10 jul. 2013

México Gordote

En 2006 el mexicano Manuel Uribe entraba en el Guinness Book al romper el record mundial de obesidad con 592 kg. 


 “Eso no me llena, no me es suficiente, quiero otro tantito.” 
-Juan Gabriel, 1983


 México acaba de arrebatarle a los EE.UU. el primer lugar en el índice de obesidad entre las naciones no polinesias, según reporta el último estudio de la FAO. 

 Si en 1989 únicamente el 10% de los mexicanos eran súper obesos, hoy día son 32.8% los portadores de sebo en exceso. Incluyendo el sobrepeso o gordura estándar se alcanza el 70%. Los inventores de la obesidad crónica masiva, los estadounidenses, han quedado relegados al segundo lugar con 31.8%. Por cierto y más que les pese a los detractores del Chavismo, Venezuela comparte un honroso 4to lugar con un respetable 30.8%. Queda claro que el pueblo bolivariano come arepas a lo bestia, aunque luego se limpien con la mano. 

 Pero volvamos a los campeones… Bueno, es un decir, porque para hacer honor a la verdad los polinesios juegan en otra liga. Por ejemplo, los súper obesos en Samoa son el 95%, en Nauru son 71%, etc. Pero a lo que iba, México. La glotonería de los mexicanos resulta más violenta que los Zetas y el Cártel de Sinaloa. El año pasado 70.000 mexicanos murieron sólo de diabetes, mientras que en el mismo período de tiempo todos los cárteles narcotraficantes juntos asesinaron apenas 27.000 personas. 

 La izquierda académica mexicana e internacional encontró al culpable con su típica rapidez: la fast food norteamericana que ha sentado sus gruesos glúteos en la tierra de Pancho Villa y Emiliano Zapata. Es cierto que la afición de los mexicanos por la comida chatarra norteamericana no favorece la esbeltez y que McDonald’s, Burger King, KFC y los demás chiqueros gastronómicos gringos han abierto miles de filiales entre Yucatán y el Río Grande; pero comer tacos y tortillas tampoco ayuda a mantener la figura. De hecho, los mexicanos más pobres no pueden darse el lujo de gastar regularmente USD 3.50 en una comida rápida gringa, y son actualmente el sector más obeso de la sociedad. También se inculpa al amor local por la guachipupa. En promedio cada mexicano bebe 163 litros de gaseosas azucaradas al año. Eso es un poquito más –exactamente 45 litros más– que el norteamericano medio. 

 Sin embargo, toda esa polémica ha caído en el cesto de basura al retomarse el resultado de un estudio de medicina genómica, encargado por la Secretaría de Salud al Departamento de Biología Molecular de la UNAM, que demuestra que la población mexicana tiene genes que la predisponen a desarrollar obesidad, tal como sucede con los polinesios en mayor medida. El espectro genético mexicano promedio contiene 58% de europeo, 39% de amerindio y 3% de africano. Y son precisamente los genes indígenas, desarrollados en un entorno de austeridad que duró hasta comienzos del siglo XX, los que propician la acumulación de reservas adiposas para venideros tiempos difíciles, hoy nunca “llegaderos”. 

 Francamente no le veo solución, por mucho que los sicarios de los cárteles se esmeren con el ancestral remedio de aztecas, tlaxcaltecas y mayas: los sacrificios humanos.

2 comentarios:

  1. Creo que Juanga se referia a otra cosa...

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  2. Y entonces los gringos para volver a tener el récord de obesos en el mundo han hecho la amnistía, la de la inmigración, que hará americanos a 11 millones de mexicanos. Como saben estos gringos. Así se comprobaría otra ventaja aportada por la inmigración: volver a tener el récord mundial de obesidad. Después de todo, es un récord, no?

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