16 jun. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 35

Seguiremos fusilando...
Julio 31 de 1967
[…]
Nos replegamos con todo sigilo y sin dejar rastros, logrando así nuestra mejor operación de las últimas horas. Montamos el campamento a unos 5 kilómetros del anterior.

La asamblea de méritos y deméritos del mes duró esta vez toda la noche. Fue por culpa de los deméritos. Por cierto, no se pudieron apuntar de forma apropiada. El libro de actas se perdió en la fuga. Igual suerte corrieron la grabadora con los mensajes de La Habana, los prismáticos Zeiss, el segundo tomo de la Historia de la Revolución Rusa de Trosky, mi calabaza de mate favorita, la bombilla dorada que me regaló Tania, otra bombilla viejita medio tupida y de formidable sabor, y diversos medicamentos, entre otras cosas, en un total de 11 mochilas.

Recapitulé también los errores cometidos: mala ubicación del campamento, poca agilidad en la retirada, demasiada confianza en el campo de batalla –es un decir, puesto que era un río-, apuro innecesario al recoger los pertrechos, indecisión en el proceso de escape, descoordinación de las fuerzas operativas y abandono de la propiedad colectiva. Anuncié que habrá una sanción para todos, cuyo carácter se decidirá próximamente.

Al final dediqué unas palabras a los compañeros caídos. Propuse, para después del triunfo, la edificación de sendas escuelas con los nombres de estos combatientes valiosos e irreemplazables. Lo segundo es especialmente cierto, y ya sólo quedamos 22.

Por supuesto, la honestidad revolucionaria nos obliga aquí a un juicio más objetivo.

Raúl Quispaya fue uno de los primeros bolivianos en incorporarse a la guerrilla. Era muy reservado, un poco lento y bastante vago, características nada extraordinarias en la cultura andina. Ni en ninguna otra tampoco. Sin embargo, en la medida que se iba mezclando con los cubanos, Raúl cambió. Dejó de ser introvertido. Eso le costó la vida.

Por su parte, Ricardo se llamaba José María Martínez. En Cuba le decían Papi. Incluso los compañeros. Oriundo de un poblado cercano a Mayarí, Papi era tan indisciplinado como temerario, así como poco amigo del trabajo. Estuvo conmigo en el Ejército Rebelde desde el primer fracaso en el Segundo Frente. Más tarde me acompañó al Congo. Allí se puso Papiñangui, pero no engañaba a nadie con su pálida tez. Aunque lo consideraba el peor de los veteranos, lo traje porque se ofreció de voluntario. Lo echaremos de menos en los próximos combates.

Resumen del mes
[…]
La guerrilla muestra continuidad. Concretamente, continúa la separación de Joaquín, sigue el descuento de guerrilleros y persiste la falta de incorporaciones.

Los objetivos del mes se cumplieron de manera parcial. El mínimo propuesto de 3 combates se alcanzó, mas nos quedamos cortos de vacas, 3 de 4. Nulo resultó el reclutamiento.

Al ritmo más acelerado de este mes aún hay guerrilla para casi un año.

En contraste, los aspectos subjetivos son excelentes. La moral del ELN se fortalece día a día. Nuestro prestigio ya toma volumen continental. Argentina ha cerrado la frontera, y Perú se dispone a hacer lo mismo. Brasil y Chile se mantienen a la espectativa. Sólo Paraguay parece que no se ha enterado de nuestra existencia. Es bueno saberlo para el caso de un repliegue fuera de Bolivia. Temporalmente, desde luego. Claudicar no es una opción.

Los únicos flojos vivos son Camba y Chapaco.

El ejército tuvo unas 17 bajas entre muertos y heridos en julio. Reinciden en los mismos fallos y defectos. Es curioso que nos acosen tanto. Más daño hacen los créditos americanos, que el gobierno invierte en subsidios, arrebatándonos descontentos.

Las metas de agosto son: menos combates, más vacas, algún recluta. Y mis medicinas.

[…]

5 comentarios:

  1. La insensibilidad del personaje ante la pérdida de sus compañeros, y la manera de tratarlo todo, tan despreciativo, lo has captado como si lo hubieras conocido.

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  2. Si la cosa era de asambleas de meritos y desmeritos, se hubiese quedado en Cuba sin tanta sangre derramada por gusto. Claro, la sangre era lo que le atraia..

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  3. Bien que hayas sacado el plumaje de las actitudes verdaderas de Guevara hacia las razas. Siempre he pensado en la ironía que personas de todos los colores se pongan esas camisetas. Sin idea.

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  4. Güicho, estás como Carlos Gardel, cada día escribes mejor, aunque parezca imposible.
    Cada entrega supera a la otra, increíble.

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  5. La cabeza del che bullía en paranoias incontenibles, qué gran personaje para especular emociones, idilios, odios, espejismos...
    No obstante creo que siempre se lo magnificó más allá de lo que realmente fue: una creación dramática de Fidel Castro, la extensión de Máximo Gómez en la moderna epopeya, el símbolo prefabricado del internacionalismo proletario.
    Al quedarse sin su redactor, en el capítulo del Congo por poquito da el cierre, y finalmente en Bolivia quedó el epílogo.

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