29 ene. 2009

Ex Tabú II

Previously in… Ex Tabú

Comenzando la segunda cerveza vimos pasar a Adita. Su rostro llevaba un rictus amargo.

- Ingestión total –supuso Matthias.

- Hasta la última gota –asentí.

Dejamos de reír antes de entrar al cuarto. Felo agonizaba. Tratamos de reanimarlo invitándolo a la discoteca de la escuela de pedagogía. Era hoy. Y mejor, sólo la de la escuela de enfermería. No reaccionó. Nos faltaba la tecnología para la terapia electroconvulsiva. Desistimos. Cambiándome de ropa le dije que la habitación era suya esa noche. Contestó que no se quedaría. Aún había un tren en poco más de una hora. Llegaría a casa al amanecer.

- Te acompañaré a la estación –anuncié-. Total, las pedagogas siempre llegan tarde.

Matthias se despidió diciendo que nos veríamos luego en el club. Acabamos las cervezas. Y bajamos hasta la estación. No pregunté nada. Había poco que decir. Y pensé que, además, el desconsuelo es verbalmente contagioso. Era un buen amigo. Uno que me regaló Tres Tristes Tigres antes de que finalizara la década de los ochenta. Esperé hasta que el tren salió.

Ya había fila cuando llegué frente al club de la escuela de pedagogía. No reconocí a nadie. Y también me di cuenta de que estaba equivocado: el desconsuelo se contagia en silencio. Me fui andando sin rumbo definido. Pero no demoré en definir ese rumbo: me encaminé a la residencia. La noche refrescaba demasiado para una camisa de algodón.

No me ayudó el vacío del lobby. Era fin de semana, en definitiva. Iba por el pasillo cuando vi luz en el cristal mate de la puerta del cuarto de lavadoras. Me dispuse a abrir la puerta y decir alguna broma para animarme. ¿Qué? Ya se me ocurriría según a quién viera.

Era Adis.

Con su camiseta sin mangas. Y sus bermudas de jean amputado. Giró apenas la cabeza y los hombros hacia mí. Prácticamente seguía de espaldas. Fue por eso que entré. Hombro, espalda, grupa. Tampoco se dio la vuelta cuando cerré la puerta con llave. Ni cuando me aproximé lo intentó.

- Tú sabes lo que has hecho, ¿no? –inquirí en su oído abrazándola por atrás.

Los pezones ya estaban duros antes de agarrar sus pechos.

- Mongo puede venir… -gimió mientras yo chupaba su fino cuello urgando bajo la camiseta.

- Mongo es un vegetal… –susurré-. Y Felo… será millonario antes de los 30…

Le bajé las bermudas. Fue entonces que se viró. La subí en la lavadora. Ella abrió mi cremallera. La lavadora era una mala idea, según mis rodillas. Se la saqué y me aparté, pero la traje por el cuello y la boca. Arrojé al suelo la ropa seca que había en la mesa.

- Es de Mongo… -protestó.

- Mejor.

La puse en cuatro sobre la ropa en el piso. Así revelaba su mayor virtud. Me entusiasmé más todavía. Adis jadeaba. Y entre jadeo y jadeo había leves golpes de uñas. En la puerta.

- Adita… -llamó desde afuera una voz muy masculina y bastante insegura.

- Ay… es Mongo… -balbuceó ella.

- Grita ahora, coño –sugerí, y la ayudé introduciéndole todo el pulgar en el culo.

Gimió. Suficientemente alto. Casi se oyó el desaliento afuera. El pasillo quedó en silencio. Adis, no. Al menos por un buen rato.

Me la enjuagaba en la pila del vertedero cuando me preguntó:

- Y tú… ¿serás millonario alguna vez?

- Déjame pensarlo –dije sincero, secándomela con lo que parecía una ridícula corbata amarilla a rayas.

Me arreglé el cinto, y antes de salir respondí.

- No, no lo creo, yo no acumulo nada.

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 8

La barba, el pelo revuelto, la mirada soñadora, con o sin boina.

Abril 10 de 1967
[…]
El primer muerto de la guerrilla boliviana ha sido cubano: Jesús Suárez Gayol, el Rubio. Eso contrasta con los primeros 18 muertos del ejército boliviano. Eran todos bolivianos. Y morochos, por no decir indios. El Rubio estaba emboscado esperando y los desprevenidos soldados lo sorprendieron. La bala le dio en la cabeza. No pudimos hacer nada por él. Ni siquiera enterrarlo, porque el suelo aquí es muy duro y nadie quiso cavar.

Abril 11 de 1967
[…]
Tres emboscadas y tres victorias hasta ahora. El fogueo nos ha fortalecido considerablemente, aunque cada vez somos menos. La tendencia de los bolivianos a menospreciar a los cubanos ha disminuido después de mi discurso sobre el tema. Si bien ayer el Camba volvió a decir que no confiaba en los cubanos. Anoche lo golpearon nuevamente. Esta vez en la cara. Fue con una bota militar del botín de guerra y no se pudo determinar al culpable. Lo he dicho una y mil veces: sin unidad no es posible triunfar. Hay que fomentar la integración. Así que he decidido organizar la guerrilla en parejas binacionales para formar, comer, hacer guardia o dormir. Preferentemente boliviano con cubano. A mí me tocó con Tania.

Abril 12 de 1967
[…]
Llegó un largo mensaje de Fidel. ¿Por qué me informa del aumento de la producción cafetalera en la isla? ¿Qué tengo que ver yo con eso ahora? También explica la introducción experimental de un nuevo modelo de cocina de queroseno para sustituir las peligrosas cocinas de alcohol y petroleo que repartió el año pasado entre los núcleos familiares de cuatro o más personas con cocina de leña. Eso tampoco me interesa. De los refuerzos y el dinero no dice nada.

