2 feb. 2009

Eduardo Davidson y su Pachanga


Por estos días en La Habana de 1959 estaba de moda… Sí, comer mierda con Bolechurre y sus barbudos secuaces, pero no voy a referirme a eso, sino a una pieza musical extraordinaria: La Pachanga. Ella inspiró a Che Guevara, ese anticristo de la rumba, a decir: "¡Esta será una revolución con pachanga!" Tal poder de atracción tenía entonces esa melodía.

Era una innovadora fusión que derivó en todo un género rítmico entre los antillanos de New York a comienzo de los años 60. Hoy bastante olvidada -únicamente viva en el Jerusalem de la Salsa: Santiago de Cali, Colombia-, la pachanga fue en su día un género tan prolífico como prestigioso. Hasta el punto de que el propio Johnny Pacheco en algunos momentos de embriaguez ha llegado a autoatribuirse la paternidad. No es correcto, el Máximo Gómez de la música tiene otros, pero no ese derecho. No obstante, tampoco es para guardarle rencor, como p.ej. al fucking gringo Pete Seeger, quien, aparte de ser un socialistoide, quiso mafiarse a la mismísima Guantanamera.

El mérito pachanguero corresponde únicamente al escritor, compositor, bailarín, coreógrafo y cantante cubano Eduardo Davidson.

Bautizado en Baracoa en 1929 bajo el cristiano –que no judío– nombre de Claudio Cuza, Davidson se fue para La Habana antes de cumplir los 20 años. Allá en su Oriente natal un sensible jovencito que escribía novelitas de amor y cantaba y bailaba musiquitas pegajosas era cadidato al poco codiciado título de maricón. En La Habana también, pero con más oportunidades. O sea, que en la capital Eduardito no fue menos exquisito, sino más exitoso. La Habana de entonces era para todos los cubanos, y acogía con provecho lo mismo a un Felix B. Caignet que a un Guillermo Cabrera Infante. Si bien con Fidel H.(P.) Castro la utilidad se minimizó completamente, hasta invertirse en forma exponencial.

Hacia 1957 Eduardo Davidson era compositor de nómina en la disquera Panart. Algunos de los títulos que compuso allí fueron los cha cha chas: Yo siempre arriba, Sobando el son y Azúcar salá, o la pieza afro Elegguá Inkó.

Al mismo tiempo Davidson escribía los libretos para dos telenovelas que salieron al aire con muy buena acogida: Ayúdame Dios mío y El batey de las pasiones.

Con el tema Sabor de Cuba comenzó a componer para la Orquesta Sublime, uno de los potros mayores del establo Panart. Fue para esta agrupación, dirigida por el flautista Melquíades Fundora (sin parentesco con el senador Melquíades Martínez), que Eduardo compuso La Pachanga.

La Sublime era habitual en los Jardines de La Tropical, la meca del baile criollo por entonces, y allí se estrenó. Miguelito Cuní, otro habitual del local, presenció los ensayos y dio la primera valoración crítica del nuevo tema.

- ¡Cojone, utedes ‘tan locos! -dijo Miguelito.

Y se equivocó por muy poco el gran sonero, porque los que se volvieron locos fueron los bailadores esa noche con La Pachanga. Aquello era un cha cha cha con un injerto de son montuno, regado con merengue y con un toque de mambo por arribita. Realmente una locura.

El impacto de La Pachanga en la audiencia de La Tropical fue tan grande que al mediodía siguiente La Sublime la interpretó en la TV nacional con unos pasillos bailables, coreografía del mismo autor. Esa tarde fueron a tocar en el Salón Mamoncillo, y resultó que el arrebatado público ya se sabía la letra y los pasillos de Davidson. En fin, fue una bomba que inmediatamente arrasó en los salones de baile y la radio. La Orquesta Aragón y el flautista pinareño José Fajardo pronto llevaron La Pachanga a New York. La Aragón regresó, pero Fajardo y La Pachanga se quedaron en una temprana deserción contrarrevolucionaria. No sería la última, como todos sabemos.

El efecto de la pachanga en la metrópolis americana lo resume este artículo publicado por el crítico José Torres Cindrón en 1961:

"La pachanga ha llegado a esta ciudad para quedarse y volver locos a millares de personas que se han sentido atraídos por el ardiente ritmo. Lo que comenzó como un baile de locos hace menos de dos años se ha extendido por todos los centros nocturnos de la ciudad para contagiar a los amantes de la música brava. Ya no se oye decir: "Vamos a rumbear", o "a mambear se ha dicho". Ahora todo el mundo sale a la pachanguera.

Se baila en la fiesta familiar de El Barrio y Long Island. El Bronx y Manhattan, como también en los clubes nocturnos de la ciudad donde el mas humilde hasta el mas elegante van a gozar la pachanga."


Por su parte, Eduardo Davidson sacó otras pachangas como Lola Catula y La viuda del muerto, y en 1961 le vendió el cajetín a la antilla castrista rumbo a New York. Obvio que el fugitivo no tenía esposa ni hijos a quienes castigar por su escape, de manera que los comunistas se desquitaron con La Pachanga, que fue prohibida inmediatamente. El Che no lo dijo, pero aquello ya era, a toda vista, una revolución sin pachanga. Y con esa prohibición, incluso oficialmente.

