29 sept. 2010

Reflejo Infantil

No se pierdan la serie Raúl Campos Ruz donde El Guamá.

24 sept. 2010

¡Enhorabuena, Colombia! [Updated]

Se llamaba Víctor Julio Suárez Rojas, usaba el seudónimo de Jorge Briceño Suárez, y le decían Mono -que en Colombia significa rubio- por su tez blanca y Jojoy por un gusano gordo y venenoso de la selva. 


Anteayer el ejército colombiano se cargó al Mono Jojoy, ministro de asesinatos de las FARC. Fue un bonito ataque aereo combinado, con 30 aviones soltando bombas y 27 helicópteros ametrallando lo que sobró. Mejor que eso, sólo atraparlo vivo y empalarlo con su propio fusil. O, alternativamente, con la calavera de Manuel Marulanda.

El Mono Jojoy tenía un bunker en la selva con un perímetro de seguridad cubierto por 500 bandoleros. Y lo pillaron por los callos. Se mandó a hacer unas botas ortopédicas y se las trajeron con un GPS. Antes se las enviaban desde La Habana. Demoraban, eran caras y pésimas. Unas que pidió de Caracas tardaron más, y cuando llegaron resultó que eran cubanas. Entonces decidió comprarlas en Colombia.

El único santuario que les queda a los guerrilleros narcocomunistas colombianos es Venezuela. 

El camarada Chávez no ha dicho ni pío sobre este fiambre en cubeta.

22 sept. 2010

Sumidos En El Homonimato

Ayer escuchaba el último y reciente disco de la veterana banda de brit-pop The Charlatans, titulado Who We Touch.
Y recordé que la banda que comenzó el derrame sicodélico en San Francisco en la segunda mitad de los 60 se llamaba igualmente The Charlatans.
Ese eco nominativo entre la costa oeste americana e Inglaterra ocurría a menudo. Los prominentes angelinos The Byrds vendieron millones de discos y fueron los mayores responsables de la expansión del folk-rock, más que Bob Dylan o Simon & Garfunkel. Cuando se les acabó la inspiración folk, co-inventaron el country-rock junto con Flying Burrito Bros. y Buffalo Springfield.
Por la misma época en Londres tocaban The Birds, que es recordada por ser la primera banda de Ron Wood, antes de Faces y Rolling Stones. Pero lo cierto es que en 1964 entre los combos británicos con base de R&B apenas había 4 mejores que The Birds. Por ejemplo, los casi homónimos The Yardbirds.
The Smoke alcanzaron gran notoriedad en el Swinging London de 1967 cuando sacaron una de las dos mejores odas al LSD: My Friend Jack, donde alucinan hasta el punto de cantar textualmente “Eating sugar cane in Cuba”, exacto lo que hacían en ese momento los sicodélicos cubanos internados en las UMAP.
En California también había unos The Smoke por aquel entonces, y con no menor apego por los estupefacientes.
Tan contemporáneos como sicodélicos respecto a los anteriores resulta otra banda californiana denominada Kaleidoscope. Sentían atracción por el folk-rock y practicaban diversas perversiones, como utilizar instrumentos turcos en sus grabaciones.
Al mismo tiempo en Londres sonaba otro grupo de rock sicodélico con influencia folk bajo el nombre de… Kaleidoscope, por supuesto.
Por si fuera poco, por aquella época en México había una oscura banda sicodélica llamada Kaleidoscope, si bien su estilo era más bien una (con)fusión de rock sicodélico, blues-rock, folk-rock y beat.
En 1966 surgió en Surrey, al sur de Londres, una banda de rock progresivo llamada Genesis. Todo el mundo conoce sus dos fases, con Peter Gabriel y  Phil Collins liderando respectivamente.
Lo que pocos saben es que ese mismo año se formó en Los Angeles una agrupación sicodélica llamada Genesis. Sólo editaron un álbum en 1967, pero no eran mucho peor que sus famosos competidores de Jefferson Airplane.
Si hasta aquí la distancia entre California y Gran Bretaña explica la coincidencia de nombres, no era ese el caso de The Scorpions, una banda beat de Manchester hacia 1963.
Pues en Londres ya había un combo beat con el nombre de The Scorpions, fundado 4 años antes que el grupo tocayo del norte, y con un estilo más penoso incluso.
En los años 70 aparecería en el mercado internacional la banda de kraut-rock Scorpions. Estos alemanes tendrían mucha mejor suerte que todos los alacranes ingleses juntos.
Cuando la segunda ola del tsunami grunge llega en 1991, con Nirvana surfeando sobre Nevermind en la cresta, nadie sabía que era la última indisciplina general en la música popular de los jóvenes blancos americanos antes de que la corrección política emasculase a las siguientes generaciones. En todo caso el sereno nombre de la neurótica banda adquirió carácter de definición global.
Sin embargo, desde 1967 había una agrupación de rock sicodélico en Londres llamada Nirvana con más de media docena de discos editados, incluyendo una ópera rock.
Algo similar ocurrió con la banda pop Hanson, el mejor trío de hermanos desde Bee Gees, cuando arrasó en las listas de 1997.
Ignoraban que más de dos décadas atrás había un grupo inglés de hard-rock llamado Hanson.
Ahora mismo una de las bandas pop más exitosas es The Killers, surgida en Las Vegas hace poco más de un lustro.
Los de Nevada probablemente no sepan que 40 años atrás en Uruguay tocaba una de las mejores bandas pop que ha dado el Cono Sur de América. Su nombre: The Killers.
La última coincidencia que se me ocurre tiene que ver con el grupo londinense Battle, generador de un interesante sonido indie.
Y luego están unos colegas de New York, con un estilo mucho más alternativo aunque apreciable: Battles.