Abril 13 de 1967
[…]
La radio anuncia oficialmente el envío de asesores americanos a Bolivia. El primer Vietnam latinoamericano comienza hoy. Ahora sí que la victoria es inminente.

Abril 14 de 1967
[…]
El robo de 23 latas de leche condensada de la reserva es el golpe más duro que hemos recibido hasta ahora. Lo peor es que cualquiera pudo haber sido. Todos son sospechosos. Menos los europeos, o sea, el francés, Tania y yo.

Se redactó el Comunicado # 2 con precisas instrucciones para los soldados bolivianos en los combates: arrojar el arma a un lado, tirarse al suelo y ordenarle a sus oficiales que avancen ellos.

[…]

28 ene. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 7

Foto: Gaucho con ganado

Marzo 31 de 1967
[…]
Aún no logramos cambiar de posición ni abastecernos. Afortunadamente la carne de caballo nos garantiza comida por varios días. El ejército tampoco se ha movido de sus posiciones. Parece que esperan por los rangers. Tuma todavía me guarda rencor por la crítica de anteayer. Hoy Benigno asimiló mucho mejor mis críticas. Bajó la cabeza y dejó caer unas lágrimas. Por la noche critiqué a Loro y a Aniceto. Loro respondió mal, diciendo que la guerrilla está descompuesta. Lo amenacé con el paredón. Me contestó que le dejase esa faena al ejército boliviano. Me alteré. Aniceto no me apoyó. Más bien apoyó a Loro. Fui bastante claro, si vuelven a espiar a Tania mientras hace sus necesidades, no tendré contemplaciones de ninguna índole con ellos. Par de boliguayos. Eso no lo dije. Fue luego que Coco me contó que los dos se habían robado varias latas de leche condensada.

Abril 1 de 1967
[…]
El COME consiguió la vaca. Por fin. Mandaron a decir que tenemos que ir hasta allá para comer porque está muerta. De momento es difícil.

Abril 2 de 1967
[…]
No hemos podido salir todavía. Mañana será. La selección de vanguardias y rezagados se realizó sin percances. No hubo amenazas ni insultos, aunque Moro mostró decepción por no estar entre los mejores. Le expliqué por separado las debilidades que debe limar aún. Básicamente: quejarse menos de la comida y hacer menos chistes.

Abril 3 de 1967
[…]
Nos saciamos con la vaca. Todavía estaba buena. Los del COME ya venían comiendo, pero no hubo que racionar. El francés no cambió de idea con la carne.

Abril 4 de 1967
[…]
Ocupamos Gutiérrez sin una sola baja. Cierto que no habían soldados, pero regresarán mañana, según los habitantes. Por eso nos retiramos al atardecer. Nos llevamos las municiones y todo el laterío de comida que pudimos. El resto fue inutilizado. Antes de irnos comimos puerco y maíz. El Chino consiguió un buen precio basándose en la cantidad del pedido. No fue necesario confiscar nada esta vez.

[…]

Abril 6 de 1967
[…]
La emboscada de esta tarde fue más efectiva. Nunca habíamos capturado 12 reses de una vez fuera de Cuba. De hecho nunca habíamos capturado más de una. De los cuatro vaqueros uno solo se mostró receptivo. Le entregamos el comunicado para que lo divulgue. Nos quedamos con dos vacas únicamente, pues más animales podrían delatar nuestra posición. La comelata nocturna fue memorable.

Abril 7 de 1967
[…]
La vaca sobreviviente fue sacrificada y salada. Se está acabando la sal. Supimos que el ejército aún no ha vuelto a su cuartel de Gutiérrez. Los campesinos nos engañaron. Eso tendrá consecuencias tras la próxima liberación de la aldea.

Abril 8 de 1967
[…]
De las tres vacas con sus respectivos terneros que requisamos hoy, se nos escapó una. Y logró llevarse a su ternero. Sacrificamos a otra que colaboró en esa fuga. Y a su ternero también, para que no nos delatase llamando a su madre. Salamos la carne con el resto de la sal.

[…]

26 ene. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 6

Del pensamiento guevariano:
Si Fidel se tira otro y me apaga de nuevo el tabaco, me iré a fumármelo afuera.

Marzo 26 de 1967
[…]
La primera operación del COME no ha sido tan fructífera. No vieron ninguna vaca y sí muchos soldados. La decisión de ayer, nombrando a nuestra guerrilla Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, fue cuestionada por Coco, Pachungo y Chino. Los dos primeros se quejan del título de Ejército. Según Coco, porque se trata de un término asociado con la guerra y la agresión imperialista. Pachungo, en cambio, dice que, si somos un ejército, dónde están los tanques y los aviones. Agrega que a él le gustaría ser piloto de jet, o sino tanquista. Por su parte, el Chino peruano plantea que el ELN debe ser de toda América del Sur. Argumenta que, siendo sólo de Bolivia, él no conseguirá reclutar a nadie para su frente en Ayacucho. Me dio un fuerte dolor de cabeza cuando acabaron con sus exposiciones. Eso se sumó a la asfixia que tenía desde la mañana por culpa del asma. En eso entró Inti con la noticia de que no hallaron la vaca porque se toparon con el ejército. Ocasión que aprovechó Coco para decirme que viera como el ejército imperialista también nos impedía comer carne. Encima llegó Benigno, algo sofocado, a informar que Marcos estaba amenazando a Pocholo con una antorcha, diciendo que le quemaría los pies. Grité un poco alto. Cuando abrí los ojos únicamente quedaba Benigno. Le dije que Marcos tampoco podía permanecer con nosotros. Así que debía pasar a la retaguardia inmediatamente. Benigno sugirió que fuese yo quién se lo informara a Marcos. Respondí que lo haría en cuanto se me pasara el asma.

