15 ago. 2010

Orbis et Universitas

Foto: Alma Mater, Columbia University


Durante la pasada semana se hizo público el Academic Ranking of World Universities de 2010 con las 500 mejores universidades del planeta. Ya es la octava edición de esta prestigiosa lista, pero la primera vez que le presto atención. Los críticos del ranking achacan a sus editores de la Universidad Jiao Tong de Shanghai el pecado de conceder más peso a la investigación y menos a la docencia. Puede ser, mas igual así el resultado es revelador.


Lo primero que salta a la vista es la preponderancia norteamericana. De las 500 mejores universidades más de un tercio son estadounidenses (154) y canadienses (23.) Estadounidenses son las 4 primeras: Harvard, Berkeley, Standford y MIT. Gringas son 8 de las 10 primeras y 17 de las 20 mejores. Sólo las británicas Cambridge (5ta) y Oxford (10ma), así como la Universidad de Tokio (20ma) logran colarse entre Yale, Princeton, Columbia y el resto de los sospechosos habituales.


Lo segundo que se percibe es la decadencia rusa. Aquel era un país que pretendía la hegemonía mundial y que, si bien en tecnología cojeaba de las dos piernas, en la teoría científica se tuteaba con occidente, superándolo en algunos campos fundamentales. Sin embargo, la emigración masiva de los académicos judíos en los últimos 15 años ha puesto en evidencia al ente sin mente ruso: apenas consiguen 2 puestos entre las top 500.


Más que eso tiene Sudáfrica, que gracias a sus 5 millones de trans-europeos aún dispone de 3 academias clasificadas. Eso representa la totalidad de Africa. El resto del continente se caracteriza por el bestialismo docente, entre otros. Por ejemplo, en la República Centroafricana hay una sola universidad, que alcanza el nivel de cualquier secundaria francesa, siempre y cuando la segunda se encuentre en los suburbios. Eso en cuanto a la preparación del estudiantado. Ya en cuestión de equipamiento la secundaria del banlieue francés lleva cierta ventaja sobre la universidad centroafricana, cuyos únicos microscopios están pintados en las paredes del laboratorio de biología.


El siguiente foco de ignorancia mundial es, naturalmente, Hispanoamérica. La calidad universitaria se reduce aquí a dos chilenas, una argentina y otra mexicana. ¿Qué sucedió? Pues que al bajo nivel escolar precolombino se le unió el oscurantismo ibérico. Brasil, gracias a su posterior inmigración italo-germano-japonesa, juega en otra liga: 6 colegios en el top 500. Aunque tampoco es demasiado para casi 200 millones de habitantes.


Por su parte, las naciones islámicas, con más de un quinto de la población mundial, poseen tan solo 4 universidades de calidad: la de Estambul, la de Teherán, y las dos reales saudíes: Rey Fahd y Rey Saud, donde el profesorado es importado en gran medida. Aquí vale apuntar que el minúsculo Israel -probablemente con la intención de humillar a sus vecinos- se ha montado 7 universidades de punta para sus 7 millones de habitantes.


Otra quinta parte de la humanidad la aportan los chinos, cuyo fabuloso y ancestral ingenio no produjo más por la no menos endémica debilidad teórica. La paciencia china se diferencia del resto de las paciencias en que es tan curiosa como laboriosa. Así, mientras el amerindio pacientemente mascaba coca y el africano observaba con paciencia las moscas tsé-tsé, el chino paciente experimentaba con carbón, azufre y nitrato de potasio, inventando la pólvora. La pujanza económica de la República Popular China se refleja en el creciente nivel de sus universidades: ya tienen 22 en el top 500. Sin embargo, para 1.300 millones de chinos eso es poco. Los cantoneses con más libertad son mucho más productivos también en la docencia: Taiwan (22 millones) tiene 7 top 500, Hong Kong (7 millones) dispone de 5 y Singapur (4,7 millones) posee 2. Si a esas se suman las 10 sudcoreanas y las 25 japonesas se nota la existencia de un sólido bloque de excelencia amarilla.


De la India no se puede decir lo mismo. Si bien tiene casi tantos habitantes como el otro gigante asiático, la India posee apenas 2 universidades de nivel. Sin embargo, numerosos estudiantes de origen hindú se encuentran entre los más sobresalientes en las mejores universidades del mundo. Esto implica una brutal y definitiva conclusión: las castas superiores no son las más inteligentes.


En Europa, el continente con la mayor tradición universitaria, sobresalen Alemania (39) y Gran Bretaña (38) en primer plano, más Francia (22) e Italia (22) en segundo. En conjunto los escandinavos llegan a 25. Los restantes países occidentales tienen lo suyo, incluso Portugal y Grecia. En el antiguo bloque socialista (sin Alemania Oriental) hay tan sólo 4 buenas universidades: dos polacas, una checa y una húngara. Lo cual no explica por qué hay menos búlgaras y rumanas prostitutas que checas, húngaras y polacas. En cambio, en las antiguas repúblicas soviéticas (sin Rusia) no hay ninguna universidad de calidad. Y eso lo aclara todo respecto a las ucranianas. Hay que mencionar que el sultán de Kazajistán ha hecho construir una imponente universidad en su nueva capital Astana, pero el problema es que hay pocos profesores y menos alumnos.


Por último, he podido comprobar que los centros universitarios con los que tuve que ver de una u otra manera están en el top 500: la Universidad Técnica de Dresde, la Universidad Técnica de Eindhoven, la Erasmus de Rotterdam, la Universidad de Jena, la Carolina de Praga y hasta la Universidad de Zaragoza. Todas menos una: la Universidad de La Habana. De la gran potencia universitaria del Caribe no ha quedado ni la menor erección docente.


Foto: Alma Mater, Universidad de La Habana

8 comentarios:

  1. Excelente!, Güicho.
    Yo había leído el ranking en cuestión, pero se te agradece este análisis en consecuencia, y la ilustración fidedigna!
    Saludos,

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  2. Cada dia te leo con mas placer. Felicidades.

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  3. Muy bueno y muy ameno. Te quedó muy bien.

    Pero esta frase: "Lo cual no explica por qué hay menos búlgaras y rumanas prostitutas que checas, húngaras y polacas." denota que hace mucho rato que no pasas por Madrid y en general por cualquier punto de España. Es todo lo contrario, Güicho.

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  4. Muchísimas gracias, Isis, Zoé & Turandot.

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  5. David,
    tienes razón con la estadística puteril española. Mi última visita a España fue en 2008, pero conozco el país ya dos décadas. Sin embargo, te garantizo que en Praga y Budapest hay muchas más prostitutas que en Sofía y Bucarest. En Varsovia no es ese el caso, hay que admitirlo.
    Saludos

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  6. Por este post y por tantos es que me desvelo por leerlo amigo!
    Gracias y como dice Isis, la ilustración fidedigna impera.
    Abrazos.

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  7. Muy ilustrativo este post, querido Güicho ¡Qué bueno saber que pudimos mejorar nuestra formación académica y vida profesional por el camino! Saludos.

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