17 jun. 2008

El Protector De Los Cerdos XVIII

Una isla y la otra

Con su generosa actitud los hispanos se ganaron la buena voluntad de los indios de Cozumel. Durante la primera velada, tras probar el vino cristiano, el cacique Chamaco se franqueó con Cortés. Le dijo que dos hombres pálidos y barbudos se encontraban prisioneros en Yucatán desde hacía varios años. Al caudillo se le iluminaron los ojos al entender la noticia. Pensó que esos españoles habrían aprendido la lengua maya en su largo cautiverio. Sin duda resultarían muy útiles, si conseguía incorporarlos a la expedición.

Cortés le pidió entonces a Chamaco que enviase un mensajero a los cautivos dando cuenta de su presencia en Cozumel. Pese a su amistad, el cacique se negó rotundamente. Alegó que los mayas yucatecos se comerían al recadero.

- Si os sacrifican a Ixchel o a Chaac, o hasta al apestoso Ah Puch, es un honor –afirmó tajante el jefe cozumeleño-. ¿Pero que os coman después? ¡No, ese ultraje se pasa de cacao oscuro!

- ¿Pero por qué esos yucatecos devoran a los forasteros? –quiso saber el contrariado Cortés.

- Pues... porque les da apetito... –contestó el cacique mirando asombrado al capitán español.

Más tarde se analizó el asunto entre Cortés y sus consejeros.

- Desembarquemos en Yucatán, y vayamos por esos cristianos –propuso don Pedro de Alvarado.

- ¡Y si los indios osan oponérsenos, por los santísimos cojones que lo pagarán caro! –bramó Portocarrero, colocando una de sus manotas en el hombro izquierdo de don Hernando.

- ¿Cual es vuestro juicio, padre? –preguntó el caudillo haciendo un ademán hacia fray Cabezuela.

- Excelencia, si esos indios se comen a los extraños, pues enviad el mensaje con algunos de ellos mismos –dijo el fraile.

- ¿Qué? ¿Cómo? -clamaron varias voces.

- Por supuesto, tendréis que atraparlos primero –añadió el franciscano–. Pero a fe mía que esa empresa es menos incómoda que penetrar a ciegas en Yucatán.

- Sabias son vuestras palabras, padre –sentenció el caudillo–. Mandaré un bergantín al Yucatán para capturar algunos indios.

Juan de Escalante fue el encargado de la misión. Regresó a los cuatro días con seis nativos yucatecos. Dos de ellos eran orgullosos guerreros, que se mostraron poco interesados en cooperar. Hubo que degollarlos con discreción, para evitar que los indios de Cozumel los sacrificasen cruelmente ante sus paganos dioses. Los cuatro restantes, en cambio, provenían de castas de artesanos. Se quedaron maravillados frente a los objetos y herramientas cristianos. Y de buena gana aceptaron servir de mensajeros a cambio de una tijera, una cuchara, un jarro de cobre y un cuchillo.

Sin embargo, la noche previa al regreso a Yucatán los cuatro correos se pelearon entre sí por los premios. Sólo sobrevivieron el que tenía la tijera y el que se quedó con el cuchillo. El de la tijera disponía ahora también de la cuchara. Y el del cuchillo se había apoderado del jarro. La forma en que se miraban las respectivas adquisiciones hizo que Cortés ordenara darle un jarro y un cuchillo al maya de la tijera y la cuchara, así como una tijera y una cuchara a su colega con el cuchillo y el jarro. El sagaz caudillo acababa de concebir uno de los preceptos fundamentales para la conquista de México: a los indios no importa cuan poco les deis, mientras sea parejo.

Los mensajeros fueron llevados de vuelta a su tierra por tres barcos a las órdenes de Juan de Escalante y Diego de Ordás. Desembarcaron a los indios, y esperaron una semana. Sin éxito. Decidieron entonces regresar a Santa Cruz.

- Excelencia, no me cabe duda de que ha sido traición, otra cosa no se puede esperar de estos indios –afirmó Ordás ante Cortés–. Se han ido a casa sin llevar el mensaje a los prisioneros cristianos.

- ¡La puta india que parió a esos desleales! –gritó Portocarrero.

- Yo no lo creo así –intervino el gentil Escalante–. Seguramente perecieron a manos de otros indios, que codiciaban nuestros obsequios.

- ¡La puta madre de esos indios ambiciosos! –rectificó don Alonso.

- Da igual, mañana partiremos a Yucatán –determinó el caudillo con enojo, luego su rostro se suavizó para añadir algo más-. Mas primero pasaremos por la otra ínsula.

Zarparon con rumbo a Isla Mujeres[31]. Aquella pequeña isla estaba dedicada a Ixchel, la diosa de la fertilidad, habían sabido los conquistadores poco antes por boca de Chamaco. El cacique relató, además, que las mozas de Yucatán peregrinaban hasta la isla para dar el paso ritual de niña a mujer. Cada día llegaban canoas con jóvenes mayas portando estatuillas de ofrenda. De manera que la labor de los viriles sacerdotes del Ahkin Cochel o Templo de la Desfloración era sumamente ardua. Pues la ceremonia exigía interrumpir el acto en su mejor momento para verter la savia litúrgica sobre el ombligo de las mozas en honor a Ixchel. Equivocarse era un afrenta a la diosa, y se castigaba con la emasculación y expulsión del sacerdote, y con el sacrificio de la jovencita.

Tan pérfidos ritos habían provocado la indignación de los cristianos. Al enterarse estuvieron más que dispuestos a navegar hasta allí para poner fin a los depravados desmanes.