Marzo 27 de 1967
[…]
No paran las noticias radiales sobre nosotros. Dan todo lujo de detalles. Aunque mi nombre lo pronunciaron mal dos veces. Es evidente que los desertores y el necio de Salustio han hablado hasta por los codos. Sin embargo, el hecho de que el gobierno haya informado a la prensa indica que nos temen. Es un error por parte de Barrientos.

Dantón insiste en querer salir. Dejé claro que en estos momentos no puede regresar a Francia debido al cerco enemigo. Aparte de que en la radio ya lo identifican con pelos y señas. Reuní a los compañeros y les expliqué que no estamos solos. El ejército boliviano nos hará compañía hasta la victoria. Me refiero a la nuestra, por supuesto. Además, ahora la población sabrá que estamos aquí, y muchos podrán unírsenos o apoyarnos. Pero para eso es necesario desvirtuar las infamias que divulga el gobierno. Pues no somos una banda de invasores extranjeros, ni pretendemos implantar una dictadura pro-soviética en Bolivia, ni queremos despojar a los ciudadanos bolivianos de sus propiedades. No si son pobres. Y más antisoviético que yo, nadie. Redactamos el Comunicado # 1 para la prensa. Hice incapié en que ningún obrero o campesino tiene nada que temer de nosotros. A menos que no colabore con el movimiento revolucionario.

Marzo 28 de 1967
[…]
El napalm no me gusta. Los bombarderos no cesan de arrojarlo. Ni el francés de pedir que le permita irse. Asegura que sería más útil en Europa. Estoy por creerle. Ya prefiero al napalm que a su lloriqueo. Es mucho el desorden. Unos me dicen que tenemos 10 bajas. Otros, que son 15 muertos. Se perdió el maíz que habíamos escondido. El Chino no quiere ir a comprar más mientras no se acabe el cerco. Dice que con tantos soldados no encontraría la tienda nuevamente. Por suerte confiscamos dos caballos de un campesino rico. Lástima que no fuera más rico y tuviera más caballos.

[...]

20 ene. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 5

- Te traje el papel, Fidel.
- Bueno, dale, límpiame.

Marzo 23 de 1967
[…]
Debut guerrero y con victoria. El futuro de esta guerrilla es muy prometedor. Estaba hablando con Pombo de la destitución de Marcos, y en eso llegó Coco corriendo con la noticia. La vanguardia emboscó a una columna del ejército. Otra vez Marcos desobedeció mis órdenes. Le había dicho que buscara provisiones, y se apareció, machete en mano, con prisioneros, armas y municiones, pero nada de víveres. Me abstuve de criticarlo hasta otro momento.

El enemigo tuvo siete bajas. Nosotros, ninguna. Al menos conseguimos los planes de operaciones. Estudiándolos quedó claro que pretendían rodearnos bajando por ambas márgenes del Ñancahuazú. Como los sorprendimos del lado izquierdo, supuse con lucidez guerrillera que la otra sección enemiga cruzaría para atacarnos. Ordené atravesar el río inmediatamente hacia el lado derecho. Allí di instrucciones a Marcos de preparar una emboscada preventiva, y lo mismo a Braulio en la retaguardia.

Las del Chino son buenas noticias. El dinero en camino, y las condiciones para el viaje del francés creadas. Se lo dije a Tania, que ahora está más intranquila. Así es mejor. Cuando se relaja, participa poco, y hasta se duerme a veces, aunque yo me apure.

Marzo 24 de 1967
[…]
El interrogatorio individual de los prisioneros ha sido fructífero. Trajo algunas sorpresas. Los 14 soldados no aportaron nada, como era de esperar. Son campesinos en su gran mayoría. Les quitamos las ropas y las botas antes de liberarlos. Los dos oficiales, en cambio, tenían mucho que contar. El jefe, un mayor, dijo que su tropa se componía de reclutas de infantería con capacitación elemental, pero que pronto nos enfrentaríamos a rangers entrenados en Panamá por los americanos. Que vengan, le respondí, que también se llevarán lo suyo. Le expliqué que la revolución es imparable, porque la voluntad revolucionaria del pueblo es invencible. Preguntó que cuál pueblo. Le mostré a Coco, Inti, Pachungo y Pocholo. El mayor dijo que mi pueblo, especialmente Pocholo, no olía muy bien. Luego añadió, señalando a sus soldados en calzoncillos, que su gente era pueblo también. Me alteré un poco al gritarle que quien sirve a los intereses de la oligarquía ni es pueblo ni merece ser tratado como tal. Entonces Pombo preguntó si debía fusilar a los prisioneros antes de liberarlos. El negro siempre tan oportuno. Le contesté que no, que todavía no hemos triunfado. Cada cosa en su momento.

El otro oficial era un capitán. Se reveló como militante comunista. Dijo que entró al ejército por orientación del partido. Dio nombres, grados y unidades de otros oficiales miembros de su célula. Ahora entiendo el afán de Monje por encabezar la guerrilla. Esto es pan comido. El capitán informó que tiene un hermano estudiando en La Habana, el cual se reunió varias veces con Monje cuando éste se entrenaba en Cuba. Fidel tampoco me puso al tanto de nada de eso. Así son las cosas, entre el huayno y la rumba me quieren joder el tango. Al capitán le dejamos la ropa. También al mayor, para no quemar la cobertura del oficial militante.

La aviación estuvo bombardeando. No hubo heridos, pero Walter se ensució en los pantalones. Sólo me di cuenta cuando Pocholo salió a buscar agua. Ya Marcos me había comentado que Walter se embolsó durante la emboscada. Con Pocholo ya tenemos suficiente. Le daré de baja.

Marzo 25 de 1967
[…]
La asamblea de méritos combativos me sirvió para hacer un resumen de la situación en esta exitosa fase revolucionaria. Dejé claro que aún vendrán tiempos difíciles, pero que nuestra fe en la victoria final es más fuerte que nunca. Cuando le señalé sus errores a Marcos, y sobre todo cuando lo destituí, hubo cierta sorpresa general. Pacho e Inti fueron los únicos que aplaudieron. Designé a Miguel al mando de la vanguardia a sabiendas de que Pombo quería el puesto. Para consolarlo le dije que él sería el jefe de la tercera columna. El día que la tuviéramos.

