la independencia de Polonia tras la guerra, Adolf no vaciló en unirse al complot y cambiarse en secreto el nombre por Hitlerinski. En el verano, tras renunciar al mando de la Legión, Piłsudski le pidió a Adolf que continuara en el cuerpo monitoreando su desempeño. Temía que los austriacos, cada vez más dependientes de Alemania en el conflicto bélico, traspasaran la Legión al prepotente vecino. Y, en efecto, así sucedió en 1917. La Legión, rebautizada como Wehrmacht Polaca, fue desplazada hacia la vecina y germanizada Silesia para jurar fidelidad al Kaiser. Piłsudski se opuso y fue arrestado el 20 de julio.
El 22 de julio, en Breslavia, la Legión se desplegaba en formación de juramento frente a la bandera del Imperio Alemán en el Mercado del Ring. Del estado mayor un solo oficial se negó a levantar la mano y declamar el voto imperial: Adolf Hitlerinski. Los ordenanzas prusianos que lo condujeron a la prisión de Magdeburgo lo tildaron una y otra vez de Austriaken-Kacke. Cayó en la celda contigua a la de Piłsudski.
16 meses más tarde la Revolución de Noviembre puso fin a la monarquía alemana y a la guerra mundial. Soldados con brazaletes rojos colocaron a Piłsudski, Hitlerinski y otros oficiales polacos en un tren expreso rumbo a Varsovia. Allí esperaba el Consejo Provisional de Regencia para entregar el gobierno del nuevo estado polaco al general.
Mientras el recién convocado congreso del Sejm preparaba una constitución, el nuevo jefe de estado nombró a Hitlerinski ministro de relaciones exteriores del gobierno provisional. Una vez designado mariscal, Piłsudski ascendió a general al coronel Hitlerinski, que también continuó como jefe del estado mayor del nuevo ejército polaco.
La situación no era nada halagüeña, pues la expansión del vecino del este parecía imparable. Cuando en enero de 1920 se desató la Guerra Polaco-Soviética, Hitlerinski centró sus esfuerzos en aumentar el número de efectivos de sus tropas. Para ello contaba con el abundante material bélico prometido por el premier inglés David Lloyd George a instancias de Winston Churchill, el líder del ala conservadora del parlamento. Sin embargo, en abril los obreros portuarios ingleses, guiados por agitadores sindicales, se negaron a cargar los barcos con armas contra los soviets. El 10 de agosto dos ejércitos soviéticos estaban a las puertas de Varsovia. Tujachevski por el norte y Yegórov por el sur. A esas alturas nadie en Europa daba un céntimo por la supervivencia del estado polaco.
Fue entonces que se produjo el "Milagro de Varsovia." El comisario de la guerra, llamado Stalin, decidió que, en tanto Tujachevski remataba por su cuenta a los polacos, Yegórov se podía ir a arreglar cuentas con los ucranianos. Tujachevski llamó al ministro soviético "animal georgiano", pero avanzó sobre Varsovia. Esa fue la oportunidad que esperaban los polacos. Actuaron en un movimiento de pinzas para envolver al invasor. Funcionó. El general Hitlerinski por el norte y el propio mariscal Piłsudski por el sur cercaron y aplastaron a los rojos, que tuvieron 20.000 bajas y 70.000 prisioneros. Es aquí, por cierto, donde se produce la primera nota discordante en la carrera de Adolf Hitlerinski al ordenar, de manera un tanto sorpresiva, la ejecución sumaria de todos los comisarios y restantes judíos del ejército de Tujachevski. Tres días más tarde dispuso lo mismo para los cosacos.
