6 feb. 2008

Boate



Era el único lugar del pueblo donde alquilaban camas para pernoctar. De lo contrario podía rodar otras dos horas por aquellas carreteras horadadas hasta un parador de camioneros conocido por las peleas nocturnas, tanto entre los huéspedes como entre las chinches.

Comenzaba a oscurecer. Estaba cansado. Poco antes de alcanzar la aldea casi me duermo al volante. El paisaje desierto y monótono de Goiás es simplemente letárgico. Y más lloviendo.

A dos días de la moderna capital Goiania, este planeta parecía diferente.

El local, al final de la última calle, resultó ser una boate, o sea, un night-club a la brasileira. Estacioné lo más cerca que pude, mas era obvio que me enfangaría los zapatos antes de alcanzar la entrada. Con la puerta del jeep ya abierta dudé, pero realmente no tenía opciones, y tal vez conseguiría incluso bañarme.

Concentrado en evitar el lodo, sólo leí el cartel con la oferta especial a la segunda vista.

Escrito a mano con tosca letra rezaba: "A partir de 5 cervezas una mujer gratis."

El edificio no parecía hecho para cobijar mujeres, sino vacas. Así que supuse que las cervezas serían más bien caras, y las mujeres, más bien vacas.

Entré.

El piso era de cemento. Las paredes, de cal. En el centro había una vieja mesa de billar con un cubo de plástico encima. Aún goteaba del techo, aunque la lluvia había cesado hacía buen rato.

Tras la barra, de producción artesanal, se encontraba un gordo sin afeitar y con la camisa roja abierta sobre una camiseta verde. Nadie más.

- Oi -le dije para empatizar.

- Oi.

- Me han dicho que tienes cuartos para alquilar.

- Tengo, sí -confirmó con voz ronca.

- ¿A cuánto la noche?

- No, así no es, no.

- ¿Y cómo es?

- Sólo si llevas una mujer -explicó.- Las habitaciones son sólo con mujer.

Miré alrededor por si acaso no había percibido la presencia de alguna dama discreta. No, ni siquiera debajo del billar.

- Aquí no hay mujeres.

- Puedo llamar a una -ripostó el bartender.- ¿Quieres una?

- Yo quiero un cuarto, pero igual, ¿a cómo sale la cerveza?

- Diez.

- Me lo imaginaba.

- Entonces, ¿llamo a la moza?

- ¿Puedo escoger?

- Hoy sólo hay una -contestó incomprensivo.

- Vale.

- Mas el cuarto te cuesta extra.

- También lo suponía -confesé, y agregué- pero no te daré más de cuarenta.

- Son cincuenta.

- Está bien -bostecé.

Acababa la primera cerveza cuando arribó la damisela. Parecía una puta. Quiero decir, el vestuario parecía de tal, aunque fabricado en algún lugar del Paraguay. Me sonrió tímida. Esperaba que fuera la hermana desempleada del gordo. Pero no, era muy joven, menos de veinte, delgada, trigueña, de mediana estatura, y le faltaba un diente. No, tras otro vistazo lo supe mejor, únicamente tenía los dientes incisivos separados, y ni siquiera era fea.

(Continuará...)

12 comentarios:

  1. El edificio lúgubre eso si, pero el relato palpitante... no nos dejes a media hombre!!!

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  2. Güicho, eres un cómico, he leído los tres últimos y no sé con cual quedarme.
    Estás pasao.

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  3. Guicho pero esto esta como el corto aquel de la TV Cubana que el camionero le daba botella a una muchacha y resultaba que estaba muerta hace 10 annos.... Guicho...intrigoso!!!! suelta la historia ya....

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  4. Bombón,
    muchas gracias, y te aseguro que retardo sí, pero interrupción jamás!

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  5. Ivita,
    me alegra que te gusten!
    Saludos

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  6. Grieguita,
    ven acá, chica, ¿qué te he hecho, o qué no te he hecho, para que me sitúes junto al Home of the Round Table?

    ¡Y nada de necrofilia! No, la carne ha de palpitar, sudar, estremecerse y temblar.

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  7. Me quede medio confundido la chica “únicamente tenía los dientes incisivos, (separados por mas señas)” o “únicamente tenía los dientes incisivos separados”? :-)

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  8. Güicho, y la calidad de la mujer venía vinculada también con la calidad de la cerveza?

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  9. JC,
    fue apenas una falsa visión causada por la predisposición negativa...
    Saludos

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  10. Miquis,
    la cerveza era pésima, pero la fémina no.

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  11. Guichi... nada me has hecho... pero dado el caso... seguro que no te iba a coger odio... !!!!, todo lo que escribo tomalo con el mejor y mas beatifico de los sentidos...

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  12. Grieguita,
    ves, eso es lo que nos une a ti y a mí: el noble propósito y la buena intención.
    Saludos

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