4 ago. 2010

Gazelle Duracell


Durante los Juegos Olímpicos de Moscú en el verano de 1980, tras la carrera de 200 metros femeninos, subieron al podio (microfoto) la alemana oriental Bärbel Wöckel, la soviética Natalia Bochina y la jamaicana Merlene Ottey.

Hoy Bärbel padece de artritis, de un tipo de cirrosis y de dos géneros de nefritis, todo producto del abuso hormonal en el deporte socialista germano. A eso hay que añadir la parte sicológica: la irremediable incertidumbre orgánica de si lo crecido en aquellos años es un pene pequeño o un clítoris grande. Realmente parece muy duro. Me refiero al problema sicológico.

Por su parte, a Natalia le va mejor. Ha engordado un poquito, claro. Para entrar en su apartamento -o en cualquier otro local sin doble puerta imperial- tiene que ponerse de lado. Pero el alcoholismo lo tiene bajo control. Su vasito de vodka como tónico matutino, y el resto de la botella sólo después de cenar.

Ahora bien, la semana pasada, con 50 primaveras cumplidas, Merlene -que hace 8 años se naturalizó eslovena- participó en el Campeonato Europeo de Atletismo como parte del relevo 4x100 (foto.) Ninguna de sus oponentes y compañeras había nacido en 1980.

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