8 jun 2009
30 mar 2009
29 mar 2009
Un buen plan
El joven socialista Alberto García Reyes se incorporó voluntario a la División Azul para desertar en la hermana tierra soviética. Lo consiguió el 11 de febrero de 1943, al final de la batalla de Krasni Bor.El combate había sido muy duro. Tras romper el cerco de Leningrado días atrás, y con tropas frescas, el Ejército Rojo pasó a la contraofensiva. Previa preparación artillera con 400 cañones, las divisiones 43 y 72 de fusileros avanzaron sobre las posiciones de la División Azul desde el este y el sureste respectivamente. Por el noreste llegó la división élite 63 de la Guardia Roja, apoyada por una brigada de 60 tanques T-34. Los alemanes no enviaron ayuda, mas los españoles se defendieron ferozmente. 2.500 legionarios y 11.000 soviéticos perecieron en 28 horas de lucha. Finalmente, los soviéticos se apoderaron del lugar.
Alberto aprovechó la retirada de la División Azul para entregarse a los camaradas rusos. Se había aprendido algunas frases decisivas, y ensayado hasta la saciedad. Fue una pena que aquellos dos fusileros kazajos no le entendieran y dispararan sin el menor rastro de curiosidad.
27 mar 2009
14 sept 2007
Chapucinski
Una Biografía Soviética
Una figura muy notable de la ciencia y la cultura soviéticas fue sin duda alguna Mijail Efímovich Chapucinski, el padre de la arquitectura socialista soviética.
Chapucinski nació en Bielorrusia occidental durante el glorioso año de 1917 en el seno de una humilde familia campesina bielorusa. Aunque algunos vilipendiadores afirman que se trataba de artesanos judíos, algo que el propio Chapucinski siempre rechazó enérgicamente. Su padre, Efim Abrahámovich Chapucinski, pereció en 1921 durante la guerra civil en las filas del heroico Ejército Rojo, al cual se había incorporado voluntariamente cuando una unidad de combatientes rojos lo fue a buscar a su casa. Los otros hombres de la aldea no tuvieron ese honor, ya que casualmente habían ido todos al bosque. Iban a cazar a un oso que oyeron gruñir mientras trabajaban en los campos poco antes de la llegada del pelotón de reclutamiento. Una reacción muy comprensible, si se tiene en cuenta que desde hacían casi dos siglos no se había visto un oso en aquella región. Versiones occidentales de que Efim Abrahámovich más tarde desertó y se marchó a Estambul, ciudad donde fallecería décadas más tarde en posesión de una casa de empeños, son completamente infundadas. Las útimas investigaciones confirman la existencia de un inmigrante llamado Effin Chapucinsky, radicado en la ciudad del Bósforo, pero que procedía probablemente de Polonia oriental, parte del Imperio Ruso antes de la primera guerra mundial. Su hijo Lev Chapucinsky (Estambul 1923 - Jerusalem 1983), ex-director del Instituto Nacional Agropecuario de Israel, fue famoso en su día porque dirigió los desafortunados proyectos de irrigación del desierto del Sinaí y de aclimatación del salmón en el Mar Muerto.
Pero volvamos a nuestro héroe soviético. El pequeño Mijail tuvo, al igual que toda su generación, una infancia difícil. Como cuarto de seis hermanos no recaían sobre él las mayores responsabilidades, aunque tampoco las consideraciones. En la aldea habían pocos hombres y mucho trabajo. Micha, por tanto, se ocupaba de los caballos del vecindario. Debido a esta razón su madre lo envió, apenas cumplió los 14 años, a una escuela de carpintería en Minsk. Temía que algún vecino enfurecido lo fuera a matar. Eran tiempos muy rudos. Un tío de Mijail, Isaac Abrahámovich, había sido linchado por especular con harina.
En 1935 terminó el mozo la escuela y pasó a cumplir su sagrado deber militar con la patria en el mismo cuerpo armado proletario donde sirviera su padre: el Ejército Rojo. Allí fue destinado Chapucinski a una unidad constructora de fortificaciones, en la que se especializó en juntas, sistemas de juntas y juntas soviéticas. Esta será años después su ocupación en los días de la Gran Guerra Patria, cuando le toque combatir en una unidad de zapadores, construyendo bajo las balas enemigas.