- ¡Bauticemos a todas las jóvenes indias, salvemos sus almas del diabólico mal! –demandaba fray Cabezuela persignándose.

- Eso es, padre –respondía convencido Pedro de Alvarado–. Pasaremos por las armas a esos brujos depravados, y mojaremos a las castas mozas.

- ¡Con zumo cristiano! –lo apoyaba Gonzalo Sandoval.

- ¡Por mi conciencia, os digo, que es ese nuestro deber! –acabaría proclamando el caudillo para alegría de sus hombres.


Y ahí estaban, en Isla Mujeres. Por un lado yacían los cuerpos desmembrados de los insanos sacerdotes. Por el otro se erguían los vitales cristianos, con todos sus miembros, bautizando a las indias en nombre de nuestro señor.



[31] Isla situada al norte de Cozumel, frente a Cancún. Denominada así por el desafortunado Hernández de Córdoba en 1517 al descubrir en sus playas numerosas figuras de arcilla con formas femeninas.

20 comentarios:

  1. QUE BUENOS ESTAN LOS PEZONES DE LA INDIA, CARAJO!

    BUENO, A LO QUE IBA, GUICHO:

    Debieramos darle una mano a Los Miquis de Miami que uno de ellos, Miguel Fernandez, les cogio el blog a los demas (Naday Balbuerna y Rolando Napoles) por diferencias de opiniones. No esta bien y no los esta porque Fdez ha seguido posteando a nombre del blog y el blog fue abierot por Naday y Ernesto el de Penultimos Dias. Que Fdez de la cara o que se retire y les deje el blog a los otros dos que son los mas entusiastas y sanos.
    Sinceramente,
    Varela

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  2. Viendo los ojos suplicantes de la indiecita en esta foto comprendo que la labor humanitaria de la conversion al cristianismo tiene que haber sido uno de los pilares de la conquista. Como negarse a tan sagrada encomienda?

    Yendo a lo otro: La intriga del blog de los miquis está rara...
    Saludos,
    Al Godar

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  3. Interesante historia, habría que ver lo que opinaban las indias de todo esto...
    Un beso!

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  4. Joder! La escena subsecuente estarIa digna de un programa de CRUZ Y RAYA. Y todo en nombre de nuestro se�or Jesucristo, de la CivilizaciOn y de coronar... digo, de la CORONA.
    ;)

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  5. La historia se repite, chávez anda en lo mismo aupado por los Ahmadineyadines&Company.

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  6. Pepe,
    dejando a un lado a los pezones y al Miquicidio, ¿qué le pasó a tu tercer blog?

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  7. Al,
    se nota que tienes un corazón de oro...

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  8. Catikísima,
    las indias no eran muy feministas que digamos. En general estaban encantadas de ser poseídas por otros machos más poderosos. Las crónicas hispanas narran el asombro de los conquistadores ante la forma descarnada con que las totonacas, tlaxcaltecas y otomíes los procuraban y les hacían señas en pleno día para follar.

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  9. Asere,
    qué, le estás metiendo a la Coronilla? Lo de cruz y raya me cuadra.

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  10. Fray Eufrates,
    eso mismo, gracias a Dios y a la vírgen!

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  11. Isis,
    muchas gracias, a ver si me aplico un poco más.

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  12. MCZ,
    amigo, he leído tu comentario pa'lante y pa'trás, y, aunque te creo, no pillé el mensaje. Ayúdame.

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  13. Esto no tienen que ver con los pezones de la india ni de la La India.
    Estudiastes matemática según leí en desarraigos. Mañana comienza homenaje a Miguel Jiménez en Jaén
    http://www.ujaen.es/dep/matema/Ubeda/index.html

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  14. Profesor,
    gracias, me ha hecho Ud. reir.

    Sí, es cierto, tengo la licenciatura en la única disciplina exacta -aparte del Palo Monte Mayombe, por supuesto.

    Me parece muy merecido el homenaje a don Miguel, si bien mi único vínculo académico con el país de las alpargatas fue una ya lejana estancia de un semestre en el Instituto Tecnológico de Aragón, con sede en Zaragoza, bastante lejos de Massachusetts, y del otro Cambridge también.

    Saludos!

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  15. Sr. Güicho, le ayudo:
    En su denuncia Dávila señala que esa organización "se ha dado a la tarea de iniciar la conversión de los indígenas wayuu y guajiros al islamismo y a su adoctrinamiento sobre las prácticas menos religiosas de Hezbolá como organización armada para convertirlos en guerrilleros del Islam."
    Adolfo Tailhardat.

    P.D. soy amiga, no amigo.

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  16. MCZ,
    la conversión de los indios guajiros al islamismo sería casi un destino natural. Ha estado por allí? Supongo que sea venezolana, o me equivoco? Sabía que La Guajira es el lugar de América dónde es más probable que dar un palo signifique recibir otro de vuelta. Casi se podría sospechar que hay algo semita en el sentir guajiro.

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  17. Los Guajiros sí, son de temer, se guían por la ley Guajira: la del Talión. Ahora de allí al islamismo extremo pues se me hace largo el trecho, y chocante verlos con metralletas y bombas amarradas a los cuerpos de sus mujeres. Aunque se sabe que desde hace años algunos wayúus constituyen mafias de contrabando, robo, etc.

    No soy historiadora ni especialista en etnias, pero es una interesante premisa la que usted lanza, así que preguntaré al respecto.

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