20 ene. 2016

Afro-Sostenibilidad en las Américas



En sus inicios, el comercio de esclavos africanos fue un negocio castellano como casi todo en el Nuevo Mundo partiendo de una patente árabe como casi todo en Al Andalus. Aunque los primeros negros esclavos arribaron directamente de Andalucía con los conquistadores, el primer cargamento comercial llegó de Africa en fecha tan temprana como 1526, y fue puesto a la venta en Santo Domingo. Se vendió despacio, puesto que la mercancía parecía cara comparada con los indios lucayos que ofrecía la competencia, pero al final fue un éxito. Cuando llegó el segundo lote al siguiente año, la calidad ya era conocida y la subasta fue tan reñida que tuvo que intervenir el cabildo.

Hacia 1690 el volumen de venta anual en el hemisferio rondaba los 30.000 negros. Para entonces era un negocio multinacional donde competían españoles, portugueses, holandeses, ingleses, franceses e incluso algunos daneses. Sin embargo, este panorama libre-comercial cambió de raíz como resultado de la Paz de Utrecht de 1713, tras la guerra de sucesión española entre habsburgos y borbones, provocada por la terrible degeneración de los primeros. A los ingleses, que se vendieron y traicionaron arteramente a los austriacos, les tocó como premio mayor el monopolio de la trata negrera con las posesiones españolas. Y a la postre lo extendieron efectivamente a todas las colonias americanas. Para españoles y portugueses quedó apenas una parte del duro ramo de la recolección de materia prima en las factorías de la costa africana.

Como producto de la eficacia inglesa, en 1790 se movieron casi 90.000 africanos de este a oeste del Atlántico. La trata de esos años fue determinante para acumular la capitalización inicial de la revolución industrial, la que a su vez liquidaría la esclavitud por manos también británicas aunque eso ya sería otro episodio de la siguiente temporada.

Se calcula que unos 12,5 millones de sub-saharianos fueron exportados hacia las Américas para su uso como operarios no remunerados entre los siglos XVI y XIX. Las pérdidas de transporte se estiman entre 12 y algo más del 14%. De manera que en total unos 10,7 millones de africanos se incorporaron al sector laboral en tierras americanas a lo largo de casi 350 años.

La distribución de la mercancía orgánica fue la siguiente:
40% tuvo como destino Haití, Jamaica, las Antillas Menores, Belice y las Guayanas (colonias inglesas, francesas, holandesas y danesas).
38% fue vendido en Brasil.
17% se destinó a las posesiones españolas en el Caribe y los virreinatos continentales.
5% fue adquirido por los plantadores anglosajones de América del Norte.

No obstante, en 1825 uno de cada cuatro negros se encontraba en los EE.UU., un indicador de que el uso racional y el cuidado de la propiedad eran muy superiores entre los agro-empresarios norteamericanos, si bien no entre los anglo-sajones en general, pues las Antillas Menores eran en gran medida británicas.

Si observamos las cifras actuales, entenderemos mejor los patrones de afro-sostenibilidad demográfica en su amplísima divergencia regional. Obviamente, el mestizaje impone contar también como afrodescendientes a mulatos y zambos.

Región
Importación
(s. XVI-XIX)
Activos (s. XXI)
Correlación
Caribe No Hispano
4.280.000
14.508.163
  3,4
Brasil
4.066.000
53.805.693
13,2
Hispano-América
1.819.000
27.802.319
15,3
USA & Canadá
   535.000
42.883.064
80,2

Con espanto podemos constatar que por cada negro sembrado en el Caribe no español durante el periodo colonial, hoy día sólo se cosechan 3.

En los territorios portugueses y españoles, en cambio, tenemos que cada africano esclavizado ha dado lugar a 13 y 15 individuos respectivamente. Es necesario mencionar aquí el doping demográfico ibérico: ese espeso mestizaje proveniente de la connotada promiscuidad que causa tradicionalmente el catolicismo.

Finalmente, y a pesar de haber empezado la importación mucho más tarde que el resto de las regiones, en la Norte-América británica cada negro introducido ha producido 80 en la actualidad. Acá, sin ninguna duda, estamos en presencia de la sostenibilidad negrera por excelencia.



Para tener una idea de cómo sería el número de afrodescendientes en el resto del hemisferio si los demás esclavistas hubieran sido tan diligentes como los norteamericanos, usaremos al Caribe no hispano, puesto que su bajo índice de mestizaje –si bien algo superior al norteamericano, gracias a los franceses– no ha favorecido sustancialmente la afro-rentabilidad demográfica como en Ibero-América.


Afro-inversión
Rentabilidad
Afro-activos
Caribe No Hispano
4.280.000
  3,4 (real)
  14.508.163


80,2 (USA)
343.256.200

Imaginemos 343 millones de negros habitando el micro cayerío antillano, Belice y la Guayanía, en lugar de 14,5 –o sea, casi 24 veces más que ahora
.

Ejemplo
Afro-activo real
Afro-activo 80x
País actual equivalente
Haití
9.233.935
218.844.269
Brasil
Jamaica
2.834.061
  67.167.256
Francia
Bahamas
   261.333
    6.193.600
Nicaragua
Barbados
   253.771
    6.014.377
Kirguistán
Dominica
     68.227
    1.616.989
Guinea-Bissau



¿Cómo sería entonces la música planetaria si, en lugar de 14 millones tocando calypso, mento, ska, soca, dub, reggae y dancehall, hubiera 343 millones de negros caribeños?

A la vista de estas estadísticas, los negros norteamericanos deberían darse en el pecho y rasgarse los calzones rodilleros de pura dicha.

2 dic. 2015

Momentos De La Historia # 1




Hay un momento de la historia en que el gran visir otomano Kara Mustafá Pachá se encuentra en los aposentos privados de la fortaleza de Belgrado en compañía de dos siervas serbias tras su desastrosa derrota tres meses atrás frente a las puertas de Viena a manos de los húsares alados del rey polaco Jan Sobieski. En eso aparece su esclavo Yousef, un negro eunuco, y le susurra que ha llegado un grupo de jenízaros enviados por el sultán. El visir sufre un golpe de anemia súbita, pero todavía no pierde la cabeza. Se le afloja nada más. Pálido consigue al menos levantar el resto de su imponente humanidad y ordena:

- Saca las dos perras y tráeme la alfombra de rezar.

Mas es inútil. Antes de la segunda sura entran los jenízaros y le muestran la corbata de seda negra: la condena a muerte imperial. El sultán se ha enterado de los dislates austriacos de Mustafá. Los principales son que en camino a Viena dejó la artillería pesada atascada en el fango de Bosnia y Croacia, y que luego durante el sitio de la ciudad denegó varias propuestas de proteger la única colina del valle del Danubio, desde donde finalmente lo sorprendieron los polacos por atrás. Tampoco se ha olvidado el fracaso del gran visir frente a rusos y cosacos en Ucrania con anterioridad.

Y Mustafá, con la misma tranquilidad con que ordenó ejecutar los 30 mil rehenes cristianos antes de retirarse de Viena, demanda:

- ¡Sea la voluntad de Alá! ¡Quitad la alfombra y amarrad bien la corbata!

Lo estrangulan entre dos jenízaros, albaneses como el visir, y llaman a un carnicero tártaro para desollar la cabeza y llevar la piel rellena de paja ante el sultán.

Y el abisinio Yousef, que nació cristiano y con bolas, se queda con la alfombra de rezar como único premio material por haber revelado los graves errores del gran visir en una carta secreta a Kara Ibrahim Pachá, el kaymakam o sustituto y luego sucesor de Mustafá.



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