De no menos importancia para el futuro resultó la preparación política de Mijail en esta etapa: pasó a formar parte del Komsomol, y las sanciones ejemplarizantes en su comité de base forjaron los cimientos de una gran personalidad comunista sovietica. Sus notas en el curso político-militar fueron siempre las mejores de la unidad. No hubo asignatura en la que no sobresaliera: Historia del Movimiento Obrero y Comunista (Bolchevique) Ruso-Soviético, Historia del Partido Comunista (Bolchevique) Ruso-Soviético, Vida y Obra del Camarada (Bolchevique) Stalin, Etc (Bolchevique) etc. Al ser licenciado en 1938, entró a la vida laboral un joven preparado para la confrontación con el enemigo de clase.
Chapucinski pasó a trabajar en una fábrica moscovita de clavos, calificándose muy pronto de Carpintero-Probador de Clavos Ligeros y Puntillas B. En julio de 1939 contrajo matrimonio con Svetlana Topova, quién trabajaba en la misma fábrica. Cuatro meses después nació su hijo Vitia. En agosto del 40 le seguiría Nikita, y en mayo del 41 Liuboshka. Tras el nacimiento del segundo hijo, la joven familia se mudó, por asignación del Partido, de la habitación comunal, en la que ya empezaban a estar estrechos, para la casa de un enemigo del pueblo, que había denunciado el propio Chapucinski.
En septiembre de 1940 ingresa Mijail Efímovich en el Partido y pasa a ser Secretario General del Komsomol Leninista en la fábrica. Cuando se preparaba para calificarse de Carpintero-Probador de Clavos Ligeros y Puntillas A y de Carpintero-Probador de Clavos Gruesos B, así como de Carpintero-Probador General de Clavos y Puntillas B, se produce la artera agresión de la Alemania hitleriana a la URSS y Chapucinski es llamado a filas. Se incorpora al 5° Regimiento de Zapadores del 2° Ejército Bielorruso, que combatiera en el 3° Frente Ucraniano bajo las órdenes del general Retrosenko. Chapucinski sirvió un año en esta unidad, se desplazó con ella desde el centro de Ucrania hasta las cercanías de Stalingrado. Aquí hizo valer sus conocimientos de juntas, sobre todo de juntas soviéticas.
Se cuentan innumerables anécdotas de sus hazañas, su obra asombraba hasta al enemigo, como es el caso del general alemán Werner von Pechstein. La división al mando de éste había ocupado una localidad ucraniana poco después de la retirada del 2° Ejército Bielorruso. Al examinar las juntas de una rampa que construyera la unidad de Chapucinski, el oficial alemán exclamó perplejo:
- "Wie um alles in der Welt ist es nur möglich, dass dieser Scheiß hier nicht zusammenbricht? ("¿Cómo consiguen los soviéticos construir rampas tan bonitas?")
En ese preciso instante se derrumbó la rampa sobre él, quebrándole el cráneo. Por esta acción fué condecorado el sargento de zapadores Mijail Chapucinski con la Orden de la Bandera Roja de Primer Grado.
