28 dic 2011

Carnaval en Pyonyang

En medio del pánico desatado por la epidemia de cáncer que azota a la dirigencia de la izquierda occidental (Fidel Castro, Hugo Chávez, Lula da Silva, Dilma Rousseff, Fernando Lugo y Cristina Kirchner) desde el lejano oriente los camaradas coreanos nos brindaron un digno ejemplo de optimismo cuando, pese al feroz frío, festejaron el paso a peor vida de su supremo líder con un hermoso y frenético carnaval. 

He aquí algunas imágenes de la gran fiesta popular coreana. 

Las muchachas coreanas arrollaron al ritmo de las comparsas, mientras coreaban pegajosos y sugerentes estribillos como “...que se va Kim, que llega Kim, que se va Kim, que llega Kim…”

Entre tanto, los padres de las jóvenes se mostraban felices viendo a sus hijas gozando…

 Tampoco faltaron los esperados fuegos artificiales…

 Como siempre, la carroza del Buró Político resultó la mejor decorada…

 
Varios hilarantes payasos acompañaban la carroza…
  
E hicieron las delicias del público presente, que reía en largas carcajadas…

 Incluso los propios agentes del orden sufrían ataques de risa…

Finalmente la euforia no se pudo contener y la gente se lanzó a bailar en medio de la pista…

 Y hasta quienes no consiguieron entradas para el carnaval disfrutaron de lo lindo frente a los televisores colectivos…

17 dic 2011

Discordia

En medio del colosal bullicio de la fiesta Mlemba Mwazi sólo pensaba una cosa: "¡Caramba, qué insoportables son estas negras!"

1 dic 2011

El primer Chorizconde de España

Me entero por Zoé Valdés de que Zapatero quiere incorporarse a la nobleza tras su salida de la presidencia del gobierno. ¿Don Zapatero, un Grande de España...? Bueno, me temo que para tanto no le alcanza el mérito. No, ni duque, ni marqués, ni siquiera conde. ¿Y vizconde...? Acaso si se descubre que es un hijo bastardo de Juan Carlos. Entonces... ¿barón? Pues no, ni eso, para ennoblecer a este tío hay que crear un nuevo título: chorizconde.

Si el rey se anima a nombrarlo así, no creo que nadie se oponga.

30 nov 2011

El Bantustán de Birán


Las diversas voces de la oposición cubana no escatiman aliento en demandas y lamentos. Ya a puertas cerradas –o acaso entreabiertas– se conciben ciertos planes sobre las modalidades de la transición que se avecina hacia el final de ésta o de la próxima década. Sin embargo, brilla por su ausencia una estrategia apropiada sobre cómo proceder con la familia Castro, semilla y fertilizante de la desgracia nacional.

Unos, los más hebreos, esperan un final como el de las familias Hussein y Gadafi. Otros, los más griegos, presuponen un destierro general. Pero nada de eso es realista. Tales soluciones no son compatibles con ninguno de los patrimonios político-emocionales del ente antillano: la socialdemocracia, el catolicismo y el nacionalismo. En otras palabras: ya sea por igualitarismo, por piedad o por nacimiento, a los vástagos del clan Castro también les tocará del pastel. 

En mi sana opinión lo mejor será dejarlos en la isla. Más específicamente en un enclave intraterritorial. Vendría a ser algo así como un bantustán familiar. Y para eso el sitio idóneo es Birán, cantero natal de la desgracia nacional.


Entonces tendríamos al Bantustán Autonómico de Birán (BAB), totalmente independiente en cuestiones de orden interno. 

Las ventajas del BAB saltan a la vista:

- mucha tierra fértil, 

- abundante agua potable, gracias a la represa de Birán que marcaría la frontera norte del enclave, 

- acceso a la civilización por medio de la carretera de Birán, su límite sur, y

- suficiencia energética debido a la leña recolectable en la vecindad del Parque Nacional de La Mensura, que colinda al este.


