13 dic. 2009

Smoking Covers

Nunca me atrajo fumar. De hecho, creo que sin la existencia del cannabis hasta hoy no le vería sentido. En casa mamá solamente fumaba cuando se ponía nerviosa. Muy nerviosa. Y era entonces que papá bebía. Algunos amigos del barrio, en cambio, fumaban desde los 9 o 10 años. Principalmente colillas que recogían del piso. Yo, por solidaridad, a veces le hurtaba un par de cigarros a mi tía, los cortaba en cuatro con una cuchilla de afeitar y distribuía los pedazos por el suelo en el edificio o en el colegio. No fueron esos mis únicos actos de generosidad. Una vez encontré un juego de barajas pornográficas en la mochila de un compañerito y las repartí por toda la escuela. Fue en esa época que el acné atacó por primera vez de forma masiva a los chicos de 5to y 6to grados. Pero me estoy saliendo del tema.

Hoy fumar es pecado y está prohibida su publicidad en casi todo el mundo civilizado. Personalmente creo que es demasiado tarde. El daño ya está hecho, el calentamiento global es irreversible. A menos que se prohiba el internet para meteorólogos, ecologistas y demagogos verdes. Antiguamente, sin embargo, el cigarrillo era uno de los mejores utensilios estéticos y/o creativos. Los artistas fumaban mucho más. Y bebían y se drogaban tanto como hoy, claro. ¿Habrá una relación entre la nicotina y la creatividad? No lo sé; pero, en cualquier caso, antes la música era mejor.

A lo que realmente iba: He aquí mi lista de carátulas humeantes.

N° 10: El cantor nordestino brasileño Raimundo Fagner publicó su LP Traduzir-se en 1981, cuando era más buen mozo.


N° 9: En 1968 el francés Armand Lugeaux, digo, Gilles Dreu era uno de los favoritos del maestro Paul Mauriat. No tanto por su voz como por los excelentes habanos que traía al estudio.


N° 8: En 1979 el semi-semita ruso Vladímir Vissotski era un camarada controvertido, un bardo fumador y un vividor extraordinario. ¿Quién sino él comía queso francés cada noche en Moscú o en Siberia? Su temprana muerte en plena Olimpiada de 1980 dejó vacíos los estadios, pese a la discreción del partido.


N° 7: Por fumar de forma descuidada, Dyango, el gitano de la balada (no confundir con el gitano del bolero), quemó dos cortinas, seis camisas y el lado derecho del saco que llevaba en aquella época (1965.) Era el único que tenía, pero el disco se vendió tan bien que pudo comprarse otro saco, dos camisas y seis cortinas. Otro descuido. De ahí que en el segundo disco salió vistiendo una hawaiana, hecha en realidad con una cortina.


N° 6: Vicioso, afrancesado y depresivo (excepto en las reuniones del PCE), pero con un extraordinario sentido para combinar armonías, Luis Eduardo Aute es hasta hoy, y sin la menor duda, el mejor cantautor filipino. (No confundir con Isabel Preysler, aunque supongo que Julio Iglesias también le habría hecho un tiempo a cambio de algunas canciones.) Ya en 1978 no tenía competencia en Manila.


N° 5: Johnny Hartman, un excelente intérprete de jazz que grabó con Coltrane en su mejor época, fumaba continuamente. Siempre llevaba un cigarrillo de reserva pegado al cabello. (Se lo estiraba con mucha grasa.) Este formidable disco salió en 1963.


N° 4: En 1962 Charles Aznavour, el genio caucásico de la chanson, fumaba en exceso. No obstante, por ser armenio nunca pudo usar en el escenario una gabardina con dos bolsillos llenos de puros como los georgianos. (¿O esos son los cherkesos... o los chechenos... o los kalmukos... o los osetios... o los tabasaranos... o los karachayos... o los abjasios... o los karajasios...?)


N° 3: El jamaicano Gregory Isaacs mostró sus grandes aspiraciones, y no menores espiraciones, en este disco de 1977. Agrupaba varios singles editados anteriormente de esa forma desordenada tan habitual en Kingston. Fue muy convincente.


N° 2: Ya en 1976 otro jamaicano defensor de la flora, Peter Tosh, había hecho un manifiesto musical a favor del humo y la yerba. El título del LP y del tema principal era más que elocuente: Legalize It. Su demanda sólo tuvo eco en Holanda. El cantante estaba convencido de que a finales del siglo XX sería algo normal aquella anhelada legalidad, mas no vivió para percatarse de su error. En 1987 entraron tres tipos armados en su casa de Kingston y le reclamaron que entregara "la pasta." El músico sacó tres bolsitas de mezcla aromática. Le dieron un tiro.


N° 1: El primer puesto no podría tenerlo otro que Bob Marley, quien le rindió honores al humo en su debut fuera de Jamaica en 1973. El LP Catch A Fire es una ficha gorda de la música popular, perfecta para abrir juego, y para soltarla Bob se puso un porro en la boca.

3 comentarios:

  1. Me puse el 1er cigarro en la boca a los 7 u 8 anos. A esa edad me daba muchisimo placer venderles cajas de cigarros a los choferes de la estrella de Guanabo en la propia terminal. No tenia profits, era solo el placer de un futuro empresario.
    Casi 50 anos despues sigo fumando, me daba tremendo placer. Hoy sigo vendiendo entre otras cosas cigarros pero con la diferencia de las profits. Canada es un calvario para los fumadores, no solo por las prohiciones de toda indole sino por el precio de un paquete de cigarrillos. 71% del precio de la caja de cigarros son taxes. Gran negocio para el gobierno. Claro el smoke favorito de los canadienses no es el cigarro sino la marihuana, la competencia es desleal, tengo dealers por todas partes, incluyendo a la First Nations que no vende cannabis pero si los productos de su industria cigarrera a precios imbatibles.

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  2. Gracias por compartir, Lázaro, y pensar que antiguamente los tabaqueros cubanos no subían de Tampa.

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  3. Entre fumar o dejar de fumar (y engordar, ya que el humo se sustituye luego por monchis) decidi por el primero. Nada, estimado Guicho, vanalidades de uno. Una pregunta, el 5to ejemplo... familia?

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