En ese año de 1942 recibió dos heridas. La primera acaeció en los alrededores de Dniepropetrovsk. Mientras clavaba gruesas cuñas bajo el bombardeo enemigo, la onda expansiva de una granada de mortero caída a unos pasos hizo que se golpeara con una mandarria la mano izquierda, fracturándose varios dedos. La segunda herida se produjo durante una detección de minas. La orden inicial del Estado Mayor General del 3° Frente había dispuesto la colocación de minas en el propio camino de retirada para levantar el espíritu combativo de la tropa. Unas horas más tarde, cuando el combate se hacía inminente, se ordenó apresuradamente desactivarlas, esta vez por parte del general Retrosenko. Por fortuna se trataba de una mina soviética y explotó no exactamente al pasarle Chapucinski por encima, sino luego de unos minutos, cuando el zapador ya buscaba varios metros más allá. Estuvo 6 meses en un hospital de Gorki. Fue entonces que pudo conocer a su hija Natacha, que había nacido en febrero de 1942 y ya tenía 8 meses. En julio de 1943 nacerían Seriosha y Aliosha. Mijail Efímovich habría de esperar hasta el final de la contienda bélica para ver a los gemelos por primera vez.Al reincorporarse al frente, Chapucinski fue ubicado en el 8° Cuerpo de Zapadores del 3° Ejército Ucraniano en el 2° Frente Bielorruso, que comandaba el general Sanákov. El 2° Ejército Bielorruso, ya terriblemente diezmado, había sido dividido, tras el fusilamiento del general Retrosenko, entre el 3° Ejército Ucraniano y el 1° Ejército Siberiano. En el 3° Ejército Ucraniano transcurrió la mayor parte de la acción combativa de Mijail Chapucinski. Con esa unidad avanzó desde la profunda retaguardia rusa hasta Berlín, dejando por doquier su huella. De este periodo llama la atención de sus difamadores burgueses un casual suceso que ensombreciera por un tiempo la imagen del suboficial zapador Chapucinski en el Ejercito Rojo. Junto al crecido río Pereja, que hacía peligrar el avance de la 4° ofensiva del 2° Ejército en el 3° Frente, el 8° Cuerpo recibió instrucciones de construir tres puentes: dos para la infantería ligera y uno para la artillería y los vehículos blindados. Este último se le asignó al batallón de Chapucinski. Inesperádamente en medio del cruce del río se soltaron las juntas, perdiéndose así 6 tanques con sus tripulaciones y teniendo que ser postergada toda la ofensiva.
A mediados de 1944 Mijail sustituyó al comisario de su batallón, caído en combate, y pasó a dedicarse por entero a la labor política. Desde ese momento desaparecieron los frecuentes descalabros ocasionados por la unidad. Un mérito indiscutible del trabajo político del comisario. Por esta razón Mijail Chapucinski fué condecorado con la orden Comisario de Batallón Distinguido de Primera Clase, ascendido a Comisario de Compañía, y seleccionado en las diversas instancias emulativas Comisario Destacado de Compañía, Comisario Vanguardia de División, Comisario Ejemplar de Cuerpo, Comisario Emérito de Ejército y Comisario Modelo de Frente. Con ello recibió Chapucinski el sello de Comisario de la Guardia Roja y el diploma de Comisario Siempre Listo. Al acabar la guerra era el Comisario de Ejército Mijail Chapucinski acreedor del título de Comisario de la Victoria y escogido para tomar parte en el Encuentro Nacional del Trabajador Político con la presencia del camarada Stalin y los miembros del Buro Político del PCUS Beria y Kalinin, entre otros.
Llegó el momento de pasar a la reconstrucción del país. Chapucinski fue designado Director del Combinado Soviético del Clavo en Gorki. Este empezó a construirse en febrero de 1946 y fue culminado en abril de 1947. En tiempo récord, pues la reconstrucción de la victoriosa patria soviética requería con urgencia de clavos. En ese tiempo cursó el director del Combinado la Escuela Superior de Cuadros del PCUS en Moscú. Algo imprescindible para llevar adelante la tarea encomendada. Toda la experiencia acumulada Mijail Efímovich la virtió en su nueva responsabilidad. Reconocido es no sólo su aporte a la economía soviética, sinó también su enriquecimiento teórico-práctico del Leninismo. Entre sus logros resalta el establecimiento de nuevos parámetros productivos, como resulta la producción de 2,2 toneladas de clavos con 1 tonelada de acero. La negación occidental de tal hazaña productiva se hace añicos ante la existencia de los informes de Chapucinski a los organismos superiores soviéticos, la veracidad de los cuales está fuera de toda duda: son auténticamente de Chapucinski.Data también de esta época el aporte de Mijail Efímovich Chapucinski a la Teoría del Socialismo Científico. En el combate industrial desarrolló Chapucinski su conocida Tesis del Clavo: "Un clavo es siempre un clavo, pero si pincha, ahí está la mano del imperialismo; y si se dobla, es sabotaje." Esta Tesis le valió el título de Dr. en Ciencias de Construcción de Maquinarias de la Universidad de Gorki por recomendación del Partido, en cuyo Comité Central fue elegido.