La trayectoria de Davidson en la gran manzana no dejó demasiados rastros. En 1962 tuvo cierto éxito cantando su nuevo ritmo llamado Bimbí, una especie de afro-samba. En la segunda mitad de la década a Eduardo le dio fuerte con el francés y los perritos caniches. Lo intentó con otro género denominado Le Frisson y escasa suerte.

Eduardo Davidson falleció olvidado en New York en 1994.





Ninguno de sus discos ha sido re-editado en CD. Estas muestras son del LP Le Chien (El Perro) 1968, el único que tengo.

Aquí van en mp3 a 320kbit/s.

16 comentarios:

  1. Yo me acuerdo del furor de la pachanga en la radio cuando era niño, pero cuando llegué a las fiestas ya había sido desplazada, probablemente como dices porque al irse Davidson se llevó la Pachanga.
    Por eso es que el Pello y el Mozambique subieron con tanta fuerza un poco después.
    No se si recuerdas que había un gorrito que le pusieron pachanga...
    Saludos,
    Al Godar

    ResponderEliminar
  2. Delicioso post, estimado Guicho. Recuerdo la palabra, de nino los adultos de la familia la utilizaban mucho como sinonimo de fiesta descontrolada, asi al menos lo captaba yo, pero nunca habia leido sobre la historia.

    Me encanto lo del Maximo Gomez de la musica! Al maestro Pacheco lo entreviste en el 2001. Me dio una excelente entrevista. Si la encuentro la publico en estos dias.

    ResponderEliminar
  3. Excelente, la primera la conocía, las otras no. Muy bueno, lo he disfrutado enormemente.

    ResponderEliminar
  4. Extraordinario rescate, Güicho.

    ResponderEliminar
  5. Al,
    la pachanga era como un sombrero de yarey sin alas, creo que se usaba en carnavales solamente. A la pachanga musical simplemente la prohibieron cuando Davidson no regresó de una visita a NY.

    ResponderEliminar
  6. Don Eufrates,
    tengo entendido que la pachanga se bailaba con un brinquito intermedio. Tuvo el mismo efecto que la Lambada 30 años después, pero sin ser un plagio.
    Sería muy interesante leer esa entrevista con el maestro dominicano.

    ResponderEliminar
  7. Camilo, Zoé & Isis,
    este individuo es uno de los tantos creadores que perdimos en plena progresión por culpa del castrismo. Muchos no levantaron cabeza fuera de su habitat emocional.

    ResponderEliminar
  8. Tuve la dicha de trabajar como camarógrafo y editor de dos Películas con Eduardo Davidson,en Nueva York,allá para los 1973-78. En realidad era tremendo vacilón, el trabajar con Eduardo. Me reía en cantidad,durante los rodajes. Lamento que falleció. No lo sabía. A veces me preguntaba, ¿Qué sería de él? Que pena. Era un gran talento. Q.E.P.D. Eduardo,... (AL Nieves).

    ResponderEliminar
  9. Tuve la dicha de trabajar como camarógrafo y editor de dos Películas con Eduardo Davidson,en Nueva York,allá para los 1973-78. En realidad era tremendo vacilón, el trabajar con Eduardo. Me reía en cantidad,durante los rodajes. Lamento que falleció. No lo sabía. A veces me preguntaba, ¿Qué sería de él? Que pena. Era un gran talento. Q.E.P.D. Eduardo,... (AL Nieves).

    ResponderEliminar
  10. Tuve el gran privilegio de trabajar con Eduardo Davidson,como camarógrafo y editor de dos películas,allá para los años 73-75. En realidad era tremendo talento. Siempre nos hacía reir constantemente durante los rodajes. Lamento que falleció. No lo sabía. Perdimos a la gran estrella de la Pachanga.

    ResponderEliminar
  11. Hola amigos, si quieren saber la verdadera historia de "LA PACHANGA",contada por la persona a quien Eduardo Davidson se la entregara para que la extrenara en Cuba ..en un acera de la habana se escribio "LA PACHANGA" en el año 1959 (de madrugada) y cuando el lechero pasaba.. EDUARDO DAVIDSON escribio la pachanga para ....RUBEN RIOS "MR PACHANGA"
    si quieren saber mas de "LA VERDADERA HISTORIA DE LA PACHANGA"/... Visita: www.myspace.com/rubenriosmrpachanga
    GRACIAS .EduarDesign

    ResponderEliminar
  12. Al Santiago lo referia como un genio brillante de la musica. Abiertamente, salió del closet en una epoca, en la cual había cero tolerancia para los gay. ¿Sería por eso quizas, que fué marginado de la cuba de Fidel?

    ResponderEliminar
  13. Por favor, no siga haciendo referencia acerca de esta cancion como perteneciente al 1959. No se cuando exactamente fue compuesta como canción, pero estoy completamente seguro que no fue hasta 1960 (a partir de Junio) que salió expuesta al público y se hizo popular. 1960.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A cual publico se refiere? En Cuba se estreno en 1959.

      Eliminar

Related Posts with Thumbnails