Por supuesto, la familia podrá llevar consigo a su servidumbre y demás afiliados incondicionales. Ahora bien, pese a la completa autonomía del bantustán familiar en Birán, en una sola cosa sí se inmiscuirá la república cubana: bajo ninguna circunstancia se admitirá la posesión de negros. (Y esto nos puede fastidiar el nombre, tal vez sería más exacto Celtistán.) Pero en fin, lo importante es que esta vez la familia Castro y sus capataces tendrán que sudar en Birán. Así sea cazándose los unos a los otros.

23 nov 2011

Herencia

 Mariela Castro

Hay algunos que dicen que Mariela es más bonita que su madre. Argumentan que ella tiene los pómulos menos prominentes que Vilma.

Vilma Espín

Y es cierto que la difunta primera dama del castrismo lucía sendos cojines de sebo maxilofacial, algo nada raro en la colonia francesa de Santiago de Cuba. Sin embargo, tal vez la verdad sea sólo que Mariela se maquilla mejor. Aunque, desde luego, Mariela tampoco oculta los mofletes tan bien como lo hacía su abuela Margarita.


Margarita Guillois

22 nov 2011

Calibres Guevarianos

Guamá nos revela esta tierna imagen de los dos Homos Guevaras de la Revolución Cubana, el primero homofóbico y el segundo homosexual:

Pues sí, para Ernesto Guevara bastó un fusil en Bolivia:

Pero con Alfredo Guevara habrá que aumentar el calibre:
 

20 nov 2011

Adolphe Hitlére

En 1910 Adolf Hitler fue amenazado por Bruno Schwanz en pleno dormitorio del asilo para desamparados en Viena. Bruno, que tenía antecedentes tanto por violento como por violador, era amigo de Reinhold Hanisch, a quien Adolf había denunciado por estafa previamente. El joven ignoró la amenaza, y esa noche Bruno abusó de él. Fue al día siguiente que Hitler decidió abandonar Viena y no regresar jamás.

Partió hacia occidente y sólo se detuvo cuando llegó a París. Al principio, como no disponía de medios para hospedarse, Adolf se quedaba a dormir en el Bois de Boulogne. Hasta que el gendarme Gaston Gourdin, de cruel reputación, lo descubrió un anochecer. El tenebroso Gaston exigió un peaje de 2 francos del pobre inmigrante austriaco. Y como éste no podía pagar, el gendarme abusó de él.

La tibia mañana otoñal descubrió a Adolf Hitler sobre el muro del Pont Neuf, dispuesto a arrojarse al Sena. El sol lo cegó y por eso no se lanzó. Allí se quedó un buen rato, aferrado a un farol. Sin embargo, al bajarse del dique Adolf tuvo el infortunio de destruir una acuarela de François Pinceau, malogrado pintor expresionista que vendía su obra en el puente. François reclamó una indemnización. Hitler no tenía un céntimo, por lo que Pinceau se lo llevó a su atelier de Montmartre en la Rue Douleur, numéro 7. Y abusó de él. Desde ese momento el endeble austriaco se convirtió en asistente del rudo pintor galo. Así fue como Adolf aprendió el francés.

Poco a poco también se ganó el derecho a pintar. Y ya en 1912 vendía sus propias pinturas junto a su mentor. Las firmaba como Adolphe Hitlére. Pronto sus lúgubres trazos obtuvieron el reconocimiento de la crítica menor. Eso le trajo, no obstante, la repentina envidia y el consecuente maltrato por parte de François. Debido a ello Hitlére solía aparecer en su puesto de ventas del Pont Neuf con los ojos hinchados por los golpes de Pinceau. Avergonzado, Adolphe se compró unas gafas de bajo aumento y las pintó de gris. 

Una tarde Georges Méliès pasó a recoger unos sobrecogedores bocetos que había ordenado para los efectos especiales su nuevo largometraje, Le Dévoreur De Fantômes. El cineasta quedó prendado de las gafas de Adolphe, y de inmediato encargó una docena. Resultaron ser un rotundo alivio frente a los potentes reflectores de los estudios de cine. De forma muy rápida se corrió la voz, y prácticamente cada sujeto que trabajaba con los hermanos Pathé, monopolistas del cine francés, quería tener unas gafas de Adolphe Hitlére. 

