16 may. 2008

Sore-Made (Fin del Combate)


Cuando nos sentamos, en los tatamis laterales sendas parejas de judocas se enfrentaban por las dos medallas de bronce: los perdedores de las semifinales contra los mejores de la ronda de consuelo. Era la categoría de más de 100 kg.

Me concentré en el tatami de la izquierda. Carlos Zegarra de Perú vs. Albenis Rosales de Venezuela. El blanco peruano con sus 194 cm y 156 kg contrastaba con el zambo venezolano de 168 cm y 108 kg.

Tuve que reir. A carcajadas.

El grandulón parecía pasivo. Su rival, en cambio, se esforzaba más.

- ¡Dale, enano, que el gigante es un muerto! –exclamé, sin perder del todo el decoro de la imparcialidad.

Un sujeto en la fila anterior también se embulló y gritó con acento cubano:

- ¡Tanque de ceviche!

Lo felicité por esa lucidez peyorativa.

Poco después salieron al tatami central los protagonistas de la disputa del oro. Walter Santos de Brasil contra el cubano Oscar Brayson.

La inmensa mayoría del público se lanzó a un espontáneo coro:

- ¡Cuba! ¡Cuba! ¡Cuba!

- ¡Cuba! ¡Cuba! ¡Cuba!

- ¡Cuba! ¡Cuba! ¡Cuba!

Si no fuera por el banderón americano en el centro, y por el buen estado relativo del auditorio, creería estar en La Habana y no en Miami –pensé-. Si bien estos paisanos están mucho más gordos que el cubano insular.

La entrada al Campeonato Panamericano de Judo en el James L. Knight International Center de Miami era barata. Costaba apenas 10 dólares para un día, 15 para dos, 25 para tres y 35 para los cuatro días del evento. Obviamente las proyecciones contra el suelo no son favorables para las matemáticas.

Mayor precio hubiera dejado al torneo sin público. Y ese precio trajo al único público con cultura polideportiva en el sur de la Florida: los cubanos de la última oleada migratoria. Para mi asombro reconocían desde la pasividad hasta la imperfección de un waza-ari. Y apoyaban fervorosamente a los compatriotas al servicio deportivo de la dictadura.

Miami ya no es la misma. Definitivamente.

Los atletas estaban alojados en el Hyatt Regency, anexo al Knight Center. Naturalmente que los cubanos trajeron a sus guardianes ordinarios, claramente reconocibles en la inutilidad deportiva y la vigilancia del público. Mas no fue ningún problema acercarnos y dialogar con los judocas. Gente sencilla, ante todo. Incluso pudimos mezclarnos con los oficiales y participantes del evento en el area restringida al público. Y es que los organizadores eran cubanoamericanos. Tanto los contratistas como los de la federación americana de judo, que tiene funcionarios y entrenadores de origen antillano. Hubo un permanente desorden durante el campeonato.

Foto: Oscar Brayson & Walter Santos

Brayson perdió por ippon, pero se desquitó de igual manera con Santos al día siguiente en la final de la categoría abierta. Brasil dominó en el masculino, a pesar de traer sólo al segundo equipo. Cuba venció en el femenino. Se destacaron por su perfección técnica el canadiense Keith Morgan y la americana Valerie Gotay, pupila del ex-campeón cubano Israel Hernández. Y por supuesto, el trofeo de fair play se lo dieron, merecidamente, al enano venezolano.

En fin, el torneo estuvo bien. Sobretodo luego de que escapó la bicampeona mundial Yurisel Laborde, que había desembarcado en Miami declarando: "Aquí no se queda nadie."


16 comentarios:

  1. Hola GÜICHO! Te ví por casa de los aceres y decidí hacerte una visita. No conocía tu blog, así que te propongo un intercambio de links, si deseas.
    Saludos.

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  2. Coño que envidia brother!..Me hubiese encantado poder ir. Aqui en NY no he logrado encontrar ni un solo tatami que me hay gustado. Hay buenos dojos de karate y taekwondo, pero el judo se ha quedado bastante rezagado.
    Saludos man,
    JC

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  3. Buena crónica. Gracias por escribirla.
    jorge ferrer

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  4. Vidarosa,
    pues claro.
    Gracias por pasar.
    Saludos

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  5. Juan Carlos,
    así mismo es. Hoy por hoy el judo está en decadencia en USA. En cambio, el jiu-jitsu crece, sobre todo el brasileño.
    See you

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  6. Jorge,
    gracias por comentar.
    Saludos

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  7. brother, lo tuyo es el combate cuerpo a cuerpo, lo mismo en un ring, que en un tatami, que en una cama. ya estás viviendo en miami?

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  8. Grieguita & Miqui,
    I guess I'm...

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  9. ok, bienvenido guichon. cuídate del pastelito de guayaba y de la malta hatuey... te pre'vengo, porque la nostalgia hace barriga.

    Oye, me hubiera gustado ir cantidad. Mi herma, 'yo no entiendo' cuando un cubano es el que compite, ME SUMO a lA oleada y grito TAMBIEN por el cubiche, porque al final de la cuenta (como TU dices) ese es un sencillo atleta, que además lo que realmente le importa es su deporte dentro de el consagra su vida a cultivar una disciplina y NO ese tabacón político, que de uno u oro bando le sitúan.
    Nos vemos, tony.

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  10. A mí el judo no me gusta, me sugiere el final de un acto sexual desastroso.
    ;)

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  11. Gracias, Tony, un día de estos nos vemos.

    Bueno, con la malta Hatuey ya perdí; con el pastelito de guayaba, en cambio, vamos empatados: unas veces él gana, y otras yo resisto.

    Saludos

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  12. Aguaya,
    sería interesante ver como llegaste a esa asociación.
    Saludos

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  13. Güicho:
    Le entré a este post esperando otra cosa, pero me convenciste. Buena crónica.
    Saludos,
    Al Godar

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  14. Muy buena crónica. ¡Que país! Los judocas dialogan y los políticos dan estrallones.

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