2 ene. 2009

Fragmentos del diario infantil de Antonio Castro Soto del Valle 2

Foto: Tony pelotero

18 de agosto
El campamento para hijos de cuadros superiores es maravilloso. Mami me hizo prometer que diría a todos que mi nombre es Tony Fernández, y que mi papá es embajador en Tumbuctú. Hay niños de todas las edades, incluso bastante grandes. No sé por qué no dejaron venir a Alejandro. A él también le gusta jugar pelota. Precisamente hoy conocí a otro niño también llamado Alejandro, que juega bastante pasable. Enseguida nos entendimos. Me aseguró que éramos familia. Le pregunté si su papá trabajaba en Tumbuctú. Dijo que no, que según su mamá no éramos hermanos, sino primos. Hablamos un buen rato, y me contó muchas cosas que no sabía. Vi al compañero escolta mirando muy preocupado.

19 de agosto
Hoy Alejandro me presentó a su hermana, que está en el ala juvenil del campamento. Se llama Mariela y se quedó toda la tarde conmigo. Me preguntó mucho sobre mami, mis hermanos y también de papi. Es muy afectuosa, me dio muchos abrazos. Luego me pidió que la acompañara al baño para hacer pipi. Le vi su cosa. Tiene muchos pelos. Me preguntó si quería tocarla. Retrocedí instintivamente. Entonces se subió el blúmer, me abrazó y me dijo que cuando ella fuera mayor lucharía por mis derechos. Le pregunté que si yo tendría derecho a tocar uno con menos pelos. Me miró muy raro, y me contestó que me fuera a jugar con los otros niños de mi edad.

21 de agosto
Ayer por la mañana conocí a Dashiell. ¡Qué niña más pura! Creo que estoy enamorado. Y lo mejor es que ella también me ama. Le pedí una cita para después de la comida detrás del area de recreación, como me dijo mi primo que hiciera. Dashiell contestó que sí, pero me pidió cinco pesos. Mami me había dado sólo dos. Así que tuve que pedirle prestado a Alejandro. Me dijo que a él le habían dado cinco, pero que se los gastó un par de noches atrás. No obstante, me sugirió que le pidiera a Mariela, que siempre tiene, puesto que ya acompaña a su mamá cuando ésta sale de compras. Mariela me dio cien francos porque no tenía menos. Le pregunté a Dashiell si disponía de cambio. Por suerte sí tenía, y me devolvió cinco pesos. Comentó que se los ganó con otro chico. Le pregunté si jugando o apostando. Me miró raro, casi como Mariela. Sin embargo, esa tarde vino Reutilio, el escolta, y me comunicó que tenía que recoger mis cosas, y que nos íbamos de vuelta a la finca. Le rogué que me ayudara para quedarme aunque fuese un día más. Dijo que no podía ser. Desesperado, le confesé que tenía una cita esa noche. Respondió que ya papi lo sabía, y que tenía incluso una cinta filmada hacía dos noches detrás del area de recreación, donde aparecían mi flamante novia y ese primo Alejandro, con el que tan indisciplinadamente yo había hablado tanto. Lloré. No por Dashiell, sino por mami. Sabía que me mataría. Mas no fue así, no del todo. Mami me estaba esperando con un cinto en una mano y una pata de rana de papi en la otra. Lo único que conseguí decir fue que en la cara no. Me había propuesto no empezar a gritar antes de llegar a mi cuarto. Pero ya a mitad de la sala me vi obligado a incumplir mi propósito cuando la hebilla del cinto me alcanzó en la oreja. Mamá fue muy enérgica esta vez. No sé cuanto tiempo más me pegó después que perdí la consciencia. Hoy amanecí todo marcado y lleno de moretones. Pero eso no es lo peor, no, lo peor es que en todo el día papi no me ha dirigido la palabra.

[...]

21 comentarios:

  1. Compadre: qué risa. ¡Sigue escribiendo este diario! (Merece todo un blog aparte, algo en plan "Diario Infantil de Antonio Soto del Valle").

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  2. There you go! Second helping. Keep them coming.

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  3. LOL!!!!

    Impaciente, espero la proxima entrega.

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  4. Suculento. Uf, me duele la costilla de reirme.

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  5. Por favor, sigue el impulso y no pares. Yo creo que, realmente, la vida de este ridículo infeliz se merece un blog aparte. Le has dado en la costura misma a su perfil sicológico y al tipo de sucesos que deben haber plagado su vida. ¡Espero la próxima!

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  6. Güicho y compañía, bromas aparte, que a todos nos gusta reírnos, ¿no se han puesto a pensar que esto está un poco cruel? Güicho,perdóname la censura, pero me parece choteo del malo, y yo tengo mis reservas contra el choteo, y sobre todo no me gusta la crueldad.

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  7. No puedo más de la risa.
    Güicho, eres un escritorazo, con o sin humor.

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  8. Sí, Ivis, es censura, y si no te gusta el choteo o consideras esto cruel, NO LEAS ESTAS VIÑETAS o escribe la segunda parte de la Indagación al Choteo, una de cuyas (quizás pocas) virtudes es precisamente burlarse de hechos y personajes injustos para quitarles así parte de su poder de hacer dano. Nadie se está burlando de un niño cabezón, sino de un adulto inútil que ha demostrado ser poco brillante y ejemplo de una sociedad injusta y cruel. Por el contrario, yo creo que si Antoñito leyera estas crónicas puede que sufra una especie de epifanía y se dé cuenta de por qué su vida y la de los que viven en su círculo social es, realmente, tan miserable.