La expulsión de Paco, Pepe, Chingolo y Eusebio por vagancia e indisciplina fue aceptada unánimemente. Exceptuando a los implicados. Les advertí que esto era independiente de las medidas que tomaría con ellos la juventud comunista boliviana. Le enviaremos un reporte a su secretario general. Sí hubo cierto desorden a la hora de repartir las pertenencias de los expulsados.

En el caso de Walter lo dejamos esta vez en una amonestación por cobardía ante el enemigo. No fue receptivo y demostró poca capacidad autocrítica. Adujo que padece de problemas digestivos cada vez que come solamente hierbas durante varios días. Le agregué otra amonestación por revisionismo nutritivo en tiempo de guerra. Queda avisado, por menos que eso hemos perdido a mejores compañeros.

Prometí carne para la semana que viene. A esos efectos fue creado el comando de maniobras estratégicas (COME) con Inti, Antonio, Raúl y Pedro. Su misión a partir de mañana: conseguir una vaca.

[…]

18 ene. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 4

Foto: el matón y el mancebo... otra vez se irá sin un beso

Marzo 21 de 1967
[…]
La carta a Jean-Paul Sartre me quedó bien. Escueta, pero brillante, mía. Le expuse la necesidad de fondos que tiene el movimiento de liberación boliviano, o sea, yo. Espero no menos de 20.000 dólares por esa vía. Fidel no me pasó lo prometido este mes. Según Tania hay dificultades con el banco. Por cierto, ¿cuál banco? Por lo visto, el resentimiento de Tania hacia Iván no es cuestión de dinero. Traté de hacerla hablar, y rompió a llorar. Le aseguré que a su regreso Iván pagaría muy caro por haberle hecho daño. Me gritó que Iván no le hizo nada precisamente. ¿Quién entiende a las mujeres?

Llamé al Loro, y lo felicité oficialmente. Cuando afirmó ayer haber liquidado a un soldado, no le creímos. ¿Quién iba a pensar que el primer enemigo muerto lo aportaría un boliviano? Pero la radio anunció que un guardia de una barrera de control en la carretera vallegrandina pereció al ser alcanzado en la nuca por una bala perdida, confirmando el reporte del Loro. Como premio le repuse la lata de leche condensada que le había quitado Pepe. Le di la de Pocholo, que no cumplió mis órdenes de lavarse los pies.

Marzo 22 de 1967
[…]
Juntarnos con el grupo de Marcos tras abandonar el campamento del Oso con las provisiones escondidas no estaba entre mis planes. Marcos no sólo desoyó mis instrucciones de mantener distancia, sino que no trajo nada de comer. Tal vez por eso mismo vino a mi encuentro. Ahora son casi 50 bocas que alimentar. Inti denunció que anteayer Marcos lo llamó “indio maricón”, y que también lo amenazó con un machete. Lo de indio puede ser obvio, pero lo otro no está bien entre compañeros. Marcos alegó que Inti no quiso lavarle la ropa interior, y que ya antes le había quemado una camisa. Me mostró la marca de la plancha en el hombro. De todas maneras, contesté, era una falta de respeto. Lo castigué despojándolo de su machete. Me lo entregó a regañadientes. Le dije que no quería ver a más nadie sin oreja por aquí. Y le puse, además, una nota en el expediente de campaña. Inti quedó satisfecho. Lo mandé a lavarme una camisa y dos pares de medias que las últimas veces he tenido que humedecer previamente para poder ponérmelas.

La emboscada que le ordené a Olo fracasó. Es decir, no aconteció. En la reunión de análisis Olo argumentó que los guardias pasaron sin verlos. Pregunté que cómo sabían que pasaron si no los vieron. Olo aclaró que ellos sí vieron a los guardias pasar, pero no al contrario. Repliqué con dureza que eso era lo idóneo para una emboscada. Olo objetó que eran como 60 soldados y que yo apenas le di cuatro hombres. Respondí, no sin cierta aspereza, que era un cobarde y un inepto. Olo vociferó toda una serie de cosas aludiendo reiteradamente a sus cojones, y con otros vocablos más fuertes. Marcos intervino en defensa de Olo y en términos igualmente emocionales. Observé que Marcos ya tiene un nuevo machete. Mañana por la mañana haré formar a los bolivianos, y al que no tenga su machete le quebraré los huesos.

[…]

15 ene. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 3

Foto: tan limpio por dentro como por fuera

Marzo 17 de 1967
[…]
Ya tenemos dos bajas. Y sin habernos enfrentado al enemigo todavía. Carlos era el mejor boliviano, ese es el criterio general. Era el único que caminaba rápido y que respondía a las órdenes con presteza. Casi podía pasar por un correntino. Por lo visto había sufrido mucho el hambre de los últimos días. No quiso soltar el pedazo de carne de caballo que se hundía en el río. Todo parece indicar que la balsa estaba sobrecargada. También se perdieron casi todas las municiones, 6 fusiles y unas cuantas mochilas. Braulio, Joaquín, Miguel y Tuma consiguieron llegar a la orilla. Esta vez no los sancionaré, pues al menos intentaban seguir mis instrucciones de cruzar el río con todo el material en un esfuerzo único y enérgico.

Marzo 18 de 1967
[…]
Tuve que ponerme duro para poder conservar parte del caballo como reserva. La tropa parecía una jauría de lobos. Disparé al aire primero, y apelé al espíritu revolucionario seguidamente. El número de protestones ha aumentado. Los tengo en la mirilla. Especialmente a Urbano, Alejandro, Pachungo y Chinchu. En eso sí parecen semejarse cubanos y bolivianos.