19 sept. 2010

La Promesa de Mariela Castro

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Acá otras aventuras de Mariela.

16 sept. 2010

Tony Castro's Dream

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Acá otras aventuras de Tony.

15 sept. 2010

Malentendido

Mei Ling no entendió por qué el chico nuevo del barrio no le devolvió la sonrisa.

14 sept. 2010

El Joven Elián

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Once Upon A Time In Birán

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10 sept. 2010

El Chivato Rodney




La Metida

Antes de La Movida hubo otro movimiento artístico emancipador en España. No tuvo nombre, pero estuvo ahí, como preámbulo imprescindible para el destape de las Alaskas y los Almodóvares. Comenzó de forma indefinida aún en vida del Caudillo -si bien el aliento al gallego ya apenas le alcanzaba para liquidar algunos vascos-, y tomó forma concreta hacia 1973. No se sustentaba en el retozo alborozado de los renacuajos como La Movida, sino en las recias ganas de follar de los sapos. Por eso, de haber sido definido, pudo haberse llamado La Metida. En efecto, el tema único era el sexo. Luego sus gemidos acabaron ahogados entre los chillidos de La Movida.

Los exponentes clásicos de La Metida se caracterizaban por una grata presencia y una buena higiene. Aunque hubiera querido, un tipo como Luis Eduardo Aute no habría podido incorporarse al movimiento. Por ejemplo, cuando en 1977 Aute se presentó en un festival alicantino tras Camilo Sesto y precediendo a Angela Carrasco, al filipino se le ocurrió interpretar nada más y nada menos que Dentro, una canción dedicada al onanismo. Salió al escenario vistiendo una camisa blanca que parecía recién extraída de una botella y no entendió los chiflidos, pues a él le sonaba muy erótico aquello de “…me vierto sin ti y nace un muerto…”

Aquí vienen 5 esenciales de La Metida:


# 5 Miguel Angel
Originalmente este vasco cantaba pop y se hacía llamar Koldo. Y un buen día le ofrecieron grabar con Manuel Alejandro, pero con la sana condición de que cambiase de nombre.


# 4 Manolo Otero
El madrileño era actor de… fotonovelas. Pues sí, en aquella época había una categoría inferior a galán de telenovela. Eran otros tiempos, claro, hasta se vendían más cancioneros que discos. La voz de Manolo tenía un efecto particular: podía humedecer a buena parte del auditorio femenino. Fue el que más gozó con La Metida. Antes de que acabase se mudó a Brasil, eso lo dice todo.


# 3 Camilo Sesto
El cantante y compositor valenciano, con una enorme proyección internacional, fue una estrella del Musical y un ícono sexual. Definitivamente, resulta la figura más importante de La Metida. Sin embargo, todas sus admiradoras ignoraban que para meterla el arisco Camilo necesitaba condiciones muy especiales: una cholita en cuatro.


# 2 Miguel Gallardo
Miguel, un andaluz de Barcelona, fue el principal rival de Camilo. También fue el prototipo estético para la generación de cantantes hispanoamericanos que procuraron los compositores ibéricos (Manuel Alejandro, Pérez Botija, Chema Purón, Herrero y Armenteros) como relevo de los bardos peninsulares cuando La Movida desplazó la energía musical española hacia el pop homosexual inglés.


# 1 Paco Revuelta
Paco salió de Huelva y tan sólo puso un adoquín en el camino de La Metida, mas fue uno dorado: Hueles a Noche de Amor. Fue una pena que estuviese obsesionado por emular a Patxi Andión.


9 sept. 2010

4 sept. 2010

Seudogringos

Ningún medio es tan propicio para la adopción de seudónimos como la música y, al parecer, a los hispanos les sientan muy bien los nombres anglosajones. Eso se notaba mucho antes de la aparición de los bachateros dominicanos y de la fauna del reggaetón.

Sin embargo, creo que con sus nombres reales algunos cantantes habrían conseguido una sutil dignidad. Nadie podría negar la elegancia de presentar a Los Hombres No Deben Llorar en la voz de Fidelino, en lugar de King Clave, o Libre, Solterito y Sin Nadie interpretado por Leopoldo, en lugar de Leo Dan. Curiosamente, lo único casi común entre los bardos con mote gringo es el origen humilde.

Esta es mi lista top ten anglo-nominativa de la canción hispana.

