9 ago. 2009

40 veranos y una foto

Foto: Una pared del Museo de los Beatles en Liverpool. Pinchar para ver los detalles.


El pasado sábado la foto beatlesca más ilustre cumplió 40 años. Fue tomada el 8 de agosto de 1969 en el cruce peatonal frente a los estudios Abbey Road -el laboratorio de la agrupación musical más importante en la historia de la música- para servir de carátula al LP homónimo que saldría al mercado a fines del siguiente mes. Sería el último album grabado por los Fab Four, ya que Let It Be, aunque salió después, se grabó en esencia primero.

Era un viernes poco antes del mediodía y el fotógrafo escocés Ian MacMillan realizó varias tomas mientras un custodio y dos tarugos del estudio bloqueaban el tránsito por 10 escasos minutos. Ninguna de las fotos quedó perfecta, mas ésta es sin dudas la mejor. Pese al yankee despistado en el fondo a la derecha, que no sabía quienes eran The Beatles ni que estaba siendo fotografiado en aquel momento. Lo cual luego no le impidió cobrar por salir en talk shows cuando el album pasaba casi tres meses en el Nro. 1 de las listas de ventas americanas. En las listas inglesas fueron 17 semanas en la punta, con una semana intermedia desplazado al Nro. 2 por el Let It Bleed de los Rolling Stones. También el VW estacionado a la izquierda tiene la erótica gracia de un orinal esmaltado sobre la mesita de noche. Hoy, por cierto, se encuentra en el museo de la Volkswagen en Wolfsburgo. Durante años su dueño se quejó de que le robaban la placa una y otra vez.

En la foto Paul aparece descalzo y marcando el paso con la pierna opuesta a sus colegas. Eso desató especulaciones sobre su muerte, entre otras diversas alucinaciones de la mitología beatlemaniaca.

La primera vez que fui a Londres no olvidé pasar por Abbey Road y hacerme una foto cruzando la cebra más famosa del mundo.Me hice otra foto frente al estudio, por supuesto. Logré incluso entrar y caminar casi diez metros por el pasillo central antes de que me preguntasen qué quería. Después me acompañaron hasta la puerta y me solicitaron cortésmente que devolviera el cenicero que tenía en el bolsillo de la chaqueta. ¡Son tan educados los ingleses!
Las otras obligaciones de turista novato en Londres las cumplí también. Bueno, todas menos dos. Sí, llegué a entrar en uno de los últimos clubes de Soho, pero me sacaron por no aceptar pagarle un trago a ninguna chica. Eran muy caras las bebidas y muy feas las parroquianas. Aquí también es justo reconocer que los porteros jamaicanos ya resultan menos educados. Ahora bien, lo que no me atreví a hacer fue sacudirle la nariz a alguno de los granaderos reales frente al palacio de Buckingham.

En todo caso, de haber estado este fin de semana en Londres, no me habría perdido celebrar los 40 veranos de la foto en Abbey Road, compartiendo la sana alegría de los freaks.


3 comentarios:

  1. Que lastima que tuvistes que devolver el cenicero... LOL! Tambien soy un fanatico de los Fab Four!

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  2. Me hubiera gustado también haber estado en Londres ese fin de semana.Era niña pero supe que por muchos años las canciones de Los Beatles estaban prohibidas escucharlas en Cuba, qué horror! Después unos hipócritas, hasta le hicieron una estatua a Lennon.

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  3. Me encantó tu foto frente al estudio. Saludos.

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