Marzo 19 de 1967
[…]
Ricardo se ha convertido en un excelente cazador de urinas, con ésta ya van tres. Joaquín y Rubio se volvieron a fajar. Rubio estaba de guardia, y Joaquín le trajo su ración de congrís con urina. Pero por el camino parece que se convirtió en congrís con orina. Al menos a eso dijo Rubio que le supo la carne del venadillo cuando la mordió. No pudo probarse esa acusación porque no apareció la posta de urina. Alguno de los que vinieron a separar debe habérsela agenciado. Joaquín alegó que todo fue una mariconada de Rubio. Estoy harto de estas peleas. De momento ninguno de los dos comerá más urina, con o sin orina.

Tenemos problemas más serios de que ocuparnos. Las noticias que trajo Negro son muy preocupantes. Resulta que el ejército está al tanto de nuestras operaciones, al menos más de lo que pensábamos. No puede ser una casualidad que hayan ocupado la finca. Y eso quiere decir que la avioneta que nos ha sobrevolado varias veces en los últimos días no hacía vuelos cartográficos como supuse. También Benigno reportó de una patrulla uniformada peinando el río. Entonces no son cazadores, sino militares. Con los dos desertores de Moisés y los dos ahogados nuestros llevamos cuatro bajas. Los míos, sin embargo, no delatarán nada al enemigo.

Marzo 20 de 1967
[…]
Tener tanta gente reunida en el campamento del Oso me ha permitido tomar varias medidas de orientación y organización. En primer lugar reponer nuestros recursos y nutrientes. Pacho trajo la noticia de que el ejército no muestra intenciones de retirarse del camino a Vallegrande. Ahora son cinco las bajas. Es muy lamentable la captura de Salustio con la mula cargada de provisiones. Se lo había dicho muy claro, que no regresara por la carretera con las compras. Del grupo de Marcos, nada bueno. Allí parece que imperan el caos y la indisciplina. Mejor que no vengan para acá. Se lo mandé a decir con un mensajero.

El Chino consiguió comprar provisones en otra parte para reponer las que perdimos con Salustio. Trajo dos muchachos de la tienda cargando las mercancías. Lo reprendí por semejante imprudencia. Me salió con que los portadores eran gratis dado el monto de la compra. ¡Chino cabrón! Pero tenemos pocos peruanos, así que desistí de castigarlo. Tanto más si queremos que abra un frente en Ayacucho. Decidí aprovechar el momento para regatearle el sueldo que pide. Mas no quiso bajar de los 5 mil dólares mensuales. ¡Chino cabrón!

Desde que llegamos todavía no he podido hablar a solas con Tania. No sé que ella estaría debatiendo tan animadamente dentro de la hamaca con el francés. Pensé que en cualquier momento se caerían. Seguí mirando un rato. El Chino vino a decirme que a los 15 hombres para alzarse en Perú los escogería él mismo entre la gente que tenemos aquí. Le respondí que no le daría cubanos. Pidió cinco. Contesté tajantemente que no. Es tenaz ese Chino, insistió. Lo pensé mejor, y le dije que le daría a Joaquín, Rubio, Pacho y Marcos. Se fue muy entusiasmado. Entonces me percaté de que se había acabado todo en la hamaca del francés. ¡Chino cabrón!

[…]

12 ene. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia 2

Foto: el lado tierno del Che

Marzo 1 de 1967
[…]
También Loro vino a decirme que Pepe se había tomado su lata de leche condensada. Le dije que Pepe quedaría sancionado a no comer del monito que cazó Tuma. Loro pidió una nueva lata de leche. Respondí que Pepe no recibiría ninguna lata de leche de la reserva por haberse tomado la suya. Mas resulta que la lata que se tomó Pepe fue la de Loro. De manera que ordené que Pepe le entregara su lata a Loro como compensación. Loro volvió poco después y se quejó de que la lata de Pepe ya estaba empezada. Se la quité, y lo penalicé. Tampoco tocará al monito, primero por dejarse quitar su lata, y segundo por ser tan melindroso y no querer beber de una lata abierta.

Cuando me estaba bebiendo la leche de Pepe, con agua caliente y un poco de yerba mate, llegó Aniceto a denunciar que Ñato se estaba tomando la ración láctea básica. Prudentemente le pregunté si él se refería a su lata personal o a la del propio Ñato. Aniceto juró que si Ñato le tocaba su lata, le arrancaría la nariz. Algo que me pareció particularmente difícil en el caso de Ñato, pero callé para no aminorar esa combatividad tan manifiesta. Fuimos a ver a Ñato, y era cierto. Decidí castigarlo despojándolo de su ración proteica básica. No fue posible, pues se había comido la lata de sardinas también. Le expresé con firmeza que podía olvidarse del mono.

Cuando regresé a mi sitio descubrí que alguien se había tomado mi leche con mate. No dije nada para no crear fisuras en el necesario respeto colectivo ante el alto mando. Sabía que fue un cubano, pero ¿cuál? Entonces me llamaron porque el monito se le quemó a Benigno. Lo acusé de negligencia ante todos. Lloró como un hombre con vergüenza revolucionaria. Está claro que no fue él quien se bebió mi leche.

Marzo 2 de 1967
[…]
A eso de las tres de la tarde por fin cesó la lluvia que había comenzado en la madrugada. Los ánimos se levantaron y renació el entusiasmo. A las tres y cuarto comenzó a llover de nuevo. Esta vez con más fuerza. Desandamos todo lo andado, pues aquel camino abandonado nos reveló por qué fue abandonado: no conduce a ninguna parte. Acabamos en el mismo lugar donde perdimos a Benjamín. Observé que Arturo miraba con mucha insistencia al agua. Le pregunté que hacía, y contestó que quería ver si la resaca había devuelto la mochila del ahogado. Le expuse que, obviamente, un río no posee las mismas propiedades físicas que el mar. Cubano al fin, no entendió. Le especifiqué que en el río no había resaca. Cuando se fue, miré un poco, pero no vi la mochila. Cenamos media ración de corojos y media de palmitos. Por las caras parece que no hay vegetarianos en la guerrilla.