# 10 Barbara & Dick
Estos bonaerenses resultan la excepción de la regla: fueron niños patricios. El padre de Bárbara era un conocido escultor y periodista. El progenitor de Fernando era un diputado peronista. Barajaron varias opciones antes de decidirse. Los nombres descartados fueron Barbara & Cock, Barbara & Shaft, Barbara & Prick, así como Pussy & Nando.

# 9 Henry Salvat
Actor de telenovelas y cantante de baladas venezolano. En Caracas decían que Henry era la versión económica de El Puma. Exageraban, desde luego. Henry también logró traspasar las fronteras nacionales, llegando a ser conocido en el extranjero, específicamente en Cúcuta, Bucaramanga, Quito y Guayaquil. La verdadera diferencia consiste en que a Henry el compositor Manuel Alejandro nunca le entregó canciones.

# 8 Ana & Johnny
Dúo español que comenzó cantando literalmente En La Cuneta, y luego pasó con más éxito al brutal y atrevido Quisiera Ser Un Caballo. Son recordados por sus temas de corte erótico, algo que entonces se necesitaba en España, donde fornicar recién había dejado de ser ilegal.

# 7 King Clave
Era un pibe de Formosa en el norte argentino, casi que un paraguayo, y llegó a Buenos Aires a los 14 años. Tuvo que aprender al mismo tiempo tanto a solfear como a distinguir la merluza del bacalao, ya que tenía un laburo en una pescadería por la mañana y estudiaba música por la tarde. El sentido melódico guaraní hizo lo demás.

# 6 Ricky Martin
Del simpático boricua se ha dicho casi todo. Incluso lo que ya se veía desde que simulaba lo contrario. El único que no lo había visto era José Feliciano. No obstante, hablar de un síndrome gay Menudo es desmesurado. Robby Rosa también estaba en el grupo y es, cuando menos, bisexual.

# 5 Henry Nelson
Un tipo tan dinámico como adaptable. Oriundo del Quindío colombiano, primero se destacó cantando tangos en Buenos Aires. Parlaba el lunfardo como si hubiera crecido en La Boca. Luego se fue a Galicia y se puso a interpretar tangos en el galego más puro. Las gallegas enloquecían. Cuando Henry cantó en el Teatro Rosalía de Castro de La Coruña no fue la primera vez que se arrojaron bragas a un escenario ibérico, pero sí eran las más aromáticas hasta la fecha. Halagado, Henry regresó a la Argentina a recoger sus cosas para mudarse a España, y ahí tuvo un feo accidente de automóvil. Sobrevivió, pero entonces se volvió un tipo melancólico. Se quedó junto al Río de La Plata y empezó a componer y cantar baladas.


# 4 Buddy Richard
Arribó a la capital chilena como un campesino del interior llamado Ricardo Toro, pero con muchas ganas de hacer música. En Santiago de inmediato encontró trabajo en una lavandería. Siguió insistiendo, y por fin consiguió entrar en una emisora radial. Iba a recoger las cortinas para lavarlas, por eso no pudo cantar. Su suerte cambió cuando se percudió el telón del Teatro Astor. Al llegar a buscarlo todavía lo estaban desmontando y había un micrófono abierto. El resto es leyenda.


# 3 Danny Daniel
Natural de Gijón, este tío tiene una biografía como la de Julio Iglesias. Daniel quería jugar fútbol pero se lesionó y no pudo seguir. Claro, no fue en el Real Madrid como Julio, sino en un club de tercera división, pero lo que vale es la intención. Fue por esa época que a ambos les regalaron sendas guitarras y empezaron a tocar. Julio en el chalet y en la finca de su familia. Daniel en los portales y en los chiringuitos de la playa. Ambos tenían debilidad por las mujeres exóticas. Julio se enamoró de Isabel, una tierna y elegante filipina. A Daniel le ocurrió lo mismo con Donna, una afroamericana ya bastante madura. Por eso, cuando se conocieron, los dos cantantes enseguida se entendieron. Y Julio no dudó en tenderle la mano a Daniel: se lo llevó a su casa como empleado doméstico.


# 2 Leo Dan
Salió de lo más profundo de la empobrecida provincia de Santiago del Estero, donde el promedio administrativo de un gobernador peronista son apenas 50 años. La aldea natal de Leopoldo Dante se llama Atamisqui y es conocida por las bonitas colchas de colores que fabrican. Vienen con un hueco muy práctico en el medio, con lo cual no hay que destaparse para estar más cerca y, en caso de necesidad, metiendo la cabeza –la otra– sirven de poncho. Leo llegó a Buenos Aires y en su primera audición lo contrató CBS. Su primer disco sencillo Celia fue un best-seller. Nunca más ha vuelto a usar poncho.

# 1 Henry Stephen
Era un negrito que vendía limones con una carretilla por las calles de Maracaibo. El mismo se inventaba sus pregones. Por cuestión de rima comenzó a colocar otras frutas en sus versos, y eso lo obligó a buscarse una carreta porque los maracuchos venían a pedirle los mangos, las patillas, las chirimoyas y los tamarindos que pregonaba. Henry siguió ampliando su repertorio, y su negocio, con viandas y frituras. Ya tenía instalado un quiosco cuando un agente de RCA Records se apareció y le ofreció un contrato.
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