1956 marca el inicio de una nueva, no menos rica fase en la vida de Mijail Chapucinski. Siguiendo instrucciones del Partido pasa a presidir la Comisión Federal para la Cuestión de la Vivienda Soviética (KOVIJA) anexa al CC del PCUS. En el desempeño de sus funciones Mijail Efímovich concibió entonces lo que sería el pilar estético-funcional de la construcción de viviendas socialista: el Proyecto Panel. El análisis de Chapucinski partía de que a una sociedad de obreros y campesinos le era necesario un medio residencial masivo y multitudinario. ¿Y cual ejemplo más perfecto que uno brindado por la sabia madrecita naturaleza rusa: un panal, una colmena? Sobre este fundamento y bajo sus instrucciones se realizó el diseño de las nuevas viviendas soviéticas: cortes rectos y compartimentación proporcional. Surgían así los edificios Panel, baluarte de la sociedad socialista, cuya forma de vida se hizo manifiestamente superior al arcaico y retrógrado comfort burgués. Asombrosa es además la extraordinaria variedad de estos edificios: Panel 1, Panel 2, Panel 3,...Panel A, Panel B, Panel C,...Panel A1 (para miembros del CC del PCUS), Panel A2 (para altos oficiales),...Panel B1, Panel B2,...Panel C1, Panel C2,...Panel KGB1 (sólo se construía en prisiones), Panel KGB2 (sólo se construía en escuelas),...Panel KGBX (con sistema de escucha y vigilancia implementado, fácilmente permutable con los Panel KGB1),...Panel A1.1, Panel A1.2, etc. ¡Y todos con igual diseño! ¿Podría otra sociedad crear algo así? ¡Jamás!
En 1959 obtuvo Mijail Chapucinski, como reconocimiento a su eminente labor científica, el grado de Profesor en la Escuela de Arquitectura e Ingeniería Civil de la Universidad de Gorki. Bajo su indirecta tutela docente se formarían generaciones de arquitectos e ingenieros soviéticos, entre los que sin lugar a dudas destacan Svetlana Kitschíkova, pricipal figura del arte decorativo soviético, y Anatoli Tupiciev, creador del Sistema Soviético de Desagüe. En 1961 al profesor Chapucinski le fue conferido el título de Héroe del Trabajo Socialista; en 1963, la Bandera de Forjador del Socialismo y un automóvil de la marca Volga; en 1965, de manos del propio Leonid Brezhnev, una dacha en las afueras de Moscú; entre otras numerosas condecoraciones.
El destino, sin embargo, quiso que Mijail Chapucinski nos abandonara tempranamente. En 1970, con motivo del 25 Aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria, el profesor soviético fue invitado a las celebraciones en la aldea ucraniana de Narodna Rubiala, en la región del Dniepr. Lugar donde su unidad, comandada por el general Retrosenko, se batiera desesperadamente contra el enemigo durante casi 20 minutos, antes de retirarse. En el transcurso de la visita al museo de la aldea, instalado en el antiguo refugio del Estado Mayor del 2° Ejército Bielorruso, y que fuera construido por el 5° Regimiento de Zapadores, se zafó la junta que sostenía una viga del techo, causándole la muerte a Mijail Chapucinski y a su chofer Serguei Trafikin, quien, pese a percatarse del peligro a tiempo, no pudo moverse con rapidez al portar un saco con viandas que había obtenido en la aldea a cambio de baterías de radio traídas desde Moscú.
La muerte no logrará borrar nunca la obra del eminente profesor soviético. El Instituto Central Ruso de Arquitectura en Moscú lleva su nombre, al igual que escuelas y fábricas de clavos. Pero, sobre todo, por doquier se levantan aún los edificios Panel, recordando con sus bellas siluetas cuadradas y uniformes a su genial creador, Mijail Efímovich Chapucinski.




