[…]

Marzo 5 de 1967
[…]
El edema de mi pierna derecha tiene secreciones. Improvisé un pequeño drenaje. El de la izquierda luce mejor. A Vilo, Tuma, Gato, Quispa, Darío y Bigotes los mandé de voluntarios para abrir camino a machetazos. Quispa y Bigotes están tan débiles que serruchan las matas con sus machetes. Con ese ritmo no lograremos acortar la distancia que nos separa de la vanguardia. Debí ponerle algunos bolivianos a Marcos, y quedarme yo con más cubanos. Estos parajes salvajes no parecen habitados, pero los loros y monos se esconden. Ya conocieron a Marcos.

[…]

Marzo 11 de 1967
[…]
Ya no puede faltar mucho para el Ñancahuazú. Y menos aún para la insubordinación abierta. El incidente con Braulio por la desaparición del azúcar colectivo ha tomado matices peligrosos. Las amenazas parecen muy serias. Anoche Braulio durmió parapetado y abrazando el fusil.

[…]

Marzo 13 de 1967
[…]
La última ración se repartirá mañana por la mañana. Tal vez consiga menguar un poco la desmoralización total. Al menos hasta que ordene reanudar la marcha.

Marzo 14 de 1967
[…]
Tras tantas penurias hemos conseguido el objetivo revolucionario. Aquí está el Ñancahuazú. Definitivamente, el mapa que nos entregó Monje es de Paraguay. Lo arrojamos al agua. La señal de radio aquí es excelente. El discurso de Fidel esta noche fue largo, como siempre. En esta ocasión no se contuvo al criticar a los soviéticos por su blandenguería ante los yanquis. Hubiera querído debatir ese punto con los compañeros, mas percibí que con tanto cansancio todos se habían dormido alrededor del radio.

[…]

9 ene. 2009

Las notas perdidas del Diario del Che en Bolivia

Foto: lo único puro lo lleva en la boca

Diciembre 31 de 1966
[…]
La segunda parte de la discusión con el secretario general del Partido Comunista Boliviano ha sido menos larga y tediosa. Después de reconsiderarlo un rato, le he dicho a Mario Monje que podía quedarse con el mando político-militar. Me abrazó y me llamó su hermano. Le dije que sí, que así mismo es, que soy su hermano mayor, y que él sería el jefe de la guerrilla siempre y cuando siguiera mis órdenes. Se enojó y masculló algo de lo cual sólo entendí colonialismo cubano, Atahualpa y Moctezuma, pues mis conocimientos de la lengua quechua todavía son muy limitados. Luego de eso Monje se marchó furioso. Y se llevó el chanchito que nos había traído para celebrar el octavo aniversario del triunfo revolucionario (mío y de Fidel.)

[…]

Febrero 18 de 1967
[…]
Fue una mala idea treparnos en semejante loma sin saber que del otro lado no hay más que farallones. Me caí bajando. No tuvo mayor importancia, aunque me he pasado toda la tarde cojeando. Coco, Papi, Tumaini, Pombo, Cambá, Moro y Rubio se adelantaron para cubrirnos el retroceso. Luego llegaron Montuno, Urbano, Willy, Dick y Salustio con algo de comer. Parecía un gato, pero dijeron que era un animal típico de la zona. Sabía a gato.

Febrero 19 de 1967
[…]
Se fueron Pombo, Cambá, Ñato, Negro, Chino, Papi, Pan Divino y Serapio para explorar otro posible camino. Pero aparecieron Chapaco, Inti, Coco, Empanadilla, Pachungo y Pocholo. Dijeron que no habían encontrado forma de seguir adelante. Preguntaron si sólo les dejamos la cabeza del gato. Los critiqué por esa conducta burguesa, y los mandé a cazar otro.

[…]

Febrero 22 de 1967
[…]
Otro día perdido. Acampamos en la ladera de un monte, incapaces de seguir subiendo y sin fuerzas para bajar. A Pocholo le huelen los pies. Casi parece argentino. Aunque no lo disfruto igual. Se quitó las botas mientras descansábamos, y por primera vez en toda mi vida guerrillera no sentí mi propio olor. También me quité las botas, pero ni así. Después de Monje es el boliviano que peor me cae. Tendré que analizar su conducta. De momento lo mandé a subir otros 200 metros y ponerse de posta allí.

Febrero 23 de 1967
[…]
Continúan las disputas entre los compañeros. Primero se carajeaban, ahora se cojonean. Antes de que se hijeputeen voy a tener que fusilar alguno. El problema es que todos están armados. De lo contrario sería más fácil.

[…]

Febrero 25 de 1967
[…]
Espero que los bolivianos no sigan el mal ejemplo de los cubanos. La bronca entre Marcos y Pacho fue con machete y todo. El médico le cosió la oreja a Pacho. Yo era partidario de acabársela de arrancar y quemar la herida para que no se infecte. El médico asintió, pero Pacho se puso a lloriquear y a decir que no. Lo reprendí. Le dije que a un revolucionario le basta con una oreja para escuchar las instrucciones de su comandante. Finalmente accedí a que se la cosieran, pero le advertí de que en caso de infección sería dado de baja deshonrosamente.

Febrero 26 de 1967
[…]
La muerte de Benjamín ahogado en la fuerte corriente del Río Grande ha sido trágica. En su mochila portaba las últimas cuatro latas de carne. No quise dárselas a llevar a uno de los cubanos, porque sabía que podían comérselas. Debí repartirlas entre cuatro bolivianos. Resulta una experiencia para la fase posterior de nuestra lucha. Así que la muerte de este débil muchacho no ha sido del todo en vano.

