8 oct. 2008

Gerencia A La Cubana


Me había preguntado varias veces cómo será la gestión empresarial en Cuba una vez desaparecido el Castrismo. Lo digo, más que nada, por la arraigada deshonestidad que se ha apoderado de la mentalidad popular cubana. Ahora mismo recuerdo a mi abuelo, que administraba una ferretería y era decente y honrado hasta la estupidez. Así no se podrá nunca más.

Mas la respuesta a mi curiosidad socio-económica está aquí en Miami. La he descubierto en una cadena comercial fundada por cubanos de la emigración primaria. Hoy día está probablemente en manos de un competidor de capital anglosajón, tras una maniobra intermediaria con un comprador fantoche cubanoamericano. En todo caso, los empleados no saben quién es el dueño actual. Pero la gerencia –por lo menos la baja y la mediana– sigue siendo cubana. Al igual que dos tercios del personal. Cubanos de verdad, no cubanoamericanos. Y es que siempre fue política de la empresa pagar poco. Así que, desde que empezó a crecer de veras hace más de una década, se nutre principalmente de gente calificada sin títulos americanos. Utiles explotables. O sea, cubanos del Castrismo.

La empresa me llamó la atención porque vi en un establecimiento como un empleado, que se iba a casa, antes de salir tenía que llamar al manager para que revisara su compra propia. Bolsa por bolsa y contra el recibo. Infelizmente no hubo un registro corporal, lo que sin duda hubiera hecho más atractivo el procedimiento. Para nosotros, los clientes presentes. Supe entonces que allí ese era el trámite rutinario.

Ante semejante aperitivo me propuse, pues, conocer el resto del menú. Nada mejor para ello que charlar con el personal femenino. Helo aquí, a grosso modo, salvando los detalles que el flirteo no me permitió retener.

Los empleados tienen prohibido usar abrigos oscuros. Las bolsas de las mujeres han de ser transparentes. Las casillas personales en el vestuario tienen que permanecer abiertas para inspecciones espontáneas de los agentes de seguridad, que son de cuatro a seis tipos y permanecen el resto del tiempo en un cuarto observando al personal en pantallas. Las imágenes provienen de cámaras distribuidas a razón de una cada dos metros cuadrados, según mi propio cálculo. Aclaro que soy un profesional de los números.

Hasta ahí estaba muy fea la cosa, pero luego me pareció un adefesio: cuando vi un bonito cartel recordando a los empleados que hay una línea telefónica especial para denunciar de forma anónima a cualquier colega que haya hecho algo incorrecto. Ese tema me permitió enterarme de que también se escuchan todas las llamadas telefónicas. En el argot corporativo lo denominan monitoreo. Suena mejor que espionaje -lo reconozco. Y su objetivo es impedir que se hable nada privado o insano durante el trabajo. Los celulares, naturalmente, están prohibidos. Incluso durante los diez minutos de almuerzo asignados al personal. 10 en arábigos o X en romanos –como más les guste.

Resumiendo, la preocupación de la gerencia por la salud moral de los empleados no escatima esfuerzos. Ni los menores, así que tampoco se les permite aceptar ni un café de un cliente amable. Y eso no fue una evasiva de aquella cubanita, porque luego nos vimos afuera.


14 comentarios:

  1. ...Y toda esa medicación, es para aguantar esa gerencia, supongo.
    Menos mal que afuera siguen teniendo vida propia ;-)

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  2. Encontraste la respuesta, seguro.
    Y una maravilla de artículo, no tiene desperdicio.

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  3. Increible, creia que esas cosas solo pasaban en paises como España.

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  4. Coño man..que venden el ese sitio?...Tanto maroma segurosa debe salir cara, no?...Es triste ver como los cubiches se aprovechan de los cubiches...

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  5. Catik,
    sí, al menos afuera son libres.
    Debí poner mejor una foto de supositorios. De esos que usan los veterinarios. Un día vi como le colocaban uno a una jirafa, y me pareció que sería mejor morir de fiebre.
    Beso

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  6. Muchas gracias, Isis, las respuestas cercanas son las más convincentes.

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  7. Farero,
    que no, tío, que los mismos genes conducen a los mismos vicios. No obstante, los hispanos no somos los peores. No querrías saber lo que es tener un patrón chino, por ejemplo.

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  8. Así mismo, Juan Carlos, la desconfianza extrema, además de insana, es irrentable. Y más en un discounter.

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  9. Es increíble, aún cuando se trate de fármacos, pero eso es en Miami, ¿no? Muy buen post.

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  10. Muy buen post. Wow! y uno se queja por aca arriba...

    Y que paso despues...? A la salida...?

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  11. Zoe,
    sí, en el corazón mismo del cubaneo exiliado. Y son iniciativas de la gerencia cubana, unos látigos nacidos y crecidos en la antilla cautiva. Como decía el capataz de La Vega: "si quiere ver a sus esclavos sufrir, ponga de caporal a otro negro."

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  12. Eufrates,
    en el peor de los casos hay que aprovechar lo bueno y tolerar lo demás.
    En cuanto a la interrogante, se impone cierta paciencia, juro que para contar sólo sé conjugar el pretérito... ;-)
    Saludos

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  13. Me imagino cual "cadena" es... cuando voy a una de sus tiendas, me parece estar visitando una Tienda Panamericana...

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  14. Grieguita,
    sí, yo sé que tú sabes.

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