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  9. Quizás no debí meterme donde no me llamaban, y por ello pido disculpas a Güicho, que es mi socio. Es cierto que el lujo con que viven ciertos personajillos en Cuba es indignante, pero eso en mi opinión no es razón suficiente para faltarles el respeto. Yo personalmente no conozco a ese señor, he leído que es médico y que goza de una situacion privilegiada, pero no lo conozco, lo que sí conozco es el respeto por las personas. Güicho, una vez más, perdona mi intromisión, no es nada personal, pero me parece que debía decírtelo, hay mejores maneras de hacer humor, y una persona con tu talento podría hacer algo más creativo.

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  10. Ivis, choteo fue el que hicieron en Mallorca cuando tú computadora no funcionó a la hora de poner las fotos de Herman Puig, en el momento de mi conferencia, espero que lo recuerdes.

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  11. Peor ha sido el choteo que ha durado cincuenta años de esa dictadura contra nuestros hijos y nuestros padres, ¡que se rejodan! Y me encantan estas viñetas para cagarme de la risa cada vez que entro en este sitio divino donde Güicho expresa su derecho a la libertad de expresión.

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  12. Ivita,
    te prometo que no pondré nada similar sobre la infancia del Dalai Lama. Si bien un galope en yak por el Himalaya con un chino atrás no deja de ser tentador.

    Ahora bien, este diario trata apenas de miembros –algunos cortos y otros tardíos, o ambos– de la familia que usurpó y destruyó nuestro país, y que aún lo mantiene secuestrado. O sea, que tampoco es nada personal. Si se van pa’l carajo o pa’ Galicia, podría hasta quererlos un poco. Un poco menos muertos. A los que son menores de 50. Como ves, tengo ciertos instintos ligeramente contrarrevolucionarios. Aunque en el fondo, desde luego, soy bastante anticomunista.

    Pero, además, y para descrédito de mi ingenio, todo lo expuesto por aquí se basa en hechos reales.

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  13. Si este tipo de cosas del Guicho es una falta de respeto, ¿qué va a pasar con la sátira y todo el buen humor a costa de quienes se lo merecen? Vaya, que siempre se quiere atajar lo que fluye libre. No es para tanto, creo. A quemar mordazas, señores.

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  14. Cuero con ellos, que estos son hijos de gato y han demostrado que cazan ratones...
    Saludetes bud!

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  15. Señores, no se asombren. Esta señora Ivis que pide “respeto” para esos hijoe’putas y que defiende su pura inocencia ideológica diciendo “yo personalmente no conozco a ese señor, he leído que es médico y que goza de una situacion privilegiada…”, es la misma que dispara cosas tan tiernas como estas, en una nota apropiadamente titulada “Sin perder la ternura”: “Hay una frase del Ché que me gusta mucho y es aquella que dice que ‘hay que aprender a endurecerse sin perder la ternura’. Creo que esta sencilla frase resume el gran reto de la edad adulta que es no ceder al pesimismo que nos cerca de a poco mientras experimentamos el desamparo de crecer y darnos cuenta de las leyes que rigen al mundo (de su crueldad, de su inamovilidad)”. El Che, maestro de ternura… ¡¡Le zumba la carabina!! Eso sí es una falta de respeto. Me imagino que Ivis tiene “El socialismo y el hombre en Cuba” encuadernado en piel al lado de la cama junto a la foto del Dalai Lama. Luego de su reciente visita a Cuba, mientras iba alegremente de concierto en concierto en La Habana, Ivis respiró aliviada al descubrir que “la situación, al parecer, ha vuelto a la normalidad, eso sí, no hay plátanos, pero eso pasará”, pues antes “sufría cuando me decían que en Cuba no había comida ni en los agromercados tras el paso de los huracanes”. Claro, admite “los que están carísimos son los precios, y no sólo en el agro sino en las tiendas de divisa, especialmente en un nuevo tipo de tiendas ... donde hay de todo para el hogar ... como en un Home Depot de USA ... pero a precios escandalosamente caros para un cubano”. No señora, los precios no son tan solo “escandalosamente caros”; escandalosamente caros pudieran ser en Estados Unidos — en Cuba son ILEGALES, INMORALES, INHUMANOS, porque sólo los pueden comprar los privilegiados que tienen dólares. Aprenda usted a respetar primero y después pida respeto para los canallas.

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  16. Güicho y aquí presentes: Perdónenme una vez más por esta intromisión, se me subió el comemierda ayer. Güicho, respeto tu libertad de expresión, y vaya si la respeto, como te respeto y te considero a tí, que eres un gran escritor.
    Zoé: Me parece que estás equivocada, yo presté (y fíjate que pongo presté) mi ordenador para tu conferencia con la mejor voluntad, pero el técnico no supo ponerlo. Si te lo quieres tomar a mal, es tu problema. Y si tenías dudas sobre mi buena voluntad, como parece, podrías haberme escrito un email y no hacerlo por aquí, lo cual me parece muy impropio.
    Ric: Me parece que has sufrido un ataque de histeria. No me quieras endilgar el cartelito de comunista, que no lo soy, en cambio tú si que eres un chanchullero, como estás demostrando aquí.
    Perdona de nuevo, Güicho, por meterme donde no me llaman y por usar tu espacio para estos bretes.

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  17. Ivis, ¿tu papá no trabaja en el consulado cubano de Mallorca? Eso fue lo que me dijo el señor que preparó la conferencia. ¿De qué técnico me hablas, Ivis? Ah, y dejo mi comentario donde yo quiera, es mi decisión.

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  18. Zoe, en realidad es un espía de la seguridad del estado que estaba oculto hasta que tú viniste a descubrirlo, qué cosa más grande. Lo que acabas de hacer.

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