[…]

7 ene. 2009

Fragmentos del diario infantil de Antonio Castro Soto del Valle 4

Foto: Tony y mami escuchando a papi

15 de septiembre
Hoy por la tarde estaba afuera, practicando fildeo con un compañero escolta, cuando vi pasar al Lada que traía a Alejandro de la Lenin. Venía muy rápido, y eso me llamó la atención. Me quedé mirando el carro, y la pelota que había lanzado Hermenegildo me dio en la frente. Cuando me levanté, noté que tenía un enorme chichón. Ya no me entraba la gorra. Recordé la paliza que me propinó mami el día que me partí la cabeza haciendo swing con un bate. Me entró un escalofrío. Hice un esfuerzo para colocarme la gorra de alguna manera. Hermenegildo estaba muy nervioso. Le dije que no se preocupara, que yo le contaría a papi y a mami que fue culpa mía. Seguía nervioso, así que le prometí que diría que yo estaba solo, arrojando pelotas hacia arriba para atraparlas al caer. Si bien confesar tal cosa no mejoraría mis opciones de ser pelotero.

Luego eché a correr hacia la casa para ver que pasaba. Apenas entré, escuché a papi exclamar que tomaría medidas. Alejandro respondió que la galleta no se la habían dado a él, sino a su escolta Diosdado. Papi gritó que igual era una falta de respeto hacia él como jefe de estado, jefe de gobierno, jefe del partido, jefe de las fuerzas armadas y jefe de familia. Después preguntó cómo fue la cosa. Alejandro contó que el becado que le dio la galleta a Diosdado no sabía que se trataba de un escolta suyo, que lo tomó por otro estudiante y lo llamó cabezón, a lo cual Diosdado contestó mentándole la madre, y ahí sobrevino la galleta. Papi le dijo a mami que era culpa de ella por pedirle cambiar los escoltas de Alejandro, y que a quién se le ocurre que irían a respetar a dos enanos. Mami replicó que ella había pensado que con dos enanos mi hermano se iba a sentir mejor que con los dos gorilas que tenía antes, que ella sólo buscaba lo mejor para Alejandrito, pobrecito, que en la beca tenía que bañarse siempre a puertas cerradas y a deshoras para que no lo vieran, y que, obviamente, si sólo lo veían unos enanos en lugar de los gorilas, él no sentiría tanto complejo. Papi dijo que cojones Lala a un enano nadie lo respeta ni cojones, y que Alejandro estaba sin protección ni un carajo con esos enanos pendejos. Angelito, que estaba manoseando su cubo de Rubik, empezó a repetir inocentemente que ni cojones Lala... Y ahí mami le lanzó un manotazo con el dorso de la mano. Angelito cayó al suelo derribando una silla. Se incorporó, se limpió la sangre de la nariz, y recogió su cubo de Rubik. Al cubo se le había salido una esquina, y entonces Angelito empezó a llorar. Papi se irritó y bramó que Lala cojones le rompiste el cubo al muchacho. Mami le arrebató el cubo a mi hermanito y se lo dio a Alejandro, ordenándole que lo arreglara. Yo había visto donde había ido a parar la pieza, y se la alcancé. Cuando Alejandro le devolvió el cubo, entero de nuevo, Angelito paró de llorar y se metió a jugar con éste debajo de la mesa. Papi se quejó del trabajo que habían pasado para encontrar y entrenar a los dos enanos guardaespaldas y de que había sido un desperdicio, pero que el domingo Alejandro regresaría a la Lenin con dos negros grandes. Alejandro asintió cabizbajo.

En ese momento mami se percató de la rara deformación de mi gorra. Me mandó a quitármela. Tuve que contar que lancé una pelota hacia arriba… Mami no me pegó. Me llevó por un brazo en dirección a mi cuarto mientras anunciaba que me botaría todos los guantes. Entonces grité que había sido Hermenegildo.

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6 ene. 2009

Fragmentos del diario infantil de Antonio Castro Soto del Valle 3

Foto: Tony con papi, mami y hermanitos

6 de enero
Durante el desayuno papi anunció que hoy nos traerían regalos a todos los niños de la casa. Mami explicó que era con motivo del aniversario del triunfo de papi, el 1ro de enero, sólo que con los actos y demás tareas papi no había tenido tiempo hasta hoy. Nos pasamos todo el día pendientes de la llegada de los regalos. Por fin, después de la siesta vespertina, avisaron de que había entrado la camioneta de Cubalse. Venían los dos hijos del tío Maciques y un compañero negro, el chofer. Los tres se habían disfrazado. Incluso se colocaron unas barbas.

Desde el pórtico papi les anunció que aquí no entrarían vestidos de comemierdas y con esas barbas ridículas. Volvieron al carro a cambiarse. Yo fui corriendo a mirar. Los Maciques se habían quitado sus barbas postizas, pero el compañero negro estaba junto al espejo retrovisor pasando trabajo para afeitarse en seco con una cuchillita desechable de plástico. Pronto volvieron a la casa. Mami dijo que el compañero negro no podía pasar con la cara así, porque le mancharía el suelo de sangre. Papi habló con los maciquitos y estos trajeron algunas cosas de la camioneta.

Papi nos explicó que los regalos tendrían la función de orientarnos vocacionalmente, y procedió a repartirlos. Eran tres computadoras: una para Alexis, otra para Alex, y la última para Alejandro. Para Angelito y para mí, dos estetoscopios. Se me hizo un nudo en la garganta. Supongo que puse cara de angustia, pues mami se me acercó y se quitó una chancleta. Por suerte apareció una luz en medio de la oscuridad cuando Alex dijo que a él lo que le interesaba era el cine. Papi ordenó que se llevaran su computadora y que le trajeran una cámara de video. Los cubalseritos retornaron rápidamente con una cámara Sanyo. Papi gritó que qué porquería era esa, y ellos fueron volando a la camioneta y la trocaron por una Sony. Fue entonces que yo pregunté si me podían cambiar mi estetoscopio por un mascotín de primera base.

La sorpresa me salvó. Además de que mami se había vuelto a calzar la sandalia en tanto se arreglaba lo de Alex. Al parecer, a papi no le gustó mi solicitud, pues dijo que quien quería un mascotín era él, para entrarme a guantazos. Desistí de insistir al ver el dedo gordo del pie izquierdo de mami bajando la correa trasera de su sandalia derecha. Poco después las computadoras estaban instaladas. Alex filmaba a Alexis y a Alejandro probándolas, mientras el pobre Angelito le aplicaba su estetoscopio a ellos tres y a los dos equipos. Yo tenía ganas de tragarme el mío. De hecho, me lo metí en la boca inconscientemente, mas sabía medio ácido y me lo saqué enseguida.

Salí de la casa y fui hasta la camioneta. Detrás del carro uno de los Maciques le decía al compañero negro que la cámara Sanyo era para él, pero que eso era todo. El chofer contestó que lo acordado era la grabadora Panasonic, que había sobrado mucho más de lo esperado, que ellos sabían que él era un tipo muy discreto, pero que vieran como le había quedado la cara. El otro Maciques dijo que estaba bien, que se podía quedar con la grabadora y con la cámara mierdera también. En ese momento me vieron. Me llamaron con mucho sigilo, y sacaron de la camioneta un reluciente guante Mizuno. No era de primera base, sino de infield, pero tan bonito que se me salieron las lágrimas. Me dijeron que no podía contárselo a papi. Lo prometí. También me dieron otro video de Rambo para Alejandro. El Rambo II, que es el que más se le gasta. El los ve todos los días encerrado en su cuarto. Y aunque papi lo mandó a quitar los posters de Sylvester Stallone, él sigue usando los calzoncillos Sly Tanga con el rostro del guerrero. Sobre todo para ver las películas. Sí, ahora mismo, pegando el oído a la pared, puedo escuchar los disparos del americano y los jadeos de mi hermano.

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2 ene. 2009

Fragmentos del diario infantil de Antonio Castro Soto del Valle 2

Foto: Tony pelotero

18 de agosto
El campamento para hijos de cuadros superiores es maravilloso. Mami me hizo prometer que diría a todos que mi nombre es Tony Fernández, y que mi papá es embajador en Tumbuctú. Hay niños de todas las edades, incluso bastante grandes. No sé por qué no dejaron venir a Alejandro. A él también le gusta jugar pelota. Precisamente hoy conocí a otro niño también llamado Alejandro, que juega bastante pasable. Enseguida nos entendimos. Me aseguró que éramos familia. Le pregunté si su papá trabajaba en Tumbuctú. Dijo que no, que según su mamá no éramos hermanos, sino primos. Hablamos un buen rato, y me contó muchas cosas que no sabía. Vi al compañero escolta mirando muy preocupado.

19 de agosto
Hoy Alejandro me presentó a su hermana, que está en el ala juvenil del campamento. Se llama Mariela y se quedó toda la tarde conmigo. Me preguntó mucho sobre mami, mis hermanos y también de papi. Es muy afectuosa, me dio muchos abrazos. Luego me pidió que la acompañara al baño para hacer pipi. Le vi su cosa. Tiene muchos pelos. Me preguntó si quería tocarla. Retrocedí instintivamente. Entonces se subió el blúmer, me abrazó y me dijo que cuando ella fuera mayor lucharía por mis derechos. Le pregunté que si yo tendría derecho a tocar uno con menos pelos. Me miró muy raro, y me contestó que me fuera a jugar con los otros niños de mi edad.

21 de agosto
Ayer por la mañana conocí a Dashiell. ¡Qué niña más pura! Creo que estoy enamorado. Y lo mejor es que ella también me ama. Le pedí una cita para después de la comida detrás del area de recreación, como me dijo mi primo que hiciera. Dashiell contestó que sí, pero me pidió cinco pesos. Mami me había dado sólo dos. Así que tuve que pedirle prestado a Alejandro. Me dijo que a él le habían dado cinco, pero que se los gastó un par de noches atrás. No obstante, me sugirió que le pidiera a Mariela, que siempre tiene, puesto que ya acompaña a su mamá cuando ésta sale de compras. Mariela me dio cien francos porque no tenía menos. Le pregunté a Dashiell si disponía de cambio. Por suerte sí tenía, y me devolvió cinco pesos. Comentó que se los ganó con otro chico. Le pregunté si jugando o apostando. Me miró raro, casi como Mariela. Sin embargo, esa tarde vino Reutilio, el escolta, y me comunicó que tenía que recoger mis cosas, y que nos íbamos de vuelta a la finca. Le rogué que me ayudara para quedarme aunque fuese un día más. Dijo que no podía ser. Desesperado, le confesé que tenía una cita esa noche. Respondió que ya papi lo sabía, y que tenía incluso una cinta filmada hacía dos noches detrás del area de recreación, donde aparecían mi flamante novia y ese primo Alejandro, con el que tan indisciplinadamente yo había hablado tanto. Lloré. No por Dashiell, sino por mami. Sabía que me mataría. Mas no fue así, no del todo. Mami me estaba esperando con un cinto en una mano y una pata de rana de papi en la otra. Lo único que conseguí decir fue que en la cara no. Me había propuesto no empezar a gritar antes de llegar a mi cuarto. Pero ya a mitad de la sala me vi obligado a incumplir mi propósito cuando la hebilla del cinto me alcanzó en la oreja. Mamá fue muy enérgica esta vez. No sé cuanto tiempo más me pegó después que perdí la consciencia. Hoy amanecí todo marcado y lleno de moretones. Pero eso no es lo peor, no, lo peor es que en todo el día papi no me ha dirigido la palabra.

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