El austriaco tuvo que abandonar la pintura y montar un taller. Experimentó pintando, ahumando y pegando papel de seda oscura. Finalmente contrató a un maestro vidriero. El diseño permaneció en manos de Adolphe. La solvencia económica invirtió los papeles en casa. François Pinceau empezó a usar gafas de sol. De Adolphe Hitlére, por supuesto.

Fue por entonces que el fallido atentado de Sarajevo contuvo el aliento del público europeo. Gavrilo Princip no acertó al archiduque; pero no por ser bizco, como se dijo primero, sino porque lo dejó ciego un aciago rayo de sol. En los meses siguientes París se llenó de terroristas serbo-bosnios, nacionalistas polacos y autonomistas checos que huían del revanchismo represivo austro-húngaro. Merodeaban sin rumbo por las orillas del Sena, se pasaban horas frente a un cuarto de litro de Beaujolais en los cafés, y conspiraban noches enteras en las buhardillas del distrito VIII; pero sus últimos francos se los gastaban en gafas Adolphe Hitlére. Era evidente que la próxima vez a Franz Ferdinand no lo salvaría el sol. En cambio, sí lo salvó la reforma del imperio tras la muerte de su tío el emperador Franz Joseph en 1916. Los subversivos eslavos regresaron a casa portando gafas Adolphe Hitlére, cuya popularidad se expandió vertiginosamente hacia el este. 

François Pinceau se quedó solo, sumergido en el alcoholismo, y Adolphe Hitlére, que en 1917 era el empresario joven más rico de Francia, firmó un acuerdo con Carl Zeiss para producir gafas de sol con graduación optométrica. 

En 1918 Adolphe llegó a Los Angeles dispuesto a conquistar América en un Blitzkrieg comercial. Con un generoso cheque convenció al prometedor galán Rudoph Valentino de usar gafas Adolphe Hitlére en su próxima película, The Delicious Little Devil. Empero, el productor Carl Laemmle, fundador de Universal Pictures, lo prohibió de manera tajante. Por esta razón Hitlére mantuvo una fea disputa en alemán con Laemmle, que para más afrenta lo expulsó de su oficina con exaltadas frases en yídish. Al menos esa fue la interpretación de Adolphe, aunque en realidad se trataba de dialecto suevo. Fue precisamente este escándalo lo que impulsó la curiosidad del público americano y disparó las ventas de gafas Adolphe Hitlére. El empresario sólo se enteró un mes más tarde al desembarcar en Le Havre.

Al cumplir los 40 años Adolphe Hitlére era el principal productor de accesorios de moda del planeta. A todas vistas un encantador caballero, por más que –de saberse el vínculo– la larga serie de gigolós parisinos estrangulados podría inducir a pensar otra cosa: Georges Lévy, Anselme Dreyfus, Daniel Mandel, Lucien Bloch, Ariel Goldman, Laurent Veber, Henri Kahn, Claude Elmaleh, Efraím Kaminker, Yael Blowitz, Emile Citroën, etc.

El Misterio Sevillano

Las Elecciones Generales españolas de este domingo han evidenciado políticamente algo que sospechaban los sicólogos. Las dos provincias con más bajo índice de racionalidad (IRA) son Sevilla y Barcelona. 

Lo de Barcelona se explica con bastante claridad. Un exhaustivo análisis químico de las aguas albañales realizado en la ciudad condal en febrero del presente año encontró rastros de cocaína dos veces superiores a la media de los valores de New York entre 1987 y 2007. Y el efecto erosivo del alcaloide en las células amielínicas de la sustancia gris cerebral está ampliamente demostrado en las culturas andinas. Sin ir más lejos, en las Elecciones Presidenciales de Bolivia en 2009 ganó Evo Morales con 64,22% y en las Elecciones Generales de Perú en 2011 venció Ollanta Humala con 51,45%. En fin, lo de Barcelona era de esperar. 

Lo de Sevilla, en cambio, resulta un verdadero misterio. A menos que sea cierta la leyenda de que al sevillano le angustia currar.

18 nov 2